La creciente presión sobre el tipo de cambio, promovida por diversas circunstancias de la coyuntura, ha vuelto a centrar el interés en la evolución del dólar y en la búsqueda de rentabilidad para los ahorros en esta moneda. Este escenario, enmarcado por medidas como el blanqueo de capitales de 2024, el levantamiento del cepo en abril pasado y el anunciado Plan de Repartición Histórica de los Ahorros, invita a reconsiderar el contexto del “mundo dólar”.
En particular, gran parte de estas iniciativas procuran incentivar la formalización de los dólares fuera del sistema, que aún se estiman en unos USD 240.000 millones según el Indec. Hacia este universo orienta su estrategia la industria de fondos comunes de inversión (FCI), mostrando un dinamismo marcado en los últimos meses.
El patrimonio en dólares ha crecido un 70% en el último año, y hoy representa 13% del mercado, frente al 7% de hace doce meses. Además, la cantidad de opciones disponibles en esta moneda pasó de 130 a más de 180 en el mismo período.
El patrimonio de los FCI en dólares ha crecido un 70% en el último año, y hoy representa 13% del mercado, frente al 7% de hace doce meses
Un análisis de estas alternativas revela que los fondos de renta fija “hard dollar/Retorno Total” agrupan la mayor cantidad de propuestas, con aproximadamente 70 vehículos y el 37% del activo administrado; una proporción similar a la de los Money Market, una categoría recientemente introducida que reúne unas 20 opciones (11% del total). Más atrás se ubican los LatAm, con 29 fondos y un 21% de la cartera.
Atractivo creciente
Los denominados fondos de renta fija en dólares de corto plazo mantienen una participación reducida en cantidad y volumen, pero muestran un crecimiento sostenido en los últimos meses. Esta tendencia probablemente continuará a medida que los inversores busquen rendimientos para sus dólares, en una economía liberada del cepo aunque todavía signada por la incertidumbre.
El propósito de estos fondos es ofrecer una tasa competitiva en dólares con bajo riesgo y volatilidad, equiparando o superando lo que hoy rinde un plazo fijo anual. Entre sus principales ventajas se encuentran la diversificación y la liquidez en 24 horas, si así se requiere. Estos vehículos responden a una demanda de riesgo intermedia en dólares, ubicándose entre los Money Market y los tradicionales fondos de renta fija -ya sean balanceados, soberanos o corporativos-.

En cuanto a su composición, integran deuda soberana (Argentina o LatAm) y corporativa de corto plazo (obligaciones negociables, pagarés bursátiles, entre otros), en combinación con liquidez, que habitualmente se resguarda mediante plazos fijos, cauciones en dólares y FCI Money Market. También pueden incorporar hasta un 25% de la cartera -límite regulatorio- en T-Bills de vencimiento próximo.
Para posicionarse como alternativa para perfiles conservadores y de menor riesgo, estos fondos buscan mantener la vida promedio de sus activos por debajo del año. Su volatilidad se sitúa en torno al 0,5%, cifra superior al 0,1% de los Money Market en dólares, pero muy por debajo del promedio de fondos de renta fija en dólares, que ronda el 5% y contempla duraciones de entre 2,5 y 3,5 años.
Por otro lado, las tasas de rendimiento nominal anual de referencia se ubican en un promedio levemente superior al 5%. Este rendimiento resulta similar al de un plazo fijo tradicional a un año y se posiciona entre el retorno de un Pagaré hard dollar avalado (9%) y un Bopreal de corto plazo (3% promedio anual), según las condiciones vigentes de mercado.
Las tasas de rendimiento nominal anual de referencia se ubican en un promedio levemente superior al 5 por ciento
Estos fondos evidencian un retorno mensual de referencia que oscila entre 0,3% y 0,4%. Sin embargo, debido al flujo positivo que actualmente reciben, sus carteras muestran un alto porcentaje de liquidez susceptible de modificaciones, lo que podría impactar en su retorno futuro, aunque su estrategia principal mantiene el enfoque.
Esta categoría se consolida como una alternativa interesante para rentabilizar dólares en cartera, sin asumir exposiciones a volatilidades altas que, por circunstancias coyunturales o frente al ciclo electoral próximo, podrían incrementarse. Representan, por lo tanto, una opción atractiva para inversores conservadores, con un horizonte sugerido de inversión de seis a doce meses.
La autora es Team Leader FCIs de PPI (Portfolio Personal Inversiones)
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