
Los datos del informe Kids Online de UNICEF, publicado recientemente, revelan que el 76% de los niños, niñas y adolescentes de Argentina conoce ChatGPT y más de la mitad ha utilizado alguna herramienta de inteligencia artificial generativa alguna vez. Pero ¿qué significa realmente conocer cuando hablamos de inteligencia artificial? El uso de estas tecnologías no necesariamente va de la mano de una comprensión crítica de su funcionamiento, límites o sus impactos.
La misma semana que se publicaba Kids Online, se conocieron también los resultados de las Pruebas Aprender, que indican que más de la mitad de los chicos de tercer grado no entiende lo que lee. Si los chicos no leen o no comprenden lo que leen, ¿cómo pueden utilizar las tecnologías de IA a su favor? Otro dato que aporta Kids Online es que la mayoría de los chicos confía en el primer resultado que arrojan los buscadores. Si hay tanta carencia en habilidades de búsqueda y discernimiento de veracidad de fuentes y de información, con IA eso se complejiza más. Estamos hablando de una herramienta predictiva, lejos de ser perfecta, que requiere gestión, manejo crítico y habilidades de interacción.
Los sistemas de inteligencia artificial generativa aparecen en un contexto en el que chicos y chicas expresan mayor inestabilidad emocional. Mientras tanto, la tendencia de antropomorfizar a la IA crece cada vez más desde su desarrollo: se insiste en atribuirle aspectos humanos, como nombres de personas a chatbots y asistentes - Claude, Alexa, Siri, Luzia, entre otros - o hablar de estas herramientas como si tuvieran procesos cognitivos (se habla de “alucinaciones”, en vez de “errores” informáticos).
El riesgo es que chicos y chicas vean a la IA no como una herramienta, sino como un confidente. Que crean en un sistema que no puede, no debe, ni está preparado para entender ni dar recomendaciones sobre nuestra salud.
El panorama es complejo, pero no por eso imposible. La educación puede ayudar a que chicos y chicas se apropien de la inteligencia artificial de manera crítica y creativa. La inclusión en la escuela debe ser desde una doble lógica: como necesidad, para ayudar a los estudiantes a entender el mundo que los rodea y con el que interactúan, acompañarlos en una apropiación ética, transparente y responsable) y como oportunidad de aprendizaje, creatividad y preparación para sus futuros.
Lo que está en juego no es solo el dominio de una nueva tecnología, sino el desarrollo de una ciudadanía digital consciente, crítica y creativa. Si queremos que niños, niñas y adolescentes transiten los entornos digitales con seguridad y confianza, tenemos que darles las herramientas para cuestionar, discernir y crear. Porque al final, el verdadero poder no está en la tecnología que usamos, sino en cómo decidimos usarla.
Últimas Noticias
La aplicación estricta de la ley penal, según Francisco
Un arquitecto, un Papa y una metáfora: cómo el umbral de ingreso a los institutos juveniles puede convertirse en el primer gesto de redención o de condena para quienes los atraviesan

El espacio como campo de batalla
La admisión de capacidades ofensivas por parte de Washington pone en primer plano una realidad que diplomáticos y académicos llevan años debatiendo: el derecho vigente no alcanza para regular lo que ya ocurre en órbita

El proyecto por Malvinas
Examen sobre el régimen penal y sancionatorio del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional

Aumentan los riesgos en cuatro frentes por errores de cálculo
Washington desplegó armas en órbita, avanza Irán en el Mar Rojo, escala la tensión con la OTAN y Trump ofrece mediar en Malvinas: el mundo ingresó en una fase de alta imprevisibilidad
De Soldati a Tucumán: 20 años multiplicando oportunidades
Un programa nacido en un barrio porteño lleva educación superior gratuita a cientos de jóvenes en situación vulnerable



