
Desde hace por lo menos 8 años que Javier Milei coquetea con el Bitcoin, pero ese amor, que a veces roza lo prohibido, no logra concretarse a pesar de parecer que son la pareja perfecta.
Cuando Milei asumió como “el primer presidente liberal libertario de la historia”, tal como él se definió, aunque no lo crean, el ecosistema cripto del mundo sintió una emoción muy similar a la obtenida recientemente por la elección de Donald Trump como futuro presidente de Estados Unidos, quien realizó grandes promesas de campaña que validarían el rol estratégico de Bitcoin para el mundo.
Y no faltaban razones, ya que Milei desde al menos el 2017 viene coqueteando con el Bitcoin, llegando incluso a twittear frases de Andreas Antonopoulos, el tecnólogo y filósofo de Bitcoin más relevante de todos los tiempos.
Por otro lado, en todas sus apariciones públicas siguientes, sobre todo la extensa disertación en la conferencia LABITCONF de 2020, y las apariciones en diferentes espacios hasta el 2023, su mirada ha sido comprensiva del potencial liberador y del valor que genera para el individuo esta moneda privada fuera del alcance del estado, y en pos a una libre competencia de monedas.
Algunas de frases:
- “Bitcoin es moneda, pero los estados se resistirán a eso, porque le quita al gobierno la potestad de cobrar el impuesto inflacionario“.
- “Es devolver a la gente lo que es de la gente, que es el dinero“.
- “En contra de Bitcoin están los que están a favor del estado”.
- “La tecnología elimina el monopolio de la moneda”.
- “Bitcoin es una contraparte a la propuesta de eliminar el banco central”
- “Cuando entra la regulación, el libre mercado busca alternativas que el estado convierte en prohibiciones injustas”.
- “Hay valor en el caos espontáneo que surge de las propias necesidades de la gente, no necesitamos estados que lo potencien, ni que lo apaguen porque a la larga destruyen valor”.
Incluso en su más reciente intervención del martes pasado, durante el evento de META, dijo: “No dejen que el Estado se haga cargo y lleven adelante las criptomonedas, que se mantengan en el sector privado… vayan por las criptomonedas, pero no permitan que el Estado meta mano ahí porque a partir de ahí los van a convertir en esclavos“. Fue una clara alusión, incluso, al avance de las Monedas Digitales de los Bancos Centrales (CBDCs), similar a su crítica cuando Sergio Massa propuso la idea de una Moneda Digital Argentina.
Entonces, cabe preguntarnos, al igual que se lo pregunta el resto del mundo, ¿por qué con tanto “amor en el aire”, ésta parece ser una sistemática historia de desencuentros?
El principal desencuentro hasta el momento es el de ignorar el rol estratégico que empieza a tener Bitcoin como reserva de valor global –para las empresas, los individuos, el Estado– y desarrollar, en cambio, una serie de políticas regulatorias.
Un ejemplo de ello es la ley de Lavado de Activos que exige más que el GAFI y que crea un área nueva en la CNV para la registración y regulación del los Registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV), con límites de operación que hacen difíciles tener una operación pequeña, o P2P, por fuera del gran peso burocrático y operativo del registro.
Otro ejemplo es el de hacer un blanqueo de capitales que permitía blanquear Bitcoin, pero generaba más desventajas fiscales contra otros activos, o dudas y riesgos futuros para el tenedor de Bitcoin, además de exigir salir de la autocustodia al igual que pasa con los aportes de capital a sociedades en las nuevas reglas de la IGJ.
O el de reunirse con CEOs y participar de algún pequeño evento blockchain o de tecnología, pero evitar reunirse con los referentes y de participar de los eventos relevantes sobre Bitcoin, incluso del más antiguo e importante de la región realizado en Argentina con más de diez mil asistentes y de relevancia mundial, cómo sí hizo Trump.
Entonces, ¿será que Milei abandonó la idea de libertad y empoderamiento del individuo a través de Bitcoin, y su rol como moneda que con tanto amor supo defender otrora? ¿Será que no logró enamorarse de las diferencias cualitativas de Bitcoin y la descentralización versus las otras monedas privadas, donde Bitcoin, al no tener emisor, no es un título de crédito, ni un activo financiero, ni una obligación negociable?
Quizás, si recordara este viejo amor o le prestará la atención necesaria, es probable que, con algo de afecto, los individuos y las empresas argentinas y del mundo puedan encontrar aquí su mejor aliado y posicionar a la Argentina en el rol de liderazgo que se merece.
El autor es fundador de la ONG Bitcoin Argentina y LABITCONF
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