
Mientras Argentina se coronaba campeona del mundo en el Mundial de Fútbol de México 1986, la revista The Economist creaba el Índice Big Mac, una medida informal de la paridad del poder adquisitivo (PPA) entre diferentes monedas.
Este índice se basa en el precio de la tradicional hamburguesa en distintos países, partiendo de la idea de que, en un mercado competitivo, el precio debería ser aproximadamente el mismo en todo el mundo, una vez ajustado por el tipo de cambio. Si existen diferencias significativas en el precio, se puede inferir que una moneda está sobrevaluada o subvaluada en relación con otra. Es una forma sencilla de comparar el costo de vida y la economía entre países.
Según ese indicador, el precio en dólares de la hamburguesa de referencia en la Argentina es de USD 5,29, mientras que una versión artesanal cuesta USD 6,04. Estos resultados podría sugerir que los costos de producción en el país son superiores en el segundo caso, independientemente de las decisiones y valoraciones subjetivas por parte del consumidor potencial.
Un análisis de la cantidad de hamburguesas Big Mac que se pueden adquirir con el salario mínimo en Argentina a lo largo del tiempo revela 41,93 en 2021; 36,41 en 2022; 22,33 en 2023 y 35,48 en 2024. Este análisis pone de manifiesto el deterioro del poder adquisitivo de los argentinos en los últimos años, aunque en el corriente año se observa una leve mejora.
Otra forma de analizar el poder adquisitivo es comparar el precio de los bienes respecto al peso medido en dólares, considerando que comienzan los debates: ¿el peso se apreció frente al dólar o el dólar está retrasado frente a la variación de precios en pesos de nuestra economía?
A comienzos de 2024 se estimaba que, con el nivel de variación de precios, el tipo de cambio perdería su competitividad rápidamente hacia abril o mayo. Sin embargo, la inflación bajó a un nivel más moderado de lo esperado, y el tipo de cambio real multilateral sigue vigente. ¿A qué nivel se encuentra? Al nivel de noviembre de 2023; sin embargo, ahora el exportador liquida a un blend del 20% al CCL y no 50% y 50% como el año pasado, lo cual erosiona la competitividad cambiaria más rápidamente.
La eliminación proyectada del Impuesto PAIS en diciembre de 2024 probablemente oxigene ese tipo de cambio, y si la inflación promedio se reduce a un rango de entre 2,3% y 2,9%, el Gobierno podría sostener de manera más estable el crawling peg del 2% en los próximos meses. La última corrección del tipo de cambio será ante el eventual levantamiento del cepo, aún sin fecha cierta.
El costo doméstico
Por último, el análisis del costo de elaboración casero de una hamburguesa tipo Big Mac en pesos en Argentina, desde 2016 hasta 2024 revela un incremento nominal significativo: pasó de $24,67 a 958,16 pesos.
Al evaluar el aumento acumulado del costo desde 2016 hasta 2024, se advierte que fue del 3.784%, en contraste con la inflación en ese período que fue de 9.353%, lo que indica que el costo de elaborar una hamburguesa bajó 59% en términos reales.

Esto permite inferir que, al tomar solo un bien de la economía, se puede caer en el error de percibir una recuperación de poder adquisitivo, mientras se pierde en el promedio de adquisición del resto de la canasta de bienes y servicios.
Además, en este caso se observa una diferencia en el valor agregado entre diversas marcas y productos, y que los costos no determinan los precios, sino que, a la inversa, los precios determinan los costos.
Es importante señalar que, al realizar un análisis de este tipo, la demanda también impone cierto techo a la valoración y precio cuando existe restricción en el ingreso, limitando el acceso a más bienes y servicios debido a la pérdida de poder adquisitivo frente a las variaciones en los precios relativos de la economía.
El sector gastronómico es, de hecho, uno de los que ha presentado mayor caída en ventas en el acumulado del año.
El economista Carl Menger expresaba: “Cuanto más progresan los hombres por la senda de la cultura, tanto más suelen las personas concretas, en virtud del avanzado proceso de división del trabajo, producir cantidades de bienes del orden superior bajo el supuesto tácito y, de ordinario, también correcto, de que otras personas producirán por su parte las correspondientes cantidades de los bienes complementarios”.
Es decir, no habría hamburguesas sin pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, barbacoa, mayonesa, huevo y los diferentes productos valorados por la demanda para su elaboración.
El autor es Analista Económico
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