
Durante este año, Harvard y el MIT, mediante su plataforma de educación edX, encuestó a más de 1.600 ejecutivos, entre ellos 800 altos directivos y 500 CEOs de distintas industrias, sobre las habilidades necesarias para no sólo adaptarse al contexto actual sino para evolucionar frente al futuro. Los resultados fuero sorprendentes: el 49% de las habilidades actuales no será de utilidad en el mañana, no sólo porque algunas serán reemplazadas por la IA sino porque la mayoría ya serán inútiles.
Según Goldman Sachs, la IA generativa podría reemplazar al equivalente de 300 millones de empleos de tiempo completo en todo el mundo, con el dato impresionante que la mitad de ellos, serán de mandos medios, y hasta de posición de directores y gerentes generales. Si hoy te estuvieras preparando en habilidades que mañana no vas a necesitar, que podrían ser reemplazadas por una tecnología emergente o que te das cuenta que no te sirven para nada, ¿Qué harías?.
No está claro hasta donde llegará la IA, pero lo que sí lo está es que nos exige a los humanos a “no tirar la toalla”, muy por el contrario, nos exige cambiar el foco. Ya no nos alcanza con adaptarnos, debemos transformarnos para poder evolucionar a la velocidad que el contexto lo hace.
Nos preparamos para un mundo que ya no existe, y eso duele, genera resistencia, pero no nos podemos permitir que nos paralice. Debemos continuar, y evolucionar como lo venimos haciendo. Sucede que antes tardábamos muchos años en cambiar nuestras habilidades porque el mundo era lineal y no sucedían grandes cambios (y si los había eran esporádicos). Esa realidad nos permitía siempre estar preparados, porque teníamos tiempo para estimular las nuevas habilidades técnicas que se iban a requerir y, por qué con esfuerzo, repetición y tenacidad las lográbamos.
La IA vino a reemplazar habilidades tecnológicas no humanas. Por ahora, eso da un respiro que deberemos aprovechar para reflexionar sobre dónde estamos focalizando nuestro desarrollo laboral: si seguimos empecinados en ser expertos técnicos de algo que quizás desaparezca, o si es mejor focalizarnos en desarrollar habilidades que te permitan trabajar mediante un propósito. Habilidades que te permitan crear redes para co-crear; habilidades para empoderarnos desde nuestro metro cuadrado y así adueñarnos de acciones, ideas e intuición.
La clave quizás esté en aprender a experimentar más (gestionando en ciclos cortos, sabiendo que nos podemos equivocar, pero apalancando aprendizajes rápidos) y en desarrollar habilidades para conversar con nuestros colegas, equipos y redes, de manera más transparente, honesta y humilde; con más esfuerzo intelectual (datos de la realidad) y esfuerzo empático (entendimiento de la mirada sobre esa realidad).
Tenemos la costumbre de solo pensar en cómo resaltar nuestro poder experto (aquello para lo que te preparaste toda la vida), o bien en mostrar los poderes posicionales (los roles que hoy tenés). El contexto nos invita a pensar y actuar desde el poder relacional (tus características personales para relacionarte con el mundo) resignificando, mejorando y cambiando otras totalmente distintas, pero convencidos de que con este poder no solo sobreviviremos a la realidad actual, sino que nos aseguramos nuestro destino.
Llegó el tiempo de no esforzarse para ser perfectos, sino auténticos.
La autora es Magister, speaker, Trainer and Transformation Force
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