
No caben dudas de que el sistema actual de menores es deficiente. No haré una exposición dogmática, jurídica, ni política, solo acudiré al sentido común y la razón. El régimen penal de la minoridad es del año 1980 (¡de hace 44 años!) y es repudiado por todos, considerado ilegítimo e insatisfactorio. Esto debe cambiar YA, nadie puede discutirlo.
Es incuestionable que el joven de 1980 no es el actual. El mundo ha cambiado: costumbres, tecnología, medios, etc. Hoy los menores han evolucionado y modificado su capacidad mental. Drogas, problemas de educación, familia, entorno, etc.
Nadie puede decir que no pueden comprender plenamente la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones (Código penal artículo 34). Tienen conciencia, voluntad, conocimiento. Saben lo que es delito y lo que están haciendo. Si la ley les da capacidad para realizar actos jurídicos y de comercio y elegir libremente su plan de vida, obviamente tienen capacidad para delinquir; y quien cometió un delito, debe ser sancionado. Esto es un simple criterio de justicia y es darle a cada uno lo suyo.
Todos los días un argentino de bien padece delitos cometidos por menores que quedan en la impunidad. No podemos permitirlo. Vamos a darles a los jueces las herramientas legales y estructurales necesarias para que puedan meter presos a quienes delinquen.
Las estadísticas de la cantidad de delitos cometidos por menores de 16 años acredita un incremento año a año. La cantidad de delitos cometidos por menores se incrementó en un 8% en 2023 en CABA y provincia de Buenos Aires.
¿Qué siente una madre a la que le matan a un hijo?
¿Qué siente un hijo al que le matan a un padre o un abuelo?
¿Qué sienten frente a la inimputabilidad y consecuente impunidad? ¿O al cruzarse por la calle o el barrio con el homicida?
Vamos, reaccionemos. Quien tiene el discernimiento para emplear un arma o matar una persona, tiene la madurez necesaria para responder por sus actos. Sea un homicidio, narcotráfico, crimen organizado u otro delito.
Es hora de concluir con esta práctica penosa en la que los delincuentes mayores de edad integran dolosamente una asociación ilícita con los menores, a quienes utilizan para vender drogas, matar, robar, etc. No puede admitirse, por ejemplo, que un joven de 15 años tenga un arma y asesine a un pobre trabajador o integre una mafia liderada por mayores que los utilicen para cometer delitos cada día y no resulte punible. Repito, saben lo que es delito y lo que hacen.
Su impunibilidad atenta contra la lógica, el sentido común y el sentimiento de justicia, y lo que nos interesa tutelar es la sociedad y la víctima. A ellos son a quienes debemos proteger y darles justicia para sanear su dolor.
Las leyes del mundo civilizado establecen una edad y un régimen como el que proponemos. Lo aceptan nuestra Constitución Nacional, la Ley del Niño, la Convención del Niño, las reglas de Beijing de las Naciones Unidas, las distintas deposiciones de las Naciones Unidas y las Directivas de Riad.
A su vez, se ajusta al fallo “Maldonado” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (7/12/2005), que ya entonces aconsejó rever el Sistema Judicial de Responsabilidad Penal Juvenil y, a la fecha, nada se hizo. Venimos a cumplir esa manda judicial.
Los lineamientos generales del proyecto nos llevaron horas de estudio. Hemos consultado y debatido con expertos del Ministerio de Seguridad, jueces, fiscales, especialistas y todos ponderan y apoyan este proyecto.
En los últimos tiempos se han presentado más de 37 proyectos de reformas y nuevas leyes de menores, y ninguna tuvo acogida. Es una verdadera vergüenza. Estamos en deuda con los argentinos de bien.
En este punto, cabe destacar los valiosos proyectos presentados en el año 2016 y otros posteriores, varios presentados en el transcurso de este año. Todos han sido estudiados y considerados en esta iniciativa. Los argentinos de bien queremos y exigimos un cambio, pero nadie avanzó. Frente a esto, no podemos permanecer impávidos. Lo vamos a hacer.
La realidad, el mundo actual, la sociedad y la víctima exigen un cambio sustancial. Es imperdonable no haber hecho antes estas reformas. La vieja y defectuosa ley lleva 44 años de vida, lo repito.
Es momento de que los señores diputados y senadores escuchen las voces y el clamor de los argentinos de bien, tomen conciencia de esta grave situación y le demos una solución definitiva. El Ministerio de Justicia se hará cargo del control de la implementación de la ley. Asumimos con seriedad esta responsabilidad enorme.
Personalmente me abocaré y trabajaré en que el sistema se implemente y se mejore el servicio judicial de menores, que presenta serias falencias. La sociedad toda lo exige. Clama por ello. Señores, todos a trabajar y ya, de inmediato, sin demoras. Nuestro país, su futuro y la justicia lo necesitan.
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