
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tenemos un enorme compromiso con el orden público y la seguridad de nuestros vecinos. En esa línea de valores, desde el Poder Ejecutivo y la Legislatura de CABA, identificamos una problemática concreta que requería de nuestro accionar más urgente: los delincuentes reiterantes.
Aquellos que delinquen y son capturados por las fuerzas de seguridad, al poco tiempo quedan en libertad y vuelven a delinquir una y otra vez, sin ninguna consecuencia aparente. Delincuentes peligrosos, que claramente no tienen ningún respeto por el orden, ni por la convivencia social, ni por los derechos humanos y que ponen constantemente en riesgo la vida, la libertad y la propiedad de las personas.
Frente a esta situación, los legisladores tenemos la responsabilidad de otorgar a la Justicia herramientas que acompañen la gran vocación y voluntad de nuestra policía de mantener el orden y la convivencia pacífica de nuestros vecinos.
Estamos en un momento bisagra, en el que sin dudas debemos escuchar a la ciudadanía e ir por más, pensando siempre en qué clase de sociedad queremos ayudar a construir a partir de las Leyes. En la Ciudad queremos fomentar una sociedad basada en la educación y en el trabajo. En donde se respete la Ley y se sancione a los que la incumplen.
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, tiene la decisión política, la convicción y la firmeza de avanzar en esa dirección, y por eso hace algunos meses envió a la Legislatura Porteña el proyecto de Ley de Reiterancia, que marca un hito en nuestra historia.
Hoy podemos afirmar que estamos orgullosos de haber dado este gran paso, que se originó principalmente a partir de la escucha activa de los porteños, quienes elevaron la vara de nuestra gestión y consideraron fundamental dar este salto de calidad en materia de seguridad y de orden.
Para lograr un cambio profundo y una real transformación social, necesitamos sancionar leyes que acompañen esos procesos. Sabemos que estos cambios son difíciles, de largo plazo y dependen de muchos factores más allá de la legislación, pero eso no debe impedir que avancemos de acuerdo con nuestras convicciones y competencias.
En mi rol como Presidenta de la Comisión de Seguridad y Vicepresidenta de la Comisión de Justicia, puedo garantizar que trabajamos incansablemente para sancionar esta normativa. En ese sentido, quiero poner en valor el trabajo legislativo de los distintos bloques: a todos ellos quiero agradecerles por la tarea que hemos realizado en conjunto y por el consenso generado en el texto.
Una vez más, demostramos que estamos a la altura de los pedidos, demandas y necesidades de los porteños, y que sin dudas empezamos el camino para terminar de una vez por todas con el flagelo de la inseguridad.
Creo firmemente que esta Ley representa un avance fundamental hacia una Ciudad más autónoma, justa y segura.
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