
Hace poco, gracias a un nuevo informe de Argentinos por la Educación, descubrimos que 3 de cada 10 alumnos de 15 años de edad del nivel socioeconómico (NSE) más alto no alcanzan los requerimientos mínimos de lectura en las pruebas PISA. Y son 7 de cada 10 en el grupo de NSE más bajo. Además, el año pasado, con datos de las pruebas de UNESCO vimos que 1 de cada 2 chicos de tercer grado tampoco puede comprender un texto simple.
Por si quedaban dudas, las dificultades en la alfabetización son una problemática que nos atraviesa a todos, sin distinción de ningún tipo: varones y mujeres, de escuelas de gestión estatal y privadas, de nivel socioeconómico alto y bajo, de escuelas rurales y urbanas, de primaria y secundaria, etc.
Desde Argentinos por la Educación nos preguntamos cuáles son las causas de esto, pero lejos de quedarnos empantanados allí echando culpas, nos dispusimos a crear soluciones, más allá de las que miles de docentes de todo el país intentan poner en acto cada uno de los días de clase frente a sus alumnos. Por eso, junto a más de 150 organizaciones de la sociedad civil, el año pasado lanzamos la Campaña Nacional por la Alfabetización, que instaló mediáticamente el asunto -hasta ese momento invisible- y se propuso recorrer todo el país y conseguir compromisos políticos.
Llevamos visitadas 13 provincias, en cada una de las cuales nos reunimos con la comunidad educativa, la academia, las organizaciones que trabajan en el tema, las familias que tienen hijos en edad escolar y muchos otros actores, para conocer su perspectiva y ayudarnos a impulsar los compromisos. Aún nos quedan 11 por visitar.
Además, logramos la firma de los candidatos a presidente, incluido el actual primer mandatario Javier Milei, y la adhesión de 14 gobernadores que se comprometieron a diseñar planes de alfabetización, invertir los recursos necesarios para ponerlos en marcha y evaluar a los alumnos de tercer grado, visibilizando los resultados. Aún nos quedan 10 gobernadores por comprometer.
Gracias al esfuerzo de tantos, hoy la alfabetización está en agenda, de eso no hay duda. Muestra de ello es que el Consejo Federal de Educación -organismo de coordinación federal de las políticas educativas- dispuso que la alfabetización inicial sea una prioridad e insta a todos los ministros de educación provinciales a diseñar planes que se encarguen del asunto.
Además de las provincias que nos quedan por visitar y de los gobernadores que esperamos poder comprometer, queda lo más importante: lograr que los planes se pongan en marcha y generen resultados positivos en el corto plazo. Es que la alfabetización no puede esperar. Sobre ella se cimentan todos los otros saberes académicos. Sin comprender textos, difícilmente podamos entender un problema matemático, un proceso histórico o alcanzar un pensamiento científico.
Es impostergable lograr que todos los chicos y chicas entiendan lo que lean, al menos al finalizar el primer ciclo de la escuela primaria. Es una causa que nos tiene que comprometer a todos, cada uno desde su lugar, sin eludir las responsabilidades que nos tocan a cada uno. Solo así, la Argentina será campeona del mundo, también en educación.
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