Escalada en Corea: entre riesgo nuclear y guerra convencional

Un eventual conflicto entre las dos Coreas que involucre a EEUU es analizado por el riesgo de escalada nuclear, pero también podría darse en el plano convencional y en un teatro de operaciones terrestre

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El líder norcoreano, Kim Jong-un,
El líder norcoreano, Kim Jong-un, a fin de año dijo públicamente que no había ninguna posibilidad de acuerdo o reconciliación con Corea del Sur (REUTERS)

En la visión estratégica global, Asia, y en particular el conflicto en torno a Taiwán, parece la amenaza inmediata para Estados Unidos y sus aliados, pero eso puede no ser tan así.

A fines de 2021, la inteligencia estadounidense discutía si Putin iba a invadir Ucrania o no. En la europea predominaba la opinión de que no lo haría. La guerra desatada entre Rusia y Ucrania cumplirá dos años en menos de dos meses y esta no era la opinión predominante. Dos años después, el 7 de octubre, la inteligencia israelí y sus aliados occidentales no previeron la guerra que se ha desatado en Gaza, la que acaba de cumplir tres meses y se está extendiendo regionalmente.

Desde comienzos de esta década China, y en particular el conflicto en torno a Taiwán, son percibidos como el conflicto más probable que podría derivar al plano militar, en el ámbito global. El misil hipersónico chino lanzado a mediados de ese año corroboraba esta impresión.

No ha sido así. La idea de que el conflicto geopolítico en torno a la soberanía sobre Taiwán y la importancia de este país en la fabricación de semiconductores, que influye para aumentar la posibilidad de conflicto bélico, no ha desaparecido ni mucho menos.

Pero si tuviera lugar una crisis en Asia con derivaciones militares, es más probable que fuera en la península de Corea y no en torno a la isla de Taiwán. En marzo de 2023, ante la Comisión de Servicios Armados del Senado estadounidense, el jefe del Pentágono, el general Lloyd Austin, y el entonces director del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, ante la pregunta de un senador de si el próximo conflicto sería en Taiwán, éste jefe militar respondió que a él le preocupaba más Corea. Entonces ya aparecía como demanda central en Ucrania la misma que se ha reiterado en Gaza: la falta de munición para los obuses de 155 milímetros y la requerida para armas livianas de calibre 7.65. Es decir, el tipo de munición que ya se usaba en la Segunda Guerra Mundial.

Corea del Sur es el
Corea del Sur es el PBI número catorce del mundo (Europa Press)

Durante 2023, a las guerras de Ucrania, Gaza y a la tensión en torno a Taiwán, se ha sumado la escalada generada por Corea del Norte en el Extremo Oriente. Los lanzamientos de misiles balísticos por parte de Norcorea se han repetido cada vez con mayor frecuencia. Lo mismo ha sucedido con los satélites espía. El alcance de los armamentos de este país va en aumento, generando cada vez mayor riesgo para Japón y Corea del Sur. A finales de 2023, Corea del Norte ha incorporado a su arsenal drones submarinos, que podrían transportar armamento nuclear.

En los meses recientes, a los servicios de inteligencia occidentales ha preocupado en forma creciente el envío de armamentos por parte de Corea del Norte a Rusia. Lo llamativo es que Corea del Sur es el PBI número catorce del mundo, con un monto de 2.657 billones de dólares, y el de Corea del Norte es de 40.000 millones y ocupa la posición noventa y seis. En cuanto a población, la de este último país es de veintiséis millones y la surcoreana es de cincuenta y uno, es decir, aproximadamente el doble. En PBI, el de Corea del Sur es sesenta y seis veces el de Corea del Norte.

Con una población que es la mitad de su vecino del sur y un PBI tan bajo, Pyongyang es una amenaza militar de envergadura para el esfuerzo militar de la OTAN en apoyo de Ucrania. Parece incomprensible pero no lo es: se trata de un caso muy claro de conflicto asimétrico. Corea del Norte, con una economía muy pequeña y un nivel de desarrollo económico muy bajo, es protagonista en la guerra de Ucrania por su suministro de armas a Rusia. Esto constata que es una amenaza militar no sólo para Corea del Sur y Japón, sino también para Estados Unidos, en Extremo Oriente. Además es gobernada por un líder político inestable, cuya personalidad resulta difícil de prever para la inteligencia occidental.

A partir de Navidad, se ha producido una escalada militar entre las dos Coreas que alcanza a Estados Unidos y a Japón en menor medida. El líder norcoreano, Kim Jong-un, a fin de año dijo públicamente que no había ninguna posibilidad de acuerdo o reconciliación con Corea del Sur y que estaba dispuesto a enfrentar militarmente la presencia de Estados Unidos en la región, incluso recurriendo para ello a su arsenal nuclear. Paralelamente Ucrania, con el respaldo de Estados Unidos, denunció el suministro de armas por parte de Corea del Norte a Rusia. Los servicios de inteligencia occidentales hicieron trascender que este suministro incluía misiles con un alcance de novecientos kilómetros que aumentaban la capacidad militar de Rusia.

Ello puede ser así, pero no cabe duda de que el suministro es también relevante en los dos insumos básicos que tiene esta guerra: los obuses para la artillería de campaña y la munición para la infantería. Para la inteligencia occidental, Rusia está retribuyendo con alta tecnología el apoyo norcoreano que está recibiendo.

De la escalada también formaron parte los ejercicios militares anuales programados con antelación entre Estados Unidos y Corea del Sur. Estos se realizaron con munición real y sólo a decenas de kilómetros de la conflictiva frontera entre las dos Coreas. Por su parte, Corea del Norte realizó lanzamientos de satélites espía que Estados Unidos y sus aliados denunciaron como violatorios de las sanciones internacionales que le han sido impuestas.

El ejército surcoreano respondió a
El ejército surcoreano respondió a los ensayos de artillería realizados poco antes por Corea del Norte en el Mar Amarillo (EFE)

Las tensiones militares entre las dos Coreas son las mayores desde 2010. La posibilidad de diálogo entre las partes se rompió en 2019, al fracasar un intento de acercamiento que realizó Donald Trump.

Para reforzar su compromiso con la opción militar, Kim Jong-un visitó, acompañado de su hija, Ju-ae -quien es vista como eventual sucesora pese a su juventud-, una fábrica de lanzadores de misiles.

Quizás un enfrentamiento militar entre Corea del Norte y Corea del Sur y sus aliados (Estados Unidos y eventualmente Japón) sea más convencional que nuclear. Esto último podría implicar posiblemente el final del régimen de Corea del Norte, aunque también pondría en duda el rol de Estados Unidos como actor global con capacidad de contener conflictos.

Los ejercicios militares entre Washington y Seúl, realizados en los primeros días de enero, tuvieron una fase relevante en el ámbito terrestre. Aun en el ámbito marítimo, la artillería terrestre surcoreana, incluyendo cañones autopropulsados en vehículos blindados, realizó disparos con munición real en proximidad de dos islas surcoreanas que están a menos de cien kilómetros de la costa. Fue como respuesta a doscientos disparos que realizó con munición real Corea del Norte en proximidades de ellas. El gobierno surcoreano retiró la población de ellas transitoriamente.

Se plantea así la posibilidad de que si estalla un conflicto entre las dos Coreas, se desarrolle en el territorio de la península coreana.

La organización militar estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial ha contemplado tener la capacidad de librar dos guerras simultáneas a nivel global. Por esta razón, se establecieron hace décadas dos grandes depósitos de municiones fuera del país: uno en Corea del Sur y otro en Israel, para abastecer despliegues estadounidenses tanto en Extremo Oriente como en Oriente Próximo.

Durante 2024, gran parte de estos depósitos se han vaciado por las necesidades de Ucrania y ahora también de Israel.

Una guerra convencional entre las dos Coreas pondría a Estados Unidos frente a tres guerras predominantemente terrestres, teniendo en la península de Corea la necesidad de entrar en combate con sus propios efectivos. Cabe señalar que en 2023 los países europeos de la OTAN se habían comprometido a entregar a Ucrania un millón de proyectiles para la artillería convencional, pero menos de la mitad de la cifra comprometida fue entregada.

En conclusión: un eventual conflicto entre las dos Coreas que involucre a EEUU es analizado por el riesgo de escalada nuclear, pero también podría darse en el plano convencional y en un teatro de operaciones terrestre, coincidiendo con el empantanamiento de la guerra de Ucrania y la extensión regional de la de Gaza.