
Muchos consideran exagerado decir que el Presidente Javier Milei recibió la herencia más gravosa de estos 40 años de democracia. Sin embargo, no es así. Es cierto que el ex Presidente Carlos Menem asumió en medio de una hiperinflación, con un sector público y un Banco Central (BCRA) quebrados. Sin embargo, a pesar de su altísimo costo social, también es cierto que dicho estallido licúa al extremo las consecuencias negativas de una mala gestión económica. Eso permite encarar algunas políticas duras y gestar una recuperación económica.
En esta ocasión, el actual mandatario asume en medio de un proceso hiperinflacionario, con un Estado y un BCRA absolutamente quebrados. Por ello, como dijo en su discurso, no hay tiempo ni plata y su prioridad será implementar políticas de shock para evitar que estalle la hiper; lo que llevaría a un empobrecimiento generalizado y a que la enorme mayoría de los argentinos caiga en la pobreza. Hace algunos años, en Venezuela, el quiebre del “cepo” chavista arrojó a más del 80% de los venezolanos por debajo de la línea de la pobreza y lo mismo puede pasar acá.
También, el nuevo Presidente definió que hay que recuperar la “credibilidad”. Ni argentinos ni extranjeros confiábamos en que Argentina pudiera ser un país normal si seguía por el mismo camino de las últimas décadas. Por eso, todos sacaban sus ahorros e inversiones del país y los jóvenes y emprendedores emigraban. Hay que demostrar que cambiaremos de rumbo para revertir la tendencia al empobrecimiento y dejar de ir de crisis en crisis.
Hay que reconstruir la credibilidad de nuestro país haciendo las reformas estructurales que nos negamos a hacer por décadas y que en los últimos 60 años han hecho los países que le brindan más libertad y oportunidades de progreso a su gente. Son las mismas en que, desde hace 13 años, la Fundación “Libertad y Progreso” viene trabajando y ha estado promoviendo entre la dirigencia argentina, por los medios de difusión masivos y por las redes sociales. Hoy la sociedad ha votado por “Libertad” en el entendimiento que es la única forma de poder progresar en Argentina.
Durante décadas, hemos dejado que la dirigencia política construya un Estado que le sirve a la política y se sirve de los argentinos. A pesar de su enorme gasto, no cumple con las funciones que manda la Constitución Nacional en beneficio de los ciudadanos. Por eso, nuestra Fundación propuso que se rediseñe el nuevo sector público, partiendo de cuáles son los roles que tiene que cumplir para la sociedad. De esa forma, desaparecerán muchísimos cargos que hoy son inútiles para la gente o, incluso, les generan innecesarias cargas. Según la ley de “Empleo Público” vigente, quienes dejan de tener puesto porque desaparece, pasa a estar en disponibilidad durante un año (LyP propone dos) se le paga el sueldo y se lo entrena para trabajar en el sector privado, premiando a los empresarios que los tomen.
De esta forma, se podrá construir un Estado más eficiente que le sirva a los argentinos y que, además, lo podamos pagar. Esto es muy importante; ya que así el BCRA no seguirá financiando al gobierno con emisión, una de las causas del actual proceso hiperinflacionario. Además, en la medida que se ahorrarán recursos, se podrá sancionar una reforma tributaria que prevea cómo se irá bajando la tremenda presión impositiva que sufren los ciudadanos y los emprendedores. También, hay que eliminar gran parte de las más de 67.000 regulaciones que asfixian a los que trabajan, crean y emprenden. Esas son las tareas más urgentes para que las inversiones y los ahorros de argentinos y extranjeros vuelvan al país. Así, combinados con el trabajo y la creatividad local, serán el motor del crecimiento sostenido.
Con estas medidas, más otras que se irán sumando, se empezará a recuperar la “credibilidad”. Una palabra clave que incentivará que la gente deje de huir del peso, como hasta ahora, cansada de que la estafen sacándole poder adquisitivo para financiar al Estado. Éste ha sido el otro motivo de la aceleración del alza de precios que nos está llevando a una hiperinflación.
Cuando uno se manda una macana grande en su casa o trabajo, no hay varitas mágicas para que desaparezcan. Con esfuerzo y sacrificio hay que resolverla para gozar de los beneficios de haberla solucionado. Lo mismo pasa con los países; porque sus gobiernos están conformados por seres humanos como nosotros. Por eso, fue bueno que, el Presidente Javier Milei haya aclarado en su discurso de asunción que el principio de su mandato habrá que apretar los dientes y hacer los sacrificios necesarios para reconstruir la credibilidad de Argentina. Sin embargo, si el conjunto de la dirigencia, política, intelectual, empresarial, profesional y la población apoya esta tarea, en la segunda parte de 2024 empezaremos a ver que la inflación baja y la economía se recupera. Habremos empezado el camino que nos llevará a ser un país que brinde nuevamente más libertad y oportunidades progresos a todos los argentinos y a los extranjeros que quieran construir su futuro en Argentina.
El autor es director de la Fundación “Libertad y Progreso”
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