
El kirchnerismo ha inventado que hay un efecto mágico de los subsidios económicos como si fuera una especie de milagro económico por el cual se multiplican los panes y los peces. Los subsidios económicos estarían repitiendo, según el credo kirchnerista, el milagro que obró Jesucristo.
Para ellos, los subsidios económicos para mantener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos (luz, gas, transporte público, agua potable, etc.) produce un efecto mágico por el cual, las tarifas artificiales generan prosperidad.
El argumento que en su momento utilizaba Cristina Kirchner era que, como la gente tenía que pagar cuentas muy bajas de luz, gas, transporte público, agua potable, etc., ese “ahorro” la gente podía disponerlo para consumir y, al aumentar el consumo, se movilizaba la economía y crecía la economía.
Claro, dentro de este razonamiento mágico de Cristina Kirchner, nunca se planteó que nada es gratis en economía y, que lo que no pagaba el consumidor al subir al colectivo, en la boleta de luz, de agua, el boleto de tren, etc. de algún lado tenía que salir la diferencia.
Aclaremos que el estímulo al consumo interno al estilo populista no se limitó a atrasar las tarifas de los servicios públicos, también se prohibió la exportación de carne vacuna y el resultado fue que se consumieron 10 millones de cabezas de ganado vacuno.
Al congelar el precio en boca de pozo del gas, se desestimuló la producción y la Argentina dejó de exportar gas y empezó a importar gas. Por eso, cuando Massa habla de lo beneficioso que va a ser el gasoducto Néstor Kirchner porque va a permitir no tener que importar gas y se va a exportar gas, se olvida de mencionar que sus actuales socios políticos fueron los que llevaron a este sector a tener que importar gas licuado en barcos que costaban muchísimo más que el gas que se podría haber producido internamente.

Es de manual de introducción a la economía que cuando el gobierno establece un precio máximo artificialmente barato, aumenta la demanda de lo barato y se contrae la oferta del bien o servicios que el gobierno decidió hacer barato.
El gráfico 1 muestra cómo, con la llegada del kirchnerismo, se redujo la producción de gas a partir de 2004. Eso significó consumir el stock de gas y que no hubiese inversiones para reponer los pozos de gas que se iban agotando. Ante la menor oferta de gas y su mayor demanda, hubo que empezar a importar, con un quebranto creciente para el sector público que importaba gas a precio internacional y lo vendía al precio artificialmente bajo en el mercado interno.
Esa pérdida se tradujo en más déficit fiscal y emisión monetaria que empezó a disparar la inflación hasta que en 2007 intervinieron el INDEC para esconder la mayor inflación que se producía por la emisión para financiar dicho déficit fiscal.
El consumo no se expandió como decía Cristina Fernández porque lo que la gente se ahorraba en la boleta de luz, lo perdía vía el impuesto inflacionario y la creciente carga del impuesto a las ganancias sobre los salarios, por citar dos ejemplos.

Por su parte, Massa vuelve a reivindicar los subsidios económicos argumentando que el subsidio a la energía en particular, que es el grueso de los subsidios económicos, también llega a la cadena de producción y dinamiza la economía.
La realidad es que tomando todos los subsidios económicos desde 2006 hasta septiembre de 2023 y pasándolos a dólares al tipo de cambio oficial, se gastaron USD 270.856 millones de dólares para estimular el consumo y la producción. Se gastaron en ese populismo más de medio PBI.
Durante el gobierno de Cambiemos, bajaron notablemente los subsidios por los aumentos de tarifas, aumentos a los que se oponía parte del Cambiemos. Cuando llegó el kirchnerismo de vuelta al gobierno se más que duplicaron los subsidios económicos, aclarando que el dato de 2023 llega hasta septiembre. Pero el otro dato a considerar es cuánto se gastó en subsidios a la energía que, según Massa, estimulan la cadena productiva abaratando costos mágicamente.
Entre 2016 y septiembre de este año, el populismo despilfarró la friolera de US$ 157.672 millones, paralizando la producción gasífera. Recordemos que el 50% de la matriz energética, se genera en base a gas natural. Incluso la energía eléctrica se genera, en gran medida, en base a gas. Entre 2006 y septiembre de este año se gastaron US$ 157.672 millones en subsidiar la energía.

La pregunta es: ¿gracias a esos subsidios creció la economía como sostiene el ministro Massa? La respuesta es un no contundente. La economía argentina está estancada desde 2011, es decir llevamos 12 años de estancamiento económico, más pobreza, indigencia y desocupación a pesar del desparramo de dinero que se hizo con los subsidios económicos.
En síntesis, lo único que han logrado los subsidios económicos es consumir el stock de capital en varios rubros, dar un pésimo servicio y generar un creciente gasto público que derivó en un más déficit fiscal, emisión monetaria e inflación, además de haber profundizado la pobreza y la indigencia.
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