
La Fundación Empujar (Empresas Unidas por Jóvenes de Argentina) está celebrando en 2023 su décimo aniversario. Son 10 años desde que un grupo de empresarios argentinos, convencidos de la necesidad de participar activamente en la construcción de una sociedad con más oportunidades para jóvenes y a la vez desafiando tantos sesgos y grietas negativas entre el sector empresario y la sociedad, desplegó lo que hoy es uno de los programas de capacitación e inclusión laboral reconocido por organizaciones locales e internacionales.
Con el objetivo de hacer y construir por el bien común, Empujar adoptó como misión el mejorar las condiciones para que jóvenes de nuestro país consigan empleo formal y de calidad. Y para hacerlo, dio forma a una organización integrada por múltiples actores: jóvenes, por supuesto, pero también sus familias, las escuelas, profesionales, personas voluntarias y las empresas, siendo estas últimas las que, al final del proceso, ofrecen cubrir sus vacantes con trabajo formal.
Generando ámbitos de formación laboral y apoyo pedagógico, y con el respaldo activo del sector privado, Empujar logró unir a distintos sectores de la comunidad para generar oportunidades reales de cambio. La meta era clara: mejorar la calidad de vida de los grupos de jóvenes, brindándoles herramientas concretas e instancias reales para acceder al mundo del trabajo.

Lo más destacable de este logro es que, participan jóvenes sin experiencia laboral, sin recomendaciones previas y en muchos casos, hasta sin lugar de residencia fácilmente reconocible.
Sin embargo, sabemos que creando oportunidades de capacitación y empleo, estamos generando un antes y un después en sus historias de vida. Y que sumando voluntades y generando confianza entre las personas involucradas, se fortalecen los cimientos de lo que Empujar desea seguir construyendo.
Pero, ¿cómo trabajamos? Dentro de empresas que ofician como “sedes de capacitación”, formamos grupos de jóvenes de entre 18 y 24 años provenientes de sectores vulnerables y les brindamos un entrenamiento de cinco meses, para luego pasar a un proceso de intermediación laboral. En este recorrido, viven experiencias de formación y aprendizaje únicas junto a personas voluntarias que provienen de empresas y organizaciones que potencian la labor pedagógica y aportan capital social a los chicos y chicas.

En este trayecto, las oportunidades para los jóvenes son enormes, ya que logran ampliar la perspectiva de su presente y de su futuro, conociendo a través de diversas personas distintos modos de vida, ocupaciones, profesiones, estudios, empresas, amistades, y otras formas de comunicarnos, valorarnos y apreciarnos.
En una década, de los programas de Empujar han participado más de 3.000 jóvenes, de los cuales 2.000 han conseguido un empleo formal.
La primera experiencia de éxito fue en el Parque Industrial de Pilar, en la provincia de Buenos Aires. Y hoy, 10 años más tarde, podemos decir con mucho orgullo que contamos con una fuerza de red amplia de localidades que incluye a Mendoza, San Juan, Neuquén y Rosario. La idea, por supuesto, es seguir creciendo a más regiones de Argentina.
Vale destacar que la oportunidad no es solo para jóvenes: también el equipo de profesionales que se suman a las actividades en forma voluntaria -que al principio fueron cientos y hoy ya son más de 1.500- pueden experimentar en primera mano, lo que significa hacer un aporte real al cambio social. Y lo es también para las más de 500 empresas y organizaciones que son parte de Empujar, que abren sus puertas para que chicos y chicas den sus primeros pasos en el mundo del trabajo.

En todos los grupos de actores, percibimos diariamente el orgullo de pertenecer a una organización sin banderas ni colores partidarios que nos distancien, y que hace su máximo esfuerzo por dar forma a un diálogo constructivo que permita unir pensamientos y formas de vida diversos. Que nos permita reconocernos al servicio de un bien mayor, donde podamos sentir que al hacer el bien por la juventud estamos haciéndolo por la sociedad en su conjunto.
En este camino recorrido, en Empujar podemos dar testimonio de que conectar con jóvenes, dialogar con ellos, mirarlos a sus ojos y brindarles oportunidades reales de crecimiento es uno de los hechos más emocionantes que se puedan experimentar. Y ese es un legado que debemos proteger y hacer perdurar en el tiempo, cada vez junto a más voluntades y en más lugares del país.
Por eso, queremos celebrar a los jóvenes que se sumaron en estos 10 años a nuestros programas para alcanzar un futuro mejor, y a toda la comunidad que se sumó para hacer realidad ese anhelo. Desde Empujar, en este aniversario, brindamos por un país con más oportunidades de progreso y más trabajo junto a todos los sectores de la sociedad. En esa tarea nos encontrarán siempre, aportando la fuerza colectiva y expansiva que nos convoca y caracteriza.
Últimas Noticias
24 de Marzo: vivir para contarlo, con un sentido de verdad y justicia histórica
Los sobrevivientes de aquella experiencia tenemos un compromiso con la verdad. La sociedad no debiera seguir arrojando sobre alguno —o alguna— la responsabilidad de sus faltas ni congratularse de su inocencia

Por qué la cautela domina la visión de futuro en Argentina
Un repaso de episodios históricos y cifras actuales ayuda a entender la desconfianza persistente, más allá de argumentos psicológicos o partidarios

La vertiginosa transformación del mundo de la que los silvers fueron testigos
Los de la generación plateada asistieron a etapas de grandes cambios en la historia de la humanidad. Ellos transitaron el lento y pausado camino de una era analógica a la velocidad deslumbrante de uno digital. ¿No es eso algo extraordinario?

Mujeres e inclusión financiera: un cambio estructural que ya está en marcha
La participación financiera femenina está redefiniendo prioridades en el sector. En el mes en que conmemoramos a las mujeres, es importante replantear estamos entendiendo hoy el crédito, el riesgo y la autonomía económica

Isabel Perón: la tendenciosa construcción de una culpable
A medio siglo del último golpe de Estado, también hay quienes ahora inventan que la Señora Perón negoció con los militares ante las denuncias de supuesta “corrupción”. No es una interpretación discutible: es un disparate lógico, jurídico e histórico




