
El mundo comenzó a cambiar en la última década como resultado de la concreción de algunos riesgos globales: la crisis financiera 2008-2009 y la estrategia de salida, el abierto ascenso de China y los temores que despierta en Estados Unidos, la pandemia y la inseguridad vital global, la crisis logística y las dudas sobre la deslocalización, y la vuelta a la guerra en suelo europeo con protagonistas de primer nivel como Rusia y la OTAN.
Puestas al desnudo las vulnerabilidades estratégicas, las potencias decidieron volver a mirar hacia adentro para precisarlas y resolverlas con el mínimo costo económico y social posible. La idea núcleo radica en reducir la dependencia energética, alimentaria y de tecnología avanzada y de sus insumos críticos, en particular, la de aplicación militar.
Esto podría conducir a un menor dinamismo del comercio internacional, tendencia a menores tasas de crecimiento económico de largo plazo, negociaciones uno a uno en materia comercial y de inversiones, intercambios de preferencias más desiguales, entre otras cuestiones un tanto olvidadas.
Asimismo, permite pensar en distintas potencialidades sectoriales a mediano y largo plazo; por una parte, el de energía renovables, hidrocarburos y minerales críticos de difícil reemplazo; por otro, el de agroalimentos, susceptibles de un rápido aumento de producción bajo el renovado proteccionismo agrícola.
En síntesis, un tipo de des-globalización caracterizado por cierto grado de compartimentalización de la economía mundial y de un pseudo quid pro quo anclado en los intereses nacionales del “más fuerte”. Nada que no se haya visto en la historia; mejor dicho, la lección más importante que nos dejan siglos de historia económica internacional.

También puede observarse que el fracaso económico de cierto tipo de progresismo ha comenzado a llevar el péndulo hacia posiciones más amigables con el mercado y la libertad económica. En este marco, la tentación intelectual es la de revivir el enfoque de los ‘90, nacido del cataclismo de la Unión Soviética y la unipolaridad.
Sin embargo, y tal como lo mencionamos, el mundo actual y de la próxima década solo comparten algunos rasgos con aquél. Por eso, la globalización económica, el retiro del Estado y la irrelevancia de cuestiones geopolíticas deben pensarse desde una perspectiva renovada.
Sin menoscabo de la imprescindible necesidad de una reformulación de las relaciones sector privado–Estado en todas sus dimensiones, la ingenuidad en el diseño de las políticas públicas tendría costos no menores, incluso, la permanencia de los gobiernos. Esto incumbe especialmente al enfoque de las relaciones internacionales del país, ya que teñirá todas las demás políticas, en particular, la económica y de defensa.
Específicamente, para diseñar una política económica que tenga alguna posibilidad de éxito, se requerirá partir de una lectura atenta y realista del sendero de las decisiones de las potencias y de los acontecimientos mundiales, todos muy distintos a los de las décadas pasadas. Luego, dado el grado y diversidad de desafíos que se enfrentan, se requiere una identificación detallada de las restricciones y capacidades locales (institucionales, políticas, sociales y económicas) para poder priorizar los objetivos y elegir los instrumentos y los tiempos que parezcan, a priori, como los más adecuados.
En conclusión, el mundo no es el de los años de la guerra fría, pero tampoco el de la plena globalización, aunque contenga elementos de uno y otro. Por ello, anclar la estrategia económica en soluciones ideologizadas, por irreales y poco prácticas, cualquiera sea su orientación, solo conducirá a más penurias y a un hartazgo social de consecuencias imprevisibles.
El autor es director del Instituto de Investigación de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad del Salvador (USAL)
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
¿Qué es el bien común?
La Pastoral Social 2026 abordará el concepto de bien común como eje central de su encuentro en Córdoba

Hoja de ruta para examinar las políticas económicas en América Latina
Un decálogo de variables críticas para evaluar la viabilidad y consistencia de los programas económicos en una región señera en giros políticos
Por qué la prevención del suicidio adolescente necesita a la escuela
El registro de 5.209 casos en 2025, con una suba del 22,6%, expone un problema multicausal que desborda a la medicina y obliga a coordinar educación, trabajo y redes comunitarias

Cien años de cooperativismo argentino
A 100 años de la primera ley para el sector, Argentina celebrará en diciembre un consenso transversal perenne de su historia política

Milei, entre las necesidades de campaña y la obsesión por el modelo
Tras el fervor mundialista, la economía cotidiana vuelve a ser el principal foco de preocupación y erosiona la imagen presidencial



