
El gran arquero paraguayo José Luis Félix Chilavert inmortalizó la frase “tú no has ganado nada”. Allí resumía, de manera magistral y esencialmente bilardista, lo que muchos creen pero pocos se animan a reconocer: en el deporte, ganar es absolutamente todo. O, como mínimo, una parte muy importante.
Sin embargo, y tal vez por ser alguien que deportivamente “no ha ganado nada”, me atrevo a decir que cada tanto sucede que lo mejor es perder. Porque una derrota puede ser el combustible para el desarrollo de una carrera.
El delantero del Manchester City Julián Álvarez, un futbolista que ha deslumbrado a los amantes del deporte (sobre todo a los argentinos), está en la víspera de la final de la Champions League. El joven deportista, que cuenta con sólo 23 años, “ha ganado prácticamente todo”. Ligas locales, Copa Argentina, Supercopa Argentina, Recopa Sudamericana, Copa Libertadores, Premier League, FA Cup, Copa América y, claro, el Mundial. Frente a este tremendo palmarés, uno podría llegar a preguntarse, “¿Y después qué?”.
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El cantante guatemalteco Ricardo Arjona compuso una canción para todo. Entre ellas, está la que se llama “Dime que no”, en la que le pedía a su pretendida que no aceptara su propuesta. Él quería que ella se negara, ¿para qué? Así, “me tendrás pensando todo el día en ti”, aseguraba Arjona.

El hecho de no obtener todos los objetivos de manera apresurada puede servir para crecer. No dudo que, en el momento de perder, la situación es dura. Pero, si uno es inteligente y está contenido, se puede salir fortalecido.
Pensemos en el último Mundial. El mundo entero quería que Messi ganara el campeonato. Había forjado una carrera inigualable, pero le faltaba “la estrella”. Esa necesidad contenida se vio reflejada en la cancha. Y no sólo eso: también en el desarrollo del futbolista. ¿Messi hubiera sido igual de competitivo a sus 35 años si hubiese sido campeón del Mundo a los 26 o 27? Tal vez sí. O no. No lo sé.
Volvamos al caso Álvarez. Es un futbolista excepcional, con toda una carrera por delante y, encima de todo, en las veces en que se lo ve en los medios, demuestra ser humilde, agradable, “con los pies en la tierra”. Obviamente que a los amantes del deporte nos gustaría verlo triunfar en todo.
Lo único que me permito decir es que, si no se da, tal vez tendremos la oportunidad de verlo potenciado, con la ambición de todavía buscar aquel terreno por conquistar.
El dilema al que se enfrenta Álvarez es, en definitiva, hermoso.
El domingo veremos cómo se resuelve.
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