
La Ley de Alcohol Cero ya fue sancionada en el Senado y deberá aplicarse en todas las rutas nacionales una vez promulgada. Este es el punto de partida, ahora resta enfocarse en los controles y concientización.
La sanción de esta Ley, marca un antes y después, porque visibiliza un problema profundo y cultural que no se resuelve con una medida aislada. Tenemos la gran oportunidad de abordar la problemática de manera integral, incorporar tecnología tanto en el transporte público como en el privado, aumentar los controles y la inversión en infraestructura, sumar dispositivos de bloqueo de arranque “Alcohol Interlock”, detectores de sueño y sensores de distancia con los que ya cuentan cada vez más vehículos de transporte de pasajeros y carga. Debemos insistir en la efectiva implementación de programas de educación vial en la currícula escolar, atendiendo al interés público nacional. Alcohol Cero es la bisagra para impulsar grandes cambios en materia de seguridad vial.
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Los siniestros viales son una verdadera pandemia que se cobra miles de vidas al año. Según el último informe de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en Argentina fallecen aproximadamente 11 personas por día en incidentes y siniestros viales, de las cuales en más del 25% el alcohol está presente. A este alarmante dato, debemos sumarle que los jóvenes entre 15 y 35 años son las principales víctimas.
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Es así que uno de cada cuatro de estos hechos están relacionados con esta problemática. Las leyes de tránsito tienen el objetivo básico de proteger la vida y reducir los siniestros viales relacionados con el alcohol. Pero también, es importante resaltar que la evidencia ha demostrado que cuando las leyes no van acompañadas de un sistema de control eficaz dejan de tener el efecto esperado.
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Debido a esta problemática, desde el 2017 se presentaron distintos proyectos que tienen como objetivo combatir esta realidad: programas e iniciativas que ayuden a mejorar la educación vial, sanciones penales para quienes se nieguen a controles de alcohol y estupefacientes, proyectos para la promoción de la adopción de sistemas de seguridad activa (ADAS) para el transporte en general, y en particular para el transporte público de pasajeros, la adopción de soluciones tecnológicas en materia de seguridad, entre otros.
La sanción de esta Ley demostró la importancia del consenso entre las fuerzas políticas y nos hizo entender sobre la necesidad de que Alcohol Cero sea una realidad. No obstante, el Estado debe avanzar también en educar a sus ciudadanos con respecto a este tema. Es relevante que las personas sepan por qué ingerir alcohol y conducir es un comportamiento de riesgo, conozcan las leyes vigentes y sepan asumir las consecuencias.
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Ya son 11 las provincias de la Argentina en las que rige la tolerancia cero al alcohol y estupefacientes (Buenos Aires, Chaco, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán). Ahora será necesario que las provincias faltantes no solo legislen esta norma para unificarla en todo el país, sino también que implementen controles eficientes que den cumplimiento a esta medida.
También, como ya lo he mencionado, resulta fundamental destinar presupuesto de inversión en la educación vial en todos los niveles, elemento imprescindible para consolidar un cambio cultural y social, y que inculque buenas prácticas de manejo en la sociedad. Además, hay que tener presente también que, para prevenir siniestros viales, se necesita avanzar en políticas que promuevan la incorporación de tecnologías de asistencia a la conducción en los vehículos y mejorar el estado de la infraestructura de ruta y caminos en todo el país, que también puede causar muertes.
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