
Se enfurece el rally de tecnológicas sobre cíclicas y en este escenario volaron las criptos repitiendo el mismo patrón, BTC en 22.550 y ETH en 1.650. La pregunta es. ¿Habrá comenzado el bull market en high-beta techs con la 30yr colapsando? Es muy complejo saberlo por el momento y muchas cosas vienen ocurriendo en este 2023 de la mano de tasas de interés bajando fuertemente tanto cortas como largas y un dólar que se debilita contra casi todas las monedas del mundo. Las expectativas de inflación a 5 años, medidas por breakevens, tan solo están a 60 basis (0.60%) de los niveles de prepandemia (2.25% actual vs. 1.65% febrero 2020). Y muy cerca del objetivo de la Fed (2%). En efecto, el DIA (ETF que replica al Dow Jones) exhibe una underperformance contra el QQQ (ETF, que replica al Nasdaq) de -5.14% y versus ARKK (portfolio de high-beta techs) de -13.81%, apuntando a que el mercado está empezando a shortear (posicionarse a la baja) papeles cíclicos en relación con papeles tecnológicos. Si bien es muy reciente para sugerir un cambio de tendencia, pareciera que Wall Street empieza a “oler la recesión” y se posiciona.
Como el 2022 fue un año hawkish (restrictivo monetariamente), es muy probable que el 2023 sea un año dovish (laxo monetariamente). Esta situación tendrá importantes impactos en la dinámica del dólar y del resto de los activos financieros del mundo. Dado esto, no pareciera ser casualidad lo que viene ocurriendo en el mundo cripto. El ETH rompió la media de 200 días el 11/1/23. La última vez que ETH quebró dicha media fue 23/7/21 y el rally que siguió al ETH fue de +132%, extendiéndose hasta 8/11/21. BTC también quebró actualmente la media de 200 días el 13/1/2023, también justo cuando el dólar hace su “cruce de la muerte”. La última vez que BTC quebró dicha media fue el 30/9/21 y el rally que siguió al BTC fue de +50% extendiéndose hasta el 9/11/21. En sí, el quiebre de la media de 200 días tanto para ETH como BTC concuerda con el dólar Índex (DXY) quebrando hacia abajo su propia media de 200 días el 30/11/2022. A menos que haya una feroz recesión en 2023, la debilidad del dólar suele llevarse bien con las acciones globales, en especial, las tecnológicas. No obstante, pareciera que es muy temprano para imaginar un bull market generalizado en activos de riesgo. La corrección en papeles tecnológicos high-beta comenzó en febrero de 2021. Y ha sido brutal al llevarlos a cotizaciones inferiores a los mínimos del COVID-19.
Los bulls defienden la desinflación acelerada como escenario base y los bears defienden la recesión como principal catalizador. El 2023 comenzó muy bullish (optimista) para casi todo. Tanto bonos como acciones vienen raleando, pero la overperformance sobre Estados Unidos de emergentes ha sido muy marcada. Una condición necesaria, pero no suficiente para que el mercado de acciones comience su bull market (optimista) es que el mercado de bonos largos lo haga primero. Es importante percibir que las acciones, al ser proyectos de largo plazo, suelen tener una duration relativamente alta, en especial los papeles tecnológicos. Muy sensibles a la dinámica que les acontece a las tasas largas, en especial, la de 30 años. Un rally en los bonos largos es un evento que debiera anteceder todo intento de reinicio de bull market especialmente en acciones tecnológicas, a menos que el mismo se genere como consecuencia de una recesión significativa. Técnicamente, se dice que un mercado entra en bull market cuando rebota +20% de sus mínimos recientes.
Con la tasa de 30 años colapsando, los activos de riesgo se le animaron a los bears (pesimistas) y pareciera que tanto dato indicando desaceleración fuerte en la economía comenzó a descontarse. Ahora los bulls (optimistas) defienden la desinflación como catalizador ascendente de activos de riesgo y los bears (pesimistas) defienden la recesión más probable como factor influyente a la baja en el apetito de riesgo del mercado.
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