
El ministro Massa anunció la recompra de $1000 millones de dólares de deuda privada. Se trata de una cancelación anticipada, con reservas (esas que se supone que no tenemos), de bonos que vencerían recién a partir de 2029-2030. ¿Rari? Bueno, no sé. Dicen que es para generar un shock de confianza y eso a mí me parece muy bien, en especial porque es algo que nunca antes se escuchó en la Argentina, ejem.
¿Con qué van a pagar? Con los dólares que, según el ministerio, sobrarían en 2023 por la menor importación de energía. You had me at “van a sobrar dólares”, Sergio, aunque, como buena idishe mame, siempre aconsejo ahorrar. Pero sigamos. ¿Para qué pagar algo que vence, como muy temprano, en seis años? Para, dicen, mejorar el perfil de deuda (acreedor público mata acreedor privado), aumentar el valor de los bonos (son tan buenos que lo lograron incluso antes del anuncio), bajar el riesgo país y, por el mismo módico precio, controlar la escapadita que se pegaron los dólares bursátiles en las últimas semanas.
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Ojalá que salga bárbaro. Por lo pronto, parece que al Presidente la idea le gustó. No dijo ni que sí ni que no, pero sigue instalado en Chapadmalal y todavía no se tiró de ningún acantilado. La vice tampoco opinó en público y eso, en su caso, significa “sí”. Además, antes del anuncio trascendió una reunión y foto de Massa con Kici en Mardel y, si bien no hubo beso apasionado junto a los lobos marinos, el ministro se llevó un halago. “Está laburando bien en un contexto muy difícil”, dijo el gobernador bonaerense. Vale por un beso de lengua.
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Del otro lado tiraron de todo: desde un pedido de interpelación por los llamativos aumentos del volumen operado y del precio de los bonos en los días previos al anuncio hasta la vieja y querida corrida por izquierda (¡plan de ajuste!), pasando por los habituales “manotazo de ahogado”, “parches”, “pan para hoy y hambre para mañana” de quienes se deben a su público opositor. El único contento fue Carlos Maslatón, el demócrata libertario que, entre los “bullish”, los “masacre” y la disputa de poder con Milei, se hizo un ratito para decir que “Massa es el mejor ministro de economía desde 1991″.

Lo que yo me pregunto, pa’ joder nomás, es quién va a recomprar la deuda institucional que arrastramos desde hace décadas, que todos estos muñecos (unos más y otros menos) ayudaron a engrosar, que no podemos achacarle (al menos no principalmente) al FMI ni a los gringos, que no hay que pagar en seis años ni en cinco ni en dos porque más que vencida está putrefacta y que, según dicen los que entienden, tiene bastante más que ver con la falta de confianza y los problemas históricos de la economía argentina que si usamos o no los pocos morlacos rúcula que quedan en el Tesoro para pre-cancelar en 2023 una deuda que vence en 2030.
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Vamos a hacer una lista de supermercado. Si alguien tiene lápiz y papel, anote. Si me olvido de algo, agréguese.
- Independencia del Poder Judicial (vencida desde 1853)
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- Juicio por jurados (vencida desde 1853)
- Democracia sindical (vencida desde 1983)
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- Control de las fuerzas de seguridad (vencida desde 1983)
- Espionaje ilegal (vencida desde 1983)
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- Organismos de control (vencida desde 1989)
- Híper-presidencialismo (vencida desde 1994)
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- Ley de coparticipación (vencida desde 1996)
- Corrupción estructural (vencida desde 1999)
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- Participación ciudadana (vencida desde 2001)
- Defensor/a del Pueblo (vencida desde 2009)
- Procurador/a General de la Nación (vencida desde 2017)
- Reemplazo jueza Elena Highton de Nolasco (vencida desde 2021)
Hay que tener cara de drapie para discutir las zonceras que discuten los políticos todos los días con semejante lastre de objetivos y requerimientos institucionales incumplidos. Y eso que la lista es corta porque no incluye las violaciones de derechos. Las cárceles infrahumanas. La falta de políticas y recursos contra la violencia de género. El estado deplorable de los juzgados de familia o los laborales comparados con los despachos palaciegos de los ministros de la Corte. La falta de servicios públicos decentes en villas. Los insumos hospitalarios. La infraestructura escolar. La inseguridad. ¡La ley de humedales!
¿Quién va a recomprar esta deuda? ¿Quién la va a pagar? ¿Cómo sobreviven políticamente los legisladores y legisladoras de la Nación que desde 2009 (¡hace 14 años!) nos deben una designación en la Defensoría del Pueblo, el principal órgano creado por la reforma constitucional de 1994 para defender nuestros derechos? ¿Cómo abren la bocota para hablar de ética ciudadana cuando desde 2016 desoyen un fallo de la Corte Suprema que les ordenó cumplir ese mandato?
¿Sigo? ¿Con qué se untan la cara macristas y kirchneristas para quejarse del espionaje ilegal? ¿Cómo hace el presidente para patalear porque cuatro machitos manejan el máximo tribunal del país mientras el plazo para proponer a la reemplazante de Highton se le venció hace más de un año? Y, claro, ¿cómo hace el Massa cuyos diputados bancan el ridículo juicio político a la Corte para convivir con el Massa que le vende law & order al establishment?
Debe ser como el precio de los bonos: ¡cosa e’ Mandinga!
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