
Los tiempos en esta Argentina tan vertiginosa como incierta se aceleran y, aún a más de un año y medio de las elecciones presidenciales, todo comienza a teñirse de un inocultable barniz electoral.
Un anticipado clima electoral que es producto tanto de las necesidades de un gobierno que no ha logrado recuperar la agenda tras el exitoso raid legislativo de las sesiones extraordinarias y los dos meses del affaire Adorni, como del lento despertar de una oposición que comienza a salir -aún muy desordenadamente y sin liderazgos claros- del extenso letargo ante la delicada situación de una economía real que expone y horada al gobierno libertario.
PUBLICIDAD
Probablemente habrá que esperar el obligatorio paréntesis de un Mundial de fútbol que paralizará cualquier otra actividad y, en menor medida, de unas elecciones legislativas en los Estados Unidos que marcarán el destino del principal socio de Milei, para comenzar a ver algunas definiciones más concretas, posicionamientos más nítidos y estrategias incipientes.
Sin embargo, las primeras conversaciones, roscas y ensayos son más que evidentes: un amplio espectro de especulaciones que van desde las alternativas del oficialismo en las provincias y las expectativas en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires (alteradas por la caída de Adorni), hasta las más variadas alquimias opositoras que incluyen desde un poderoso pastor hasta un cada vez más activo Kicillof, un Macri que busca volver al redil, y la aparición de algunos nombres nuevos -Jorge Brito- que suenan tanto para participar en una interna justicialista como para encabezar una candidatura de centro.
PUBLICIDAD
Pero lo cierto es que el factor determinante que acelera los tiempos radica en la microeconomía, es decir, en la realidad de millones de argentinos que no llegan a fin de mes en un contexto donde caen los ingresos, se resiente el empleo y se deteriora la actividad económica. Y todo ello en un contexto donde la inflación -el principal caballito de batalla del oficialismo- acumula una racha de diez meses de moderado crecimiento que, si bien es probable que se interrumpa en abril, estará lejos de las promesas libertarias de un colapso inminente.
Frente a este panorama y, más aún, ante la difusión de datos e informes que considera que lo perjudican, Milei reacciona con su habitual desmesura y agresividad, recurriendo no solo a insultos y descalificaciones, sino denunciando supuestas operaciones para desgastarlo y hacerlo caer.
PUBLICIDAD
De esta forma, la difusión de sondeos que históricamente han contado con amplio consenso, como el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que todos los meses publica la Universidad Torcuato Di Tella, y que en su última medición tocó el piso más bajo en los últimos 20 meses, lejos de motivar un análisis del impacto de la crítica situación económica en las familias argentinas, pareció reafirmar la convicción mileísta de que son los medios los responsables de que instalar y potenciar el clima de malestar social.
Una negación de una situación a todas luces evidente en la realidad material de millones de argentinos que va acompañada del optimismo -por momentos rayano con la ingenuidad- con que se interpretan algunas variables macroeconómicas. Es que en el Gobierno siguen insistiendo que la peor parte del año -el primer trimestre- ya pasó, y que ya comienzan a verse algunos síntomas de reactivación y algunos datos auspiciosos como el de la recuperación de la recaudación.
PUBLICIDAD
Como sea, aunque fuese así tiene gusto a poco ante la magnitud de las urgencias y necesidades de amplios sectores de la ciudadanía que no ven mejoras en su situación cotidiana y que están muy lejos del escaso derrame que producen los pocos sectores económicos beneficiados por un modelo que, a esta altura, tiene muy pocas opciones para reactivar la economía.
Como evidencia de ello, por estas horas desde el Gobierno se insiste no solo con viejas fórmulas como las de bajar tasas y encajes para reactivar el crédito, sino que se evalúan algunas opciones hasta hace poco impensadas para el dogma libertario como el de utilizar el fondo soberano de ANSES para ayudar a las familias a refinanciar dudas en un contexto de morosidad creciente. Medidas que, difícilmente, alteren estructuralmente un panorama cada vez más complejo.
PUBLICIDAD
Sobre este escenario opera ya un proceso electoral en ciernes cuyas reglas, por cierto, aún son materia de discusión. Es que mientras el Gobierno no le encuentra la vuelta a la economía con un modelo que ya luce agotado, a la par que sufre un inevitable desgaste que aún no logra ser capitalizado por una oposición que recién comienza a desperezarse, desde el oficialismo intentarán inocularse ante cualquier riesgo de una confluencia opositora y derogar las PASO para evitar que el peronismo u otra coalición de centro pueda articularse en torno a una gran primaria para enfrentar a Milei en su camino a la reelección.
Últimas Noticias
Solo falta el gol: el Perú, como líder regional pesquero
Uno de los temas más comunes vinculados a la pesca en los últimos años es la preocupación por la flota china que opera al límite de nuestras 200 millas y su impacto en la sostenibilidad de la pota

Perú quiere una economía del conocimiento ¿alcanza con menos de mil físicos?
El sistema científico nacional ha registrado avances, aunque todavía enfrenta brechas importantes. Según el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, el Perú cuenta con alrededor de 15 mil investigadores residentes

Por qué tu empresa (probablemente) no necesita Inteligencia Artificial hoy
En un ecosistema corporativo dominado por la ansiedad de no quedarse atrás, los líderes empresariales están forzando implementaciones de IA que solo consiguen multiplicar ineficiencias a velocidad supersónica

Ante la polarización política, ¡más democracia!
Una pregunta recorre hoy parlamentos, cancillerías y foros académicos: ¿puede la democracia liberal sobrevivir a la fragmentación interna que amenaza sus consensos más básicos?

Visitó Argentina una referente internacional de la lucha por la abolición universal de la maternidad subrogada
La abolición de la explotación reproductiva es un imperativo del estado de derecho. Olivia Maurel dio charlas en la UBA, la Universidad Austral, el Congreso de la Nación y la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires




