
El dólar ha logrado alcanzar esta semana un nuevo récord. La escalada del billete verde es justificada por el Gobierno diciendo que algunas de las financieras que operan los dólares informales “están de vacaciones” y que eso provocó la falta de oferta que determinó la suba abrupta en la cotización. Sin embargo parece que son algo más profundas las razones que impulsaron la suba: si bien el “dólar blue” es un mercado reducido, resulta ser una perfecta foto de una Argentina que no funciona.
Se va terminando el año como tantos otros: sin reformas estructurales. Nuevamente hemos transitado los doce meses del año apenas intentando sobrevivir. Este año 2022 será recordado también por haber tenido al frente del Ministerio de Economía de la Nación a tres Ministros: Martín Guzmán, Silvina Batakis y Sergio Massa.
Nada se ha corregido de manera sostenible. La emisión monetaria ha sido tan o más descontrolada que años anteriores –donde en aquellos tiempos de encierro al menos existió la excusa de la pandemia-, el tipo de cambio oficial siguió mostrando brechas inviables respecto al dólar oficial –que implicó que se tengan que implementar tipos de cambio diferenciales para que el complejo sojero se anime a liquidar sus granos– y solo hemos abocado nuestros esfuerzos a cumplir con metas impuestas por el FMI, casi sin mirar que es lo que nos está ocurriendo realmente.
Hace un año la inflación interanual medida por el Indec arrojaba un 50,9%: hoy estamos intentando que ese indicador no alcance las tres cifras. En aquel momento la inflación de Diciembre fue del 3,8%, hoy el gobierno reza porque ese número se ubique en torno al 5%. Hace también un año el dólar libre cotizaba en 208 pesos, hoy acumula una suba cercana al 70% posicionándose por encima de los 350 pesos (y con mucho camino aún por recorrer). La actividad comienza a frenarse y las expectativas operan en el terreno negativo.
En términos de salud monetaria, el BCRA tenía al inicio del año 2022 pasivos remunerados (Leliqs y Pases) por un total de 4,8 billones de pesos ($4.800.000.000.000): fueron suficientes 12 meses para duplicar esa cifra. Hoy los pasivos equivalen a 10,15 billones de pesos ($10.150.000.000.000), un 111% más. Esto a su vez generará intereses que van a rozan las tres cifras, lo que implica que cuando estemos terminando el año 2023 los pasivos remunerados se duplicarán y esto no es más que la garantía de que el BCRA seguirá emitiendo pesos sin descanso lo que implicará que la inflación se siga descontrolando.
La deuda del Tesoro Nacional es una de las grandes incógnitas de este año que está pronto a comenzar. Hasta el día en el que ocurran las elecciones presidenciales vencen cerca de 9 billones de pesos ($9.000.000.000.000), a razón de 1 billón de pesos mensuales. Los vencimientos equivalen dos veces a todo el dinero que circula en la economía. Todo esto en un contexto donde nadie está dispuesto a apostar más allá de la contienda electoral. La situación es preocupante: de no poderse financiar el Tesoro deberá recurrir a la máquina de hacer billetes, dándole rienda suelta al poco margen que le queda para contener una implosión inflacionaria mayor a la que hemos sufrido este año.
No solo las variables económicas han dejado un difícil balance para este 2022, sino también las cuestiones institucionales. Argentina hoy tiene como Presidente de la Nación a un ciudadano que desconoce los fallos de la Corte Suprema de Justicia, luego de tiempos donde también ha mostrado su orgullo por el Partido Comunista Chino, su admiración por Vladimir Putin y su indiferencia a la dictadura chavista en Venezuela. Como si no fuese suficiente, la Vicepresidente de la Nación fue condenada por administración fraudulenta: se le impuso una pena de 6 años de prisión e inhabilidad perpetua para ejercer cargos públicos. A pesar de ello, allí están ambos dirigiendo los destinos de la Patria.
El año 2023 será un año clave en materia política y económica. Los deseos son siempre los mismos: que alguna vez podamos decir que tenemos una Argentina previsible y con futuro.
Por ahora, lo único que podemos hacer es esperar por lo que viene. Fin.
Últimas Noticias
Tasas de interés y nuevas oportunidades para el inversionista peruano
Los portafolios deben ajustarse al plazo, la liquidez y la tolerancia de cada persona, ya que la renta fija nacional avanzó 1,0% hasta agosto y la internacional, 0,4% en igual período

La "Economía Naranja" como motor del desarrollo y educación
Los análisis citados de ODI para 2025 sitúan a este ecosistema de cultura y conocimiento como la quinta mayor producción mundial si fuera considerado un país, según el volumen de su actividad

Cooperación para ejecutar
El país acumula análisis del Banco Mundial, BID, FMI y OCDE, pero enfrenta obstáculos para elevar la productividad, reducir la informalidad cercana al 70% y ejecutar políticas públicas en los territorios

Importar para competir: por qué las PyMEs deberían aprovechar este momento
En un escenario de mayor apertura, importar no significa solamente traer productos terminados: para muchas pequeñas y medianas empresas puede ser la oportunidad de modernizarse, mejorar productividad y competir en mejores condiciones

AMBA: el problema que ningún candidato quiere enfrentar
La Región Metropolitana reúne hoy a 43 gobiernos de distintos niveles y capacidades interviniendo sobre el mismo territorio sin ningún organismo que los articule



