
El concepto de diversidad viene acuñándose desde hace un tiempo en el mundo corporativo y pasó a formar parte de la agenda empresarial. Pero ¿por qué las compañías invierten mucho dinero en transformar su cultura organizacional para gestionar ambientes diversos?
La respuesta es multicausal: desde el indudable sentido de conciencia social, hasta la necesidad de quitarse la miopía de los selectores para combatir el flagelo de la escasez de talento.
Si bien hace un tiempo se pensaba que cuanto menos controvertido fuera el proceso para llegar a una decisión, más rápida y eficiente iba a ser una compañía, está demostrado que aquellas que son más exitosas son las que tienen la suficiente agilidad para moverse e innovar en entornos de alta complejidad e incertidumbre.
Por eso, la diversidad es el factor de competitividad de una organización. Es decir, cuanto más diverso sea el pensamiento, cultura, perspectiva, idiosincrasia, experiencia, de las personas que la integran, más innovador y disruptivo será el resultado.
Sin embargo, la diversidad presupone un reto: administrar el conflicto. No se trata de poner juntas a muchas personas que piensan distinto para que se peleen y mutilen la cultura corporativa, sino de lograr que muchas miradas tengan un mismo propósito y construyan algo nuevo. Por esta razón, las organizaciones exitosas invierten tanto para que sus líderes puedan inspirar, convencer, persuadir a sus equipos y lograr aquello que parece contraintuitivo.
Nuestra sociedad está atravesada por miradas distintas y contrapuestas y, frente al conflicto, erróneamente se suele suponer que si todos pensáramos igual lograríamos resolver rápidamente los problemas del país. Sin embargo, nuestro mayor potencial está en nuestro capital humano y en la diversidad de pensamientos, ideas e ideologías que nos enriquecen.
Me pregunto, entonces, si el enorme reto que tenemos como nación no se reduce a algo tan simple como desafiante: lograr que todas las miradas incorporen un sentido de propósito para construir un país desarrollado, inclusivo y competitivo.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
La consolidación de la geopolítica como principal riesgo global
El uso de aranceles, sanciones, subsidios y controles tecnológicos con fines geopolíticos se consolida como el principal riesgo global de corto plazo, según el WEF. En contraste, América Latina —al margen de las guerras comerciales— enfrenta riesgos estructurales propios, vinculados a la fragilidad económica, la debilidad estatal y la inseguridad

Julio Verne y Groenlandia, un argumento de novela para Donald Trump
En 1889, el reconocido novelista francés escribió “El secreto de Maston”, donde narra las actividades de una asociación estadounidense que compró tierras del Polo Norte

El éxito de la inversión pública en ciencia y tecnología
El presidente Javier Milei y el ministro Federico Sturzenegger publicaron un artículo en The Economist en el que se atribuye al mercado un caso de éxito empresarial. En respuesta a ese artículo, autoridades de la UBA explican por qué ese éxito es fruto de décadas de inversión estatal sostenida en ciencia y tecnología

El voto algorítmico
Estamos en una época en donde el algoritmo es el principal formador de opinión dentro de las audiencias que consumen diariamente contenido en redes sociales



