
El mundo fintech llegó para quedarse y seguir creciendo. Dentro de este escenario, las transferencias internacionales a través de bancos son los servicios más caros, con un costo promedio mayor al 10 por ciento. Mientras que las realizadas a través de billeteras electrónicas, en general, tienen un costo promedio de entre el 3 y el 7 por ciento.
Realizar envíos de dinero internacional por medio de instituciones financieras tradicionales tiende a ser bastante más costoso que otro tipo de transacciones financieras. La creciente necesidad de realizar este tipo de pagos hace que sea necesario encontrar nuevas alternativas, optimizar costos y lograr un mejor rendimiento.
Las remesas siguen siendo un factor importante para la economía de Latinoamérica. Los pagos cross-border son una tendencia que cada vez llega a más lugares del mundo y en América Latina no paran de crecer: solo en el último en Caribe y América Latina se recibieron más de USD 127,6 mil millones por remesas, más del 20% del año anterior, siendo el aumento más alto de los últimos años.
Según el reporte Revolución de criptomonedas en América Latina de AMI (Americas Market Intelligence), la desconfianza persistente en los bancos limitó el crecimiento de la digitalización financiera y que el uso de efectivo siga vigente. Cada vez más personas prefieren evitar el sistema tradicional y optan por el envío de remesas mediante billeteras electrónicas y wallets con criptoactivos.
El crecimiento de la inmigración desde países en desarrollo también impulsa estos cambios de consumo. Según Naciones Unidas, se estima que hay 250.000 argentinos y más de 2 millones de latinoamericanos viviendo sólo en España. Estas personas necesitan muchas veces seguir en contacto con sus familias y amigos para pagar servicios e impuestos y es donde el mundo fintech brinda una gran oportunidad, no tan viable en el sistema bancario tradicional y facilitando el acceso a servicios financieros digitales a personas no bancarizadas.
Las fintech permiten ingresar a la población a un sistema formal, respetando las reglas y sin abonar comisiones que afecten los ingresos de manera directa. Los grandes desafíos para que cada vez más personas puedan usar aplicaciones son: el retraso tecnológico que aún existe en el país (conectividad, etc), el miedo al cambio y a utilizar nuevas apps y la falta de educación financiera.
Son servicios que en general funcionan desde el teléfono celular de manera segura y fácil de utilizar, sin necesidad de contar con una cuenta bancaria ni ir a una oficina, desde cualquier lugar, todos los días de la semana las 24 horas. Desde estas apps se puede enviar dinero y cobrar en efectivo; pagar facturas de servicios públicos y/o recargar celulares de otros países, enviar tarjetas de compra (por ejemplo de supermercados) y pagar productos que son entregados en otros países, entre otras cosas.
El ecosistema fintech está listo y preparado para operar en todo el país, los consumidores quieren y usan cada vez más estas herramientas, pero aún queda mucho por construir. El fenómeno recién empieza y crece a pasos agigantados.
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