La Justicia puede mejorar

La implementación a nivel nacional del juicio por jurados podría redundar en muchos beneficios para un sistema opacado por la desconfianza generalizada de la población

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En CABA ya comenzó a
En CABA ya comenzó a implementarse esta forma de administrar justicia

La Justicia en Argentina no goza de los mejores momentos. Está cuestionada: varias encuestas revelan que la población en general no le tiene confianza. Asimismo, el Judicial es uno de los poderes de La República y el último resorte, el último lugar en donde tiene el ciudadano común la oportunidad de obtener repuesta a su reclamo. Y también debemos tener en cuenta que recurrir a la Justicia es la manera civilizada de resolver las diferencias, de mantener un orden, de tener seguridad y que haya cierta previsibilidad.

Por ello, la falta de justicia o la duda permanente sobre si hay o no corrupción en los organismos, si hay o no Justicia ante los eventos, hace que una sociedad no confíe en el sistema, que no confíe en la Justicia. Si el conjunto de la población no ve que hay premios y castigos, no ve la ventaja de seguir y cumplir con la ley. Todo eso le hace muy mal al país

Hay todo tipo de ideas de reformas judiciales, unas más ruidosas y otras no tanto. Por ejemplo, reformas que llevan a tener una Corte Suprema de La Nación con 25 miembros, teniendo en cuenta que la Corte no es una instancia más, sino una a la que se llega por asuntos Extraordinarios.

Por otro lado, la Constitución Nacional establece en su artículo 24: “El Congreso promoverá la reforma de la actual legislación en todos sus ramos y el establecimiento del juicio por jurados”. Desde 1853 se está esperando la implementación del juicio por jugados a nivel nacional. El Constituyente ha impuesto una manera de enjuiciar, que en otros países ha dado grandes resultados, y desde esa época se está esperando que se ponga en funcionamiento dicho sistema.

Algunas provincias lo han implementado, como Neuquén, Buenos Aires y otras, dando resultados satisfactorios. Pero en todas ellas se han limitado los delitos a juzgar. Deberíamos dar el gran salto y llevar esta forma de juzgar a todos los delitos (exceptuando los menores). Claro está, que primeramente están los estados intermedios de un proceso judicial o sus posibles remedios. Pero ante la imposibilidad de poder lograr una justicia acorde a derecho, se tiene que seguir y llegar al juicio por jurados. No solo para los homicidios, sino también para los delitos contra la Administración Pública, La Fe Pública, Contra el Orden Económico y Financiero. En estos últimos delitos se harían realmente carne eso de que “si así no lo hiciera, la Patria me lo demande”. Los funcionarios, en los casos de los delitos mencionados, serían juzgados por ciudadanos comunes, en una Justicia más democratizada.

Las ventajas son enormes. En primer término, los juicios serían mucho más rápidos. Corromper o dar sobornos se haría mucho más difícil. Las presiones que reciben los jueces hoy en día se verían morigeradas con este sistema. Le daría transparencia al juicio o proceso. Los Juicios serían realmente públicos. No se daría lugar a sospecha de lawfare, dejando de lado a dicho término. El ser juzgados por ciudadanos pares del acusado tiene sentido, los juzgadores son iguales al presunto delincuente. Se estaría democratizando a la Justicia, ya que la población, en el momento que le toque, estará en manera directa administrando justicia. Este último concepto daría al pasar de las generaciones una conciencia de Justicia aún mayor en la población. Establecería un mayor apego a la ley. Se necesitaría una educación en las escuelas a los efectos de ir preparando a la población, para que al momento de tener que juzgar lo hagan con la conciencia necesaria. Todo esto da como resultado una sociedad más ordenada, segura y previsible.

Estaría actuando el sentido común ciudadano, y mejoraría al pasar del tiempo este sentido común. Un Poder Judicial fuerte requiere una opción sana de juicio por jurado. Las personas que formaron parte de los juicios por jurados tienen un mayor respeto por el sistema cuando su función en el Jurado ha terminado. Servir en un Jurado les da a las personas una idea del sistema de Justicia y de sus propias comunidades, y corrige los malentendidos sobre lo que sucede en una sala del Tribunal.

Es de esperar que pronto se salde la deuda que se tiene desde 1853.

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