
Es una realidad innegable que el mercado laboral está en plena transformación. Y si hay un sector que está notando todos esos cambios es el que engloba a los programadores, data scientist y todos los perfiles que vienen trabajando de forma directa o indirecta con los datos. Los motivos son varios: en el presente inmediato hay dos tendencias de fuerte impacto en la industria.
Por un lado, la cantidad de información crece por encima de las predicciones fruto de la revolución de la Internet. La aceleración de la digitalización, las tecnologías 4.0 y la pandemia generaron un “shock de datos”.
Por otra parte, la fuerte evolución del cloud computing está generando una vertiginosa automatización de muchísimos procesos que manejan los perfiles de data analytics, data sciences y data engineer. Cada vez más, las “máquinas” por sí solas hacen cosas que antes llevaban a cabo directamente estos profesionales, por lo que la mano humana se va restringiendo en ciertas etapas.
A la vez, estos dos fenómenos generan un efecto dual. Por el lado de la demanda laboral, si cuando se habla de ingenieros se menciona una carencia de profesionales, en el caso de los perfiles de datos, es todavía más significativo: casi no hay y son pocos los espacios donde se forman. En lo que respecta a la oferta, estas carreras se están transformando, porque además de entender códigos, algoritmos y aspectos cuantitativos, deben desarrollar una mirada de negocio, gestión y análisis del dato, para poder sacarle un provecho competitivo.
Entonces, en un mundo donde hay muchos datos y muchos más algoritmos que se auto producen cabe preguntarse quién los vende, valoriza, ofrece en el lugar y momento indicado; como también quién convence a las áreas o actores relevantes en una organización y a veces menos crédulas de la cultura data-driven.
Por ello, no es casual que las principales universidades hayan comenzado a reaccionar ante esta escasez de recursos. Uno de los casos salientes es el del ITBA, que hace pocos años lanzó la Licenciatura en Analítica Empresarial y Social, con el objetivo de formar perfiles conocidos como Analytics Traslator, que vienen a cubrir esta ausencia crítica en la oferta laboral. En definitiva, se tratan de perfiles cada vez más estratégicos y fundamentales para todo tipo de organizaciones que deben mejorar el vínculo, hacer de puente y generar negocios entre las llamadas áreas duras (IT) y las áreas con una mirada más comercial y de gestión.
No se puede negar entonces que el mercado busca y necesita cada vez más de roles que entiendan de qué se trata el algoritmo, base de datos y tecnologías para saber dónde y cómo aplicarlo, sobre todo a la hora de resolver un problema de negocio o social.
La demanda de este tipo de recursos no solo se da en el ámbito local. Las características internacionalistas de este nicho y la competitividad salarial y el desarrollo del ecosistema local están generando que grandes firmas desarrollen share-service, unidades de I+D o simplemente busquen perfiles de forma remota en Argentina proponiendo en muchos casos sueldos en USD muy competitivos. Queda claro que los famosos “trabajos del futuro” están más cerca del hoy que lo que se creía hasta hace poco.
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