La felicidad, un valioso indicador

Son muchos los factores que afectan la felicidad, aunque podemos centrarnos en tres de vital importancia: salud, sociabilidad y libertad

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En el Reporte Mundial de
En el Reporte Mundial de la Felicidad 2022 publicado recientemente, nuestro país se ubicó en el puesto 57 del ranking

En un mundo donde los datos abundan queda claro que todo es mensurable. Incluso, desde hace no tanto, es posible medir la felicidad. Sí, parece mucho más complejo de lo que en realidad es porque se puede lograr con indicadores sencillos, como puede ser una encuesta en la que se pregunte “¿usted cuán feliz es?”.

No tiene sentido hablar del progreso de un pueblo si no se trata de una sociedad feliz, aunque aumenten sus niveles de producción, empleo, etc. Y por eso, surge otra pregunta: ¿qué puede hacer un país para que sus habitantes sean felices?

La ciencia de la felicidad abarca distintas disciplinas y produjo en los últimos años información muy valiosa respecto de qué hace felices a las personas. El crecimiento y la estabilidad económica por supuesto que son importantes, pero no son lo único.

Son muchos los factores que afectan la felicidad, aunque podemos centrarnos en tres de vital importancia: salud, sociabilidad y libertad. Tener buena salud produce felicidad y, a su vez, también se observa que las personas más felices gozan de una mejor salud. El ser humano es un ser social y necesita saber que cuenta con otros, en caso de tener algún problema. En línea con esto, las personas que participan de actividades sociales, como ser parte de un club o de un grupo de pertenencia, son más felices. Por último, la libertad de poder elegir qué hacer y quién ser. Y nuevamente, no se trata sólo de libertad económica, sino que las personas más educadas o las que dispongan de más tiempo libre, por ejemplo, podrán gozar de mayor libertad. En este sentido, una educación pensada no solo como formación para el trabajo y una actividad pensada no solo como obligación para el sustento ciertamente conducirán a mayor felicidad.

En Argentina no existe un indicador subjetivo de bienestar público oficial. La inclusión de una pregunta de este tipo, por ejemplo, en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) resultaría de sumo interés para la investigación y la concreción de políticas públicas que no solo favorezcan objetivos intermedios, sino que puedan afectar directamente al bienestar general.

A pesar de esto, es posible extraer información sobre la felicidad en Argentina por diversos mecanismos. En el Reporte Mundial de la Felicidad 2022 publicado recientemente, nuestro país se ubicó en el puesto 57 del ranking (cayendo 10 posiciones desde el informe de 2021). Aún con esta caída, la posición Argentina es relativamente buena dado su nivel de desarrollo económico. En este mismo informe se evidencian bajos niveles de generosidad y alta percepción de corrupción (pública y privada). Estos factores están relacionados con problemas sociales más que económicos, por ejemplo, falta de unidad y de confianza en los demás.

El valor científico de la subjetividad no debería ponerse en duda. Muchas ciencias modernas se basan en una aproximación al objeto de estudio que es subjetiva, como la psicología, la sociología, o la antropología. Incluso la medicina presta cada vez más atención a lo que el paciente dice y no solo a los exámenes médicos. Cuando una encuesta de intención de voto se hace sobre una buena base arroja resultados muy certeros. Es decir, las respuestas de la encuesta son válidas y útiles. De hecho, muchos de los indicadores económicos que se consideran objetivos están en realidad basados en encuestas. Por ejemplo, el nivel educativo, o los indicadores de calidad de vivienda, se obtienen de encuestas sin comprobación empírica.

Lo económico es importante, pero no es lo único. Algunos países de Centroamérica usualmente se destacan por tener un alto nivel de felicidad: Costa Rica, Honduras, Guatemala, El Salvador, por ejemplo. En general estos países sobresalen también por su capital social, como lo son las buenas relaciones y la confianza en las instituciones.

Pero no alcanza con decir que un país sea feliz. Es necesario tener en cuenta otros factores más allá del autoreporte subjetivo de bienestar; tal podría ser el caso de una persona feliz pero que vive en una situación de falta de libertad y desarrollo. Tal vez está tan acostumbrada que no le parece mal y se siente feliz. Alguien feliz podría estar viviendo incompletamente su vida. Si solo se observara el indicador subjetivo, se ignorarían estos problemas.

Pero por otro lado, la felicidad es importante y no puede ser soslayada. Si una persona o un país son muy ricos, plenos en desarrollo y libertades, pero están infelices, también hay un problema.

En definitiva, para lograr determinar el verdadero progreso de un país será importante mirar en conjunto que su población sea feliz, pero que también estén garantizados otros desarrollos objetivos básicos.

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