
Hay una cuestión estrictamente económica de la guerra en Ucrania y sobre la que se ha hecho foco repetidamente; es más, casi no hay análisis que no la mencione como dato relevante: el rol del tamaño de la economía rusa. Según los datos del Banco Mundial, Rusia tiene un producto bruto interno (PBI) en dólares de paridad de poder adquisitivo equivalente al 20% del de Estados Unidos y 90% del de Alemania, mientras que el de Ucrania es el 13% del de Rusia. A su vez, la relación entre los PBI per cápita es de 44%, 50% y 44%, respectivamente.
Este tipo de estadísticas condujeron a los analistas a afirmar, entre otras cosas, que el tamaño de su economía podría ser su talón de Aquiles, porque al ser tan pequeña no estaba en condiciones para sostener un conflicto como el actual. Desde otra perspectiva, era un país pobre para enfrentar a una Ucrania que, siendo más pobre aún, contaba con el apoyo de las ricas potencias occidentales.
Esta afirmación debe ser puesta en contexto. Para este tipo de conflicto, por ahora acotado en el tiempo y el espacio, los recursos relevantes son los disponibles a corto plazo para el estricto esfuerzo de guerra y las necesidades básicas de los civiles. En otros términos, un iPhone, un BMW o los servicios de turismo no tienen relevancia alguna. Ni siquiera la construcción residencial.
Lo que sí es importante es la disponibilidad en tiempo y forma de: a) alimentos; b) energía y agua potable; c) equipamiento y material militar; d) medicamentos, insumos y equipamiento médico; e) insumos industriales; f) reservas internacionales del banco central y de empresas y organismos que puedan ser afectadas por el gobierno.
A simple vista, no parece que Rusia tenga un problema serio en estos ítems, si es que la preparación logística ha sido la apropiada para su planteo militar. Incluso, si las sanciones económicas que se le han aplicado se sostuvieran por meses, el país sería capaz de producir mucho de lo necesario como para sostener el conflicto. Hay que tener en cuenta, además, que siempre es posible que algunas de las restricciones se puedan sortear a pesar de que ello tenga un costo económico, financiero y político.
El único recurso de los citados que podría plantear un problema a mediano plazo son las reservas internacionales, tanto por el bloqueo parcial de activos como de las exportaciones. Pero, nuevamente, los enormes recursos con que cuenta el país pueden ser suficiente incentivo para que otros países, empresas, organismos y operadores se involucren en satisfacer la demanda en prácticamente todos los rubros. El costo será mayor, los contratos pueden ser leoninos, pero el bien o los servicios esenciales podrían estar disponibles.
En síntesis, los datos sobre PBI y PBI per cápita no son realmente relevantes para este tipo de análisis. Podría decirse que lo que sí importa, el país lo tiene y, si les llegase a faltar, existen vías para obtenerlo, incluyendo las no convencionales, tan comunes en estas situaciones y que los rusos conocen desde largo tiempo.
Ahora bien, a pesar de lo comentado sobre la cuestión del tamaño de la economía rusa, quisiera agregar un matiz. Si bien los rusos están acostumbrados a las estrecheces y pueden tolerar la escasez, incluso de algunos productos imprescindibles, esto puede cambiar si el gobierno no puede gestionar, a como dé lugar, los planteos sociales y políticos, especialmente los de los grupos de presión como los oligarcas, las fuerzas armadas y de seguridad.
En conclusión, si bien a corto plazo los recursos materiales no serían un serio problema, con el paso de los meses el debilitamiento económico, incluyendo el valor y congelamiento de activos, podría desatar tensiones y hasta disparar un proceso de inestabilidad política.
Hay que tener en cuenta que Rusia no es ni Cuba ni Corea del Norte, ni siquiera la Unión Soviética, y que ciertos sacrificios podrían ser intolerables a pesar del reconocido patriotismo del pueblo ruso.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Una nueva etapa para la justicia juvenil y sus desafíos pendientes
La derogación del decreto 22.278 y la sanción de la Ley 27.801 abren un espacio inédito para revisar el régimen penal juvenil en un contexto de recortes y controversias constitucionales
Sobre el CAREM25, la soberanía y la liturgia nuclear
Argentina cuenta con tres centrales nucleares activas y una industria de radioisótopos clave para la medicina y la industria nacional
La esperanza social vira hacia la incertidumbre
La presencia masiva de jóvenes en las marchas del Nunca Más reafirma el compromiso de las nuevas generaciones por la defensa de la democracia en Argentina

Sin agua no hay país
Solo el 0,3% de los 102.000 ciudadanos inscriptos participará en las audiencias públicas, mientras representantes de mineras fueron incorporados a último momento

El abuso se infla en las canchas: la violencia sexual no es un juego de muñecas
El partido de Rosario Central y Banfield generó repudio por la avalancha de muñecas sexuales con la camiseta de Newell’s. Más allá de las posibles sanciones el gesto implica un retroceso en el futbol argentino, una muestra de deshumanización femenina y un símbolo del abuso como un campo de batalla y la banalización de la violencia sexual



