Islas Malvinas: es hora de poner el futuro delante del pasado

Para acordar un período de vínculos y estímulos recíprocos monitoreado por Argentina y el Reino Unido con representación isleña

Fotografía de archivo del cartel de bienvenida a las Islas Malvinas en el muelle en Stanley (EFE/Felipe Trueba)
Fotografía de archivo del cartel de bienvenida a las Islas Malvinas en el muelle en Stanley (EFE/Felipe Trueba)

A cuatro décadas del conflicto del Atlántico Sur es también oportuno recordar el aniversario de la etapa diplomática más estimulante que dio el marco a la apertura de las comunicaciones entre las Islas Malvinas y el territorio continental argentino. Hace 50 años se iniciaba un período constructivo en torno a las Islas Malvinas, dado por el establecimiento de la primera línea aérea regular de transporte y mercaderías entre el archipiélago y Comodoro Rivadavia: fue el 12 de enero 1972

Ese primer vuelo fue producto de la Declaración conjunta de 1971 entre la Argentina y el Reino Unido conforme a las negociaciones recomendadas por la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas y las cartas dirigidas por ambos países al Secretario General de la ONU, el 21 de noviembre de 1969 y el 11 de diciembre de 1970.

El vuelo inaugural fue de un Albatros de la Fuerza Aérea Argentina, iniciando la experiencia dos veces al mes. Ese mismo año, Líneas Aéreas del estado (LADE) se instaló en las islas y organizó una frecuencia semanal con aviones turbo Fokker F27 y F28. En 1976, se concluyó la extensión de la pista del aeropuerto en Malvinas con un costo asumido por la Argentina de 2,3 millones de dólares que permitió que un Hércules C130 ampliara el abastecimiento y el comercio. Las comunicaciones aéreas fueron un paso de creciente aproximación, que incluyo la presencia de depósitos de Gas del Estado e YPF. También de maestras para enseñar castellano.

La Declaración Conjunta de 1971 incluía 16 medidas de enorme importancia relativas al movimiento de personas, documentación para facilitar viajes, exenciones impositivas y medidas para fortalecer el vínculo entre la población de ambos territorios. Si bien el Memorándum de Entendimiento de 1968 fue el punto más alto de las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido, en el que solo faltaba fijar la fecha para la transferencia definitiva de la soberanía; la Declaración Conjunta fue un hito diplomático significativo. Por primera vez delegados del Consejo Ejecutivo de Malvinas y diplomáticos argentinos estuvieron en la misma mesa acordando la declaración que contó con el apoyo de la población del archipiélago.

Los pasaportes de cada país fueron sustituidos por un documento que emitirían por igual autoridades argentinas y británicas llamado informalmente Tarjeta Blanca (White Card) y oficialmente, Certificado Provisorio. Los residentes de las islas pudieron trasladarse por la Argentina sin limitaciones. En 1973, la Argentina presento nueve salvaguardias para los intereses isleños que incluía el pleno ejercicio de derechos civiles, régimen opcional de ciudadanía, uso del idioma inglés, respeto a la propiedad privada y, entre otros, respeto de derechos adquiridos. Lamentablemente, el Consejo Ejecutivo de Malvinas rechazó las salvaguardias por no haber participado de la ronda de negociaciones en Londres.

A 40 años de la guerra del Atlántico Sur, la experiencia aconsejaría promover una etapa de medidas prácticas como se hiciera con la Declaración Conjunta de 1971 ,y con la propuesta unilateral de medidas de salvaguardia de 1973. Como hace 50 años es hora de poner el futuro delante del pasado para acordar un período de vínculos y estímulos recíprocos monitoreado por Argentina y el Reino Unido con representación isleña. La creatividad, en momentos de intransigencia, es la que da valor a la diplomacia.


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