
¿Qué ofrece el uso de datos al mundo de los negocios? ¿Cómo nos vamos a relacionar laboralmente con las nuevas tecnologías? Existen muchas dudas e interrogantes respecto a los próximos puestos laborales y necesidades del mercado, que hoy más que nunca se ven atravesados por los adelantos tecnológicos. En ese sentido, podemos afirmar que el futuro está en el poder y la fuerza bruta de la máquina y la capacidad de innovar y de descubrir relaciones de la mente humana, lo que se conoce como “Centauros”.
Recolectar datos es fácil. Desde hace un tiempo, las organizaciones han empezado a hacerlo, en relación a toda su actividad. Hasta no hace mucho, esto era un proceso muy costoso y complejo. Hoy en día, la tecnología necesaria es fácilmente accesible y el costo de procesamiento y almacenamiento ha bajado considerablemente posibilitando a los negocios invertir en ello. Las inteligencias artificiales son herramientas muy fuertes para detectar patrones y analogías, cosas de las que tal vez nunca nos hubiéramos dado cuenta nosotros a partir de la simple observación de esos datos.
Sin embargo, discriminar qué significan esos patrones, qué sentido tienen, solo puede ser determinado por los seres humanos. Por más poderosa que sea una máquina, hay conclusiones a las que no va a poder llegar. Son necesarias la cabeza y la chispa de una persona que entienda dónde están esos datos, cómo se pueden usar y, sobre todo, qué significan. Por eso necesitamos expertos preparados para trabajar en ambos mundos y hablar los dos lenguajes al mismo tiempo: el idioma de los datos y el del negocio.
En ese contexto, se hace evidente la brecha existente entre la utilización de la tecnología -algo que afortunadamente es muy accesible- y el poder utilizar los datos que se generan a partir de esa utilización, lo cual implica un desafío para la educación. Podría decirse que, si el siglo XX fue el gran despegue de la tecnología, el siglo XXI estará alineado con el valor de la mente humana. La tecnología va a seguir evolucionando, pero con el poder que le da el procesamiento, que adquiere capacidad para cada vez más automatizaciones y, en la combinación con el aporte único que puede hacer la persona, se va a ver la fortaleza del centauro del que hablamos.
Cabe preguntarse entonces, ¿cuál es el valor de los datos que generamos? Si bien un dato individual y aislado no tiene mucho valor, cuando ese dato es agregado en grandes volúmenes aparecen enormes posibilidades de obtener información. El valor se produce a partir de esa agregación: está en los patrones y en las relaciones, más que en el dato individual.
En esta línea, queda claro que las organizaciones necesitan incorporar perfiles que sepan de negocios, pero que se apalanquen en la tecnología y los beneficios que ella genera y va a generar en los próximos años. Las Universidades, como instituciones formativas relacionadas con la industria, de a poco van acercándose a esta inminente realidad. Un caso saliente es justamente el ITBA, que desde hace años ofrece propuestas formativas relacionadas con negocios, como son la Licenciatura en Analítica Empresarial y Social y la Licenciatura en Gestión de Negocios. Porque, más allá de las bondades de las tecnologías, es imprescindible contar con profesionales que sepan desarrollarse en estos entornos dinámicos y holísticos, en los que hasta una pyme de pocos empleados puede capitalizar las herramientas disponibles.
Es fundamental prestar atención ahora a estas cuestiones, a cuantificar las decisiones dentro de una organización sin importar su tamaño; encontrar las herramientas para gestionar la información definida. Ese pequeño cambio puede hacer que las decisiones del día a día empiecen a ser consistentemente más valiosas hacia el objetivo perseguido y lograr sofisticar y optimizar el funcionamiento de cualquier institución.
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