Un acierto de la Cancillería que la oposición intenta hacer pasar por error

Respuesta al ex diputado Eduardo Amadeo por su nota sobre la designación de Guillermo Carmona como nuevo Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur

Mural que reivindica la soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas
Mural que reivindica la soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas

¿Cómo proceder ante las apresuradas y maliciosas declaraciones del ex diputado nacional Eduardo Amadeo? Primero me permito disentir de sus afirmaciones. La nota que se publicó en este mismo medio digital carece de algo fundamental que les debemos a los compañeros que cayeron peleando en Malvinas. Sus palabras no atienden a la verdad de los hechos. Como ex combatiente de Malvinas quiero rescatar la actuación de Guillermo Carmona y su compromiso con los veteranos o ex combatientes. Fue el diputado Guillermo Carmona quien apoyó plenamente e impulsó la ley de jubilación anticipada para los veteranos de guerra en Nación. Con voto unánime de los integrantes de ambas Cámaras legislativas dicha ley, la 27.329, se oficializó y nos aseguraba a los que combatimos en el conflicto del Atlántico Sur dos pensiones mínimas, inclusive en casos que existieran problemas de aportes. La ley, que benefició a más de 4.000 veteranos, más tarde fue observada por el entonces presidente Macri a través del decreto 1250/2016. Macri, sin fundamento alguno, ni explicaciones de ningún tipo, vetó el piso de dos jubilaciones mínimas, dejando solo una.

Evidentemente, para quien en su momento declaró “no entender los temas de soberanía en un país tan grande como el nuestro” y que pensaba que “las islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina” el tema no era prioritario.

Guillermo Carmona no solo siempre nos dio su apoyo con esa ley, sino que incluso presentó una iniciativa que apunta a revalorizar el Programa Nacional de Atención al Veterano de Guerra otorgándole carácter de ley Nacional. Ese plan se concentra en las patologías inherentes a los participantes de una guerra y sus consecuencias, ofreciendo una muy necesaria atención médica y odontológica también a sus familiares.

Otro proyecto presentado por el diputado Carmona establece la eximición del pago de peaje en rutas y autopistas para aquellos que hayan participado en acciones bélicas en el TOM, Teatro de Operaciones Malvinas, reconocimiento que más allá de lo económico es una oportunidad para que el pueblo argentino conozca y acompañe a los héroes de Malvinas. Que el pueblo argentino reconozca a cada uno de nosotros es motivo de orgullo nacional, de cohesión comunitaria y constituye un acto de memoria y soberanía.

La tarea desarrollada por el diputado Carmona en la búsqueda de la verdad en relación al submarino San Juan fue de un compromiso enorme e incansable. Siempre se mostró activo y solidario a la hora de exigir respuestas sobre qué pasó y llevar paz a sus familias, y se plantó contra el intento de acallar las voces de los familiares de nuestros submarinistas.

Su apoyo a la creación de nuevas áreas protegidas en nuestro mar, como el Banco Ceferino Namuncurá o Banco de Burwood, demuestra su interés en defender los recursos naturales que pertenecen al pueblo argentino.

Podría nombrar muchas otras iniciativas, pero quiero referirme especialmente al tema sensible de la identificación de los soldados en el Cementerio de Darwin. El señor Amadeo habla con mucha seguridad de algo que, es evidente, desconoce. La iniciativa por la identificación tiene antecedentes en el año 1987 cuando integrantes del CECIM La Plata y un muy nuevo Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) presentaron un proyecto de identificación de los soldados caídos en la guerra. Si el proyecto no prosperó fue por limitaciones impuestas por el ilegal gobierno de las islas y porque aún no se conocía la posibilidad de identificación con el ADN.

En el año 2011, familiares de Chaco y de Corrientes acompañados por centros de excombatiente de La Plata, Chaco y Corrientes presentaron un amparo ante el juzgado del Juez Ercolini, por intermedio del Doctor Alejo Ramos Padilla, presentando también información a la presidenta de la Nación doctora Cristina Fernández de Kirchner. Hasta ese momento nunca se había mencionado a Julio Aro en relación a estos pedidos.

En 2012 la Presidenta anunció que se iniciaba el proceso de identificación y fue entonces cuando apareció la fundación No Me Olvides, instalada mediáticamente. Esta fundación contó con recursos financieros que le permitieron conseguir muestras y algunas adhesiones y remitió parte del proceso de identificación a un logro individual y no colectivo. Como parte del CECIM, me tocó concurrir a una reunión en la Cancillería argentina donde estaba también Julio Aro. Fue en ese momento en que las identificaciones comenzaron a tomar dimensión pública. Desde el CECIM, decidimos acompañar a la iniciativa para que se logre el objetivo principal, nuestro derecho a la verdad, dictaminado también por el juez Ercolini, acompañando por quién era presidenta en ese momento, proceso que tuvo continuidad en el gobierno del presidente Macri, como política de Estado.

Con Macri, nos vimos en la obligación de señalar que el pedido de identificación no era moneda de cambio por ninguna otra acción, ya que Reino Unido debía cumplir con el derecho internacional humanitario. Entiendo que lo de Julio Aro y Geoffrey Cardoso fue un desmedido show mediático donde se posterga o solapa la participación de centros como el Cecim y muchos actores importantes como Zambrino en Chaco, Norma Gomez, hermana un caído, la periodista Alicia Panero, y tantos otros familiares silenciados. Las identificaciones fueron y son un proceso de restablecimiento de la identidad que atiende a una demanda colectiva, no singular, de un grupo de instituciones y ciudadanos argentinos. En ningún caso se trata de un proyecto personal o proselitista.

En ningún momento el diputado Carmona descalificó a Julio Aro o al militar británico Geffrey Cardozo, como pretende Amadeo. Lo que hizo fue señalar que cualquier reconocimiento institucional de la Cámara de Diputados de la Nación o del Estado argentino debía contemplar integralmente a todos los actores que participaron en las acciones en favor de la identificación de los caídos no identificados en el Cementerio de Darwin. Su posición honró la verdad histórica.

Por su parte, el diputado Guillermo Carmona denunció el Pacto Foradori Duncan por no obtener la Argentina, en ese pacto, ninguna ventaja y más bien constituir una entrega de favores a los británicos. A tal punto esto fue así que un experto en derecho internacional perteneciente a la coalición gobernante describió el texto de esa supuesta “hoja de ruta” como una copia del escrito británico.

Con la identificación de los soldados de Malvinas los argentinos mantuvimos una política de Estado. También hubo continuidad en lograr el dictamen sobre los alcances de la plataforma continental.

Me consta que el ex diputado Guillermo Carmona es una persona que lucha por la paz, que se destaca por su gran conocimiento de la Causa Malvinas, y por su notable equilibrio y buen diálogo.

Como ex combatiente de Malvinas, como militante de la Causa Malvinas, como argentino, invito humildemente al señor Amadeo que entienda que Malvinas es política de Estado. ¿Podría aportar a esa política a pesar de nuestras diferencias? ¿Podría asumir una posición objetivamente crítica sobre lo actuado por los que fueron sus gobiernos sobre los Acuerdos de Madrid (el de Menem del cual fue parte) y el denominado pacto Foradori-Duncan durante la presidencia de Macri? ¿Podría no simplificar ideas y conceptos sobre un hecho tan complejo como la guerra de Malvinas? ¿Podría ayudar a explicar cómo actuó el lobby isleño para hacer fracasar las negociaciones cada vez que se intentaron? ¿Podría aportar a explicar cuál fue el motivo de la inoportuna y equivocada decisión de la dictadura cívico-militar-empresarial-clerical? ¿Podría brindar alguna explicación sobre por qué a decir de Lucio García del Solar el paraguas de soberanía fue una herramienta británica? ¿Podría sumar ideas para que la Argentina termine de consolidar una política en el Atlántico Sur que evite toda depredación y permita con una política pesquera de avanzada aportar a paliar el hambre de miles de argentinos?

Cuánto mejor sería que Amadeo siguiera el ejemplo de los ex combatientes y familiares que, a pesar de ser ocultados en favor de figuras mediáticas, siguieron colaborando para concretar ese objetivo final, la identificación, que fue una política de Estado, un punto de encuentro, superador de diferencias.

Los argentinos hoy sabemos que muchas familias pueden, finalmente, hacer su duelo en paz después de casi cuarenta años de espera. Sería bueno que la energía apresurada y poco objetiva que orienta a la descalificación falaz, el señor Amadeo la pusiese al servicio del pueblo argentino, acompañando a quienes les toca conducir una política de Estado, con la idea final de que las Malvinas retornen a nuestro patrimonio y podamos ejercer en ellas la soberanía efectiva. ¿Por qué mentir? ¿Por qué fomentar diferencias? El canciller Santiago Cafiero demuestra estar bien orientado con la designación de Guillermo Carmona como secretario de Estado centralmente porque se trata de alguien que ha expresado compromiso con la política de Estado que consagró la Cláusula Transitoria Primera de la Constitución con la Reforma del 94.

Malvinas es la posibilidad de unir a todos los argentinos en el orgullo de una reivindicación noble, legítima y necesaria. No pongamos nunca en duda esta verdad.

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