Los Fondos Comunes de Inversión se adaptaron a un 2020 complejo con alto volumen de activos en cartera

Terminaron el año con récord en valores reales en pesos, y crecieron en unos USD 2.000 millones en moneda extranjera, aunque por debajo del máximo de dos años antes

El Patrimonio Neto (PN) del conjunto de los FCI mostró un crecimiento importante, a pesar de la coyuntura externa y local, logró superar $1,8 billones bajo su administración. En dólares cerró lejos de los máximos de 2018, con USD13.100 millones (Reuters)
El Patrimonio Neto (PN) del conjunto de los FCI mostró un crecimiento importante, a pesar de la coyuntura externa y local, logró superar $1,8 billones bajo su administración. En dólares cerró lejos de los máximos de 2018, con USD13.100 millones (Reuters)

El Patrimonio Neto (PN) del conjunto de los FCI mostró un crecimiento importante, a pesar de la coyuntura externa y local, logró superar $1,8 billones bajo su administración. En dólares cerró lejos de los máximos de 2018, con USD13.100 millones, aunque ganó unos USD 2.000 millones.

En cuanto a la moneda, un 90% está en fondos en pesos, sin muchos cambios en la foto con respecto a un año antes, producto del marco económico-financiero y las regulaciones. No hay dudas de que el reperfilamiento y las negociaciones por la reestructuración de la deuda en dólares (que ocuparon gran parte del 2020) acotaron -y mucho- las opciones de activos en divisas de bajo y alto riesgo.

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Incluso si se analiza por categoría, casi el 50% está en Money Market (MM) apuntalados por la liquidez -siendo esta su mayor ventaja, más en momentos de incertidumbre-.

A estos, le siguen los fondos de Renta Fija que representaron a fin de año 33% del total del activo administrado. Cabe recordar que el espacio perdido por este tipo de instrumento, que llegó a ser más del 50% de la industria a principios de 2019, fue ganado por los MM que representaban menos del 27% del PN a esos momentos.

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En ese sentido, la falta de instrumentos es la gran causa de esta transformación de la industria, e incluso de la duration (plazo medio) de las carteras.

La falta de instrumentos es la gran causa de esta transformación de la industria, e incluso de la duration (plazo medio) de las carteras

Si se mira dentro de los fondos de Renta Fija, cerca del 85% tiene una duration menor a 3 años. La imposibilidad del Tesoro de extender mucho el plazo de renovación de los vencimientos de deuda pública mantiene concentrada las nuevas emisiones en el corto plazo -en particular, en letras indexadas o bonos CER cortos-.

Expectativas para el corto plazo

Mientras que es la incertidumbre claramente un punto que limita la oferta de soberanos y/o corporativos. Una foto que no se espera mucho que cambie, hasta que exista una modificación de las expectativas. De hecho, los fondos de este tipo con una duration mayor a 3 años es sólo del orden del 15%, con un crecimiento marginal desde 2019. Básicamente, explicados por los FCI de Renta Fija en dólares, luego de la reestructuración de la deuda en donde el bono más corto de la curva hoy tiene un plazo medio de más de 5 años.

El bono más corto de la curva hoy tiene un plazo medio de más de 5 años

Incluso, si se analiza a la industria en general, se podrá ver como la reducida profundidad del mercado local impacta sobre los portafolios. La foto actual muestra que, en total, y considerando todas las carteras, el 25% aproximadamente está en títulos de deuda (principalmente, soberanos). Subiendo respecto al 2019, pero lejos del 63% que llegaron a representar en 2016/2017 -básicamente, por las Lebac- y el 38% de 2018 -Letes-. Las Obligaciones Negociables, por su parte, explican menos de 10 por ciento.

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Mientras que (y en base también en parte a la importancia hoy de los T+0), disponibilidades -efectivo- y operaciones a plazo -cauciones y plazos fijo. son cerca del 50%. Esta ponderación subió fuerte desde el 10 a 15% que tuvo entre 2016/2017, antes de ingreso en una nueva senda recesiva de la economía.

Cuestión de rentabilidad

La foto de la industria de FCI 2020, no hay dudas, que no está completa sin una visión sobre la rentabilidad de cada tipo de fondo. En una primera visión general, los constituidos en pesos con objetivo CER (inflación) fueron los que dejaron en mejor posición al inversor. Su desempeño, con una suba promedio arriba del 100%, comparada con diferentes alternativas luce atractiva.

Hay que recordar que las tasas reales de la curva CER pasaron de promediar niveles de 30% al cierre del 2019 a niveles del 5% actualmente (incluso con tasas internas de retorno negativas en la parte más corta). Parte de esta positiva evolución tiene relación con el cambio de expectativas sobre el manejo de la deuda en pesos por parte del Gobierno. A principios del 2020, sin ir más lejos, las dudas sobre si volvería a ser reperfilada se mantenían altas.

Las tasas reales de la curva CER pasaron de promediar niveles de 30% al cierre del 2019 a niveles del 5% actualmente

No obstante, el Gobierno logró -a través de licitaciones y/o canjes exitosos- ir modificando esta visión, y reconstruyendo la credibilidad sobre la curva de bonos en moneda nacional (en especial, la ajustable por inflación que sumó varias nuevas emisiones, y captó interés creciente en la última parte del año producto de expectativas de inflación en alza). Hoy los fondos mantienen una tasa real positiva -promedio- del 1,8%, luego de haber estado por encima del 4% en octubre y la duration supera el año (1,3 años).

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En un repaso general, los fondos de Liquidez inmediata, mantuvieron una tasa nominal anual promedio por debajo de las del promedio de las colocaciones a plazos fijo en gran parte del año. Hoy, su TNA ronda el 28/29% anual (luego de haber tocado mínimos del 20% anual), contra una Badlar en niveles de 33/35% anual. El diferencial, no obstante, es menor al que se observó en otros momentos.

Para los fondos de Renta Fija T+1 conservadores, el año cerró con tasas internas de retorno promedio en torno al 33/34% anual, mientras que los más agresivos lograron superar el 40% anual. Es importante acá observar que a diferencia de los T+0, la dispersión entre los rendimientos de cada fondo es mucho mayor.

Los fondos de Renta Fija T+1 conservadores, el año cerró con tasas internas de retorno promedio en torno al 33/34% anual

Algo que pasa también con los que se identifica como cobertura, como los CER (ya analizados) o los Dólar Linked que resurgieron a mediados de este año empujados por la coyuntura local y las regulaciones. Por su parte, los rendimientos indicativos actuales se encuentran en terreno negativo con una tasa devaluación -2,2 por ciento.

En función a la estrategia detrás (sintéticos, activos DL, Hard USD y/o combinación), el diferencial de rendimiento entre el mejor y el peor fondo en un mes puede ser incluso mayor a 5 puntos porcentuales. En cuanto a los benchmark que se pueden encontrar, en promedio los rendimientos se han movido en línea a la devaluación del dólar oficial y por debajo del dólar cable -aunque este presentó una volatilidad muy superior-.

Si se miran los fondos en dólares, se puede separar entre los que invierten en activos locales y latinoamericanos. Los primeros vienen sufriendo desde 2019, y el proceso de restructuración de la deuda en gran parte del año, los mantuvo bajo presión. Los Latam (Latonoamericanos) que fueron estrellas como cobertura al riesgo local en 2018/2019, mostraron una creciente volatilidad afectados -en los primeros meses del año- por la pandemia.

Por último, los fondos de Renta Variable acompañaron la performance del S&P Merval que logró en el año avanzar un 22.9%, aunque no todos pudieron superarla.

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