
Hace 25 años se dividieron algunos de los grandes municipios del conurbano con el fin de establecer una democracia de mayor proximidad y mejorar la gobernanza. Se crearon unidades más pequeñas, ágiles y que apelaban al sentido de pertenencia de los vecinos y vecinas. Hurlingham fue parte de ese exitoso proceso, pero ahora ha llegado el momento de pensar en la articulación regional. El futuro inmediato nos desafía de nuevo, nos invita a pensar una nueva forma de entender la coordinación metropolitana que acompañe mayores grados de autonomía local.
Durante la etapa de aislamiento, desde los municipios trabajamos para elaborar junto a comerciantes e industriales los protocolos necesarios para que puedan reabrir o mantener su actividad con los menores riesgos sanitarios posibles. Transformamos también el uso del espacio público, los servicios públicos y los formatos de las actividades recreativas. Estos son solo algunos de los ejemplos en los cuales las decisiones se tomaron y se toman con grados de autonomía que no necesariamente se desprenden del marco normativo.
Las responsabilidades que conlleva ejercer el cargo de intendente municipal implican un ida y vuelta entre la realidad global, la nacional y el día a día de la gestión pública en el territorio. La crisis sanitaria nos obliga aún más a dar respuestas rápidas, contundentes y coordinadas. Se presenta también como una oportunidad de demostrar que se puede ejercer el gobierno y encontrar acuerdos entre quienes provenimos de distintas tradiciones partidarias y sostenemos diferentes creencias políticas.
Con la inminente implementación de una vacuna y una economía que comienza a ponerse en marcha, los municipios debemos desempeñar un rol fundamental en la consolidación de la nueva normalidad. Debemos diseñar un nuevo escenario institucional que nos permita resolver, o al menos encontrar posibles soluciones, a viejas y muy presentes deudas en la provincia de Buenos Aires y su área metropolitana.
En los tiempos que corren el desafío de la dimensión local se vio rotundamente modificado. Cobra mucha más fuerza la mirada regional en relación a la articulación entre municipios para actuar coordinada y colaborativamente. La dolorosa situación que atravesamos vino a dejar en claro que los problemas de nuestros vecinos y vecinas no se terminan cruzando una avenida o en los márgenes de un arroyo.
Los municipios del futuro deben incorporar una mirada regional y bregar a su vez por mayores grados de autonomía. Necesariamente debemos incorporar a la agenda de los gobiernos locales el desafío de construir ámbitos regionales de planificación, articulación y toma de decisiones conjunta entre municipios que comparten una región con problemas y potencialidades en común.
La prioridad de quienes asumimos el compromiso de gobernar un municipio debe ser construir nuestra agenda de gobierno junto a la ciudadanía y trabajar mancomunadamente por el bienestar de sus habitantes. Así como hace 25 años fue la autonomía una oportunidad, pensar en clave regional nos permitirá afrontar el futuro con más posibilidades de construir gobiernos de mayor cercanía, con más capacidad de respuesta y mejores herramientas para la toma de decisiones.
* El autor es intendente del partido de Hurlingham
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