
“Acá nadie sobra. Todos hacemos falta. A esta Argentina la vamos a curar como siempre hizo el peronismo: sin odios”. Así cerró su discurso el presidente Alberto Fernández en el Día de la Lealtad peronista, el sa´bado 17 de Octubre en la CGT. No fue un mensaje exclusivo a los peronistas. Fue un mensaje al país. Ese mismo día tan autocelebratorio en el imaginario justicialista se envió un mensaje a la Nación. A propios y ajenos. Un mensaje de paz y convicciones.
Insisto con una idea compartida con nuestro Presidente: la unidad en el seno del Frente de Todos y la construcción de un proyecto político y social con todos los argentinos es lo que nos va a poner de pie. Sólo saldremos adelante escuchando al otro, debatiendo con el otro, pensando un proyecto de país en conjunto que logre reducir esa pobreza que tanto nos duele a todos a un solo dígito.
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La Argentina se ordenará alrededor del trabajo de todos, de la oportunidad que podamos darle a los más humildes. No sobra nadie. Esa es la regla democrática de una Nación. Nadie es más que nadie.
Este 17 de Octubre nos mostró unidos, sin odios, sin divisiones, fue una invitación para todos, para organizarnos y construir en conjunto. Como dijo Santiago Cafiero, fue un shock de energía popular para un gobierno que todos los días pone el hombro en esta etapa dificilísima.
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Unidad del peronismo, pero también unidad de los argentinos. Todos: los que piensan distinto, los que creen que la salida es por otro lado; a ellos escucharemos para sumar sus ideas.
La calle también es de todos; debemos aprender a quedarnos con los reclamos legítimos de muchos argentinos que han sufrido en esta pandemia y a la vez pedir a los que más tienen que si hagan un esfuerzo para que podemos reconstruir el país. Estamos muy desgastados, esta pandemia azotó nuestro ánimo, nuestra sociabilidad y nuestra economía, pero si insistimos con la división y el odio no alcanzaremos los objetivos en los que sin duda estamos todos de acuerdo: trabajo, producción, crecimiento e inclusión. Que cada empresario tenga la oportunidad de invertir en nuestro país, que eso genere empleo, que cada argentino pueda recuperar la dignidad del trabajo y que pueda consumir, que cada persona que hoy vive en la pobreza tenga la esperanza de que trabajamos todos mirando primero hacia ellos para sacarlos de ahí.
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El secreto es la absoluta sencillez: unidad, diálogo franco, diferencias, pero mirándonos a los ojos. Tenemos, como decía Néstor Kirchner, verdades relativas. Y tenemos principios innegociables: salir de la pobreza, ayudar a los últimos, escuchar a todos.
El autor es dirigente del Movimiento Evita y Secretario de Relaciones Parlamentarias, Institucionales y con la Sociedad Civil de la Jefatura de Gabinete
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