
En la Argentina se estima que hay casi un millón de profesionales vinculados al rubro de la belleza, uno de los más castigados por la pandemia. El peluquero tiene que vivir, pero lo obligaron a cerrar 5 meses. No somos los únicos, lo sabemos. Pero es necesario manifestarnos y expresar que los negocios vinculados al mundo de la belleza atraviesan una grave crisis.
Hay que decirlo fuerte y claro. Porque que una cosa es la pandemia y la triste situación de salubridad que atraviesa el mundo... y otra cosa distinta es la crisis económica lamentable en la que volvió a caer Argentina. Ambas situaciones se salieron de las manos, y su combinación dejó a esta industria al borde del colapso.
Hablamos de casi 80 mil salones en todo el país entre peluquerías, centros de cosmetología, manicura, masajes y estética en general. Las decisiones que tomaron quebraron a miles. Son incontables las pérdidas. No se trata de vanidad o de si el oficio era “esencial o no”, sino de las familias que hay detrás y el talento humano ¡miles de personas! que quedaron indefensas.
Rescatamos a un montón de colegas que se quedaron sin ingresos. Gente que vivía del día a día y desde el comienzo de la cuarentena ya no tenían para comer. El gobierno favoreció y fue cómplice, con sus decisiones, de esparcir el virus de casa en casa. Porque la realidad es que los profesionales tuvieron que salir a ofrecer sus servicios a domicilio.
Además, existe otra situación gravísima de la que nadie habla y que sin duda es responsable del aumento de contagios. El gobierno decidió el cierre de los institutos de formación de belleza, como todos los institutos de formación y educación en general. ¿Cuál es la diferencia? En un instituto de belleza, el alumno practica con un cabezal y una peluca. No con personas. Hoy hay a más de 70.000 alumnos estudiando en sus casas y practicando con vecinos, amigos y familiares. Otra bomba de contagios.
Por qué se viene una ola de quiebras
Abrimos muchos meses más tarde y hay mucho menos ingresos, pero se mantienen las mismas responsabilidades y los mismos gastos. Incluso más. Además , el sistema tributario argentino es “mata” peluquerías. El sindicato no alza la voz y el Estado no contempla que con estos impuestos lo que hacen es directamente quebrar al peluquero.
Los salones de belleza estamos grabados con IVA 21, impuesto a los ingresos brutos, a las ganancias, más las cargas sociales del empleado. Cae la rentabilidad de estos negocios a entre 6 y 8 por ciento. Es un callejón sin salida que lleva a la industria de la belleza a ser una industria informal y a ver a sus empresarios presos o con procesos penales por evasión fiscal.
¿Cuál es el panorama?
Se avecina una ola de quiebras de peluquerías. Porque la pandemia limita la cantidad de personas a las que se puede atender en un mismo local y muchos profesionales tienen un mal manejo financiero. Los peluqueros están cobrando muy barato los cortes y si siguen así se van a fundir. Muy pocos quedarán en pie.
La intención de esta nota es hacer de conocimiento público la situación del sector. Pero además quiero inspirar a mis colegas a salir adelante.
Quiero decirles que yo mismo he vivido momentos terribles... quebré mis tres primeros locales. Y recordarles que quienes superamos la crisis del 2001, salimos adelante en circunstancias que fueron hasta cierto punto peores que una pandemia, porque en ese momento no había nada de dinero en circulación.
¡Podemos salir de esto! Pero hay que hacerlo de forma inteligente. Ya no existe más la peluquería “de antes de la pandemia”. No existe más eso de trabajar por volumen. Hoy no se puede tener 20 empleados en un local pequeño. Quien cobra barato y atiende poca gente, no llega a cubrir los gastos, va a quebrar.
Quedarán en pie quienes encuentren la forma reestructurar su modelo de negocio, y los profesionales que logren destacar y proponer acuerdos inteligentes a los negocios que aún queden.
Hay que ser mucho más originales. En vez de pelear por precios y hacer “lo mismo que está haciendo todo el mundo”, hay que aplicar técnicas empresariales y aumentar los ingresos con los mismos costos. Encontrar más oportunidades de negocios dentro del mismo local.
La mejor alternativa es distinguirse. Y quienes nos tienen tomados del cuello deben aflojar y ayudenos a atravesar estas circunstancias. Debemos prepararnos porque en los próximos años se viene una economía muy dura.
Y aunque tengamos madera de sobrevivientes, tenemos que aprender a dejar de luchar por el mango diario y empezar a vivir.
El auto es fundador del IAP, Instituto Argentino de Peluquería y autor de “Cómo lograr un negocio de belleza anticrisis y duplicar los ingresos”
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