
Ante la imprevisibilidad de un hecho como la pandemia, las respuestas pueden no ser necesariamente las correctas. Sin embargo, debemos tener la capacidad de evaluar semana tras semana cuáles acciones fueron adecuadamente tomadas y cuáles no. Para ello, se requiere de inteligencia, audacia y humildad. Lo que hoy nos convoca es la urgente necesidad de revincular a los chicos con la escuela y por ello es que resulta imperioso adoptar un camino que recupere parte de los aspectos que debieron ser dejados a un lado a causa del Covid-19.
No hay forma de estar preparados para lo impredecible, justamente porque no lo podemos predecir. Pero sí hay forma de administrar los efectos de los hechos imprevistos de manera que sean lo menos costosos posible en términos de desarrollo humano. ¿Cómo medir las consecuencias que dejarán en un niño la ausencia física de su docente? ¿Cómo analizar la situación de una niña que no pudo volver a su escuela para compartir sus ideas con amigos? ¿Qué pasará con ese adolescente que por la realidad de su hogar perdió todo vínculo con docentes y amigos e intenta en soledad manejar su angustia reciente? ¿Qué le espera al adolescente que forjaba su último año de la escuela secundaria y se asomaba a la búsqueda de una vida más adulta?
A la clase dirigente no se nos exige estar preparada para lo que pueda sobrevenir. Se nos pide al menos que tengamos la claridad de señalar caminos en momentos de crisis, de angustia colectiva. Se nos interpela en el afán de que demos respuestas y no diagnósticos.
La Ciudad de Buenos Aires ha venido proponiendo alternativas para retomar, de manera paulatina y con protocolos a medida, un modo de revincular a los niños, niñas y adolescentes con un ámbito escolar. Aunque lejos de lo que quisiéramos para alumnos y docentes es un principio. El sistema educativo necesita volver a pisar, al menos con un pie, sobre algo firme.
Desde Juntos por el Cambio venimos alertando sobre la porción más vulnerable de la sociedad que corre riesgo de abandono escolar tras esta distancia entre la escuela y la casa. En CABA se trata de 6500 alumnos que pueden engrosar muy pronto los índices de los Ni-Ni (Ni estudian ni trabajan). Esta realidad se replica en muchas provincias y urge saber este dato que aún no han mostrado otras jurisdicciones y que requiere especial atención del gobierno nacional y de todos para diseñar estrategias adecuadas.
La pandemia nos deja además una desigualdad aún más profunda. La brecha digital se ensañó con quienes apenas alcanzaban una conectividad digna y puso en evidencia un costado de extrema vulnerabilidad, cuyas consecuencias comenzaremos a ver en apenas dos o tres años.
Frente a todo esto, resulta imperativo volver a unir los lazos entre familias, docentes y alumnos, asumiendo que la virtualidad ha permitido hasta hoy suplir en algo pero no reemplazar.
Reconducir a la escuela es la tarea. Estará en los gobiernos respetando sus autonomías hacerlo con el cuidado y el criterio que se requieren. En definitiva, con la seguridad de que hay que ponerse en marcha y es urgente.
La autora es diputada nacional y vicepresidenta de la Comisión de Educación
Últimas Noticias
El Gobierno, en racha de costos políticos: mala praxis y cerrazón ideológica
El oficialismo tuvo que podar el proyecto de propiedad privada para aprobarlo en el Senado. Dejó un regusto a fracaso y malestar interno. También debió dar marcha atrás con el decreto que paralizó durante días la actividad portuaria. Todo, efecto del microclima de poder

El espejo del éxito: agosto define cómo termina el año
El primer semestre ya dejó suficiente información para saber qué funciona, qué objetivo se aleja y qué hipótesis perdió vigencia. Agosto abre la última ventana real para corregir el rumbo antes de que diciembre se limite a explicar los resultados

El legado ambiental de Panamá que América Latina debería mirar
América Latina necesita funcionarios capaces no solo de administrar compromisos, sino de conectarlos y convertirlos en dirección política.

¿Elecciones manipuladas?
La narrativa del fraude se expande entre líderes de distinto signo ideológico y convierte cada elección cerrada en un nuevo foco de inestabilidad

Cuando el Papa llegue a Luján
La visita de León XIV abre una oportunidad para pensar la unidad, el diálogo y el bien común en una Argentina atravesada por la confrontación


