Horacio González
Horacio González

A Horacio González:

Soy Jovina Luna. Hace unos días usted reclamó “una valoración positiva de la guerrilla de los años 70 y que no se la considere como una elección desviada, peligrosa e inaceptable”.

Tal vez lo mueva la culpa y la intención de enmascarar su reconocida incapacidad de convertirse en combatiente. No lo sé. Pero lo cierto es que aún no se han cerrado las heridas de aquella guerra fratricida en la que tanta sangre se derramó y usted les echa sal.

Soy hermana del soldado Hermindo Luna, muerto en combate el 5 de Octubre de 1975 cuando un comando guerrillero de Montoneros, en un accionar terrorista que usted pretende sea valorado positivamente, atacó el Regimiento de Infantería 29 de Formosa, para robar armamento y continuar su “lucha armada” contra el gobierno elegido por el pueblo argentino, presidido por María Estela Martínez de Perón.

Ese día, los terroristas mataron a mi hermano y a otros nueve ciudadanos argentinos que, como él, cumplían con el Servicio Militar Obligatorio defendiendo la Nación, un Agente de la Policía de Formosa y un Sargento y un Subteniente del Ejército Argentino.

En su revista Evita Montonera, la organización guerrillera describió el ataque calificándolo de: “VICTORIA DEL EJÉRCITO MONTONERO”.

Señor González, mi hermano fue uno de los que presentó una resistencia que los montoneros calificaron en la citada revista de “suicida” y los hombres de buena fe de heroica. A la intimación a rendirse -“Rendite negro, que con vos no es la cosa”- respondió con el grito imperecedero, salido de sus entrañas: “¡Acá no se rinde nadie, mierda!”. Y ofrendó su vida.

Lamentablemente los nombres de los terroristas muertos en ese enfrentamiento fueron colocados en el “Parque de la Memoria”, para homenajearlos, diciéndonos que ”murieron por ideales de justicia y equidad” y sus familiares fueron indemnizados con 7 millones de pesos cada uno. Y el “relato” de los “jóvenes idealistas” se enseña en las escuelas de todo el país.

Pero la verdad histórica es que los heroicos soldados defendieron la Nación de la barbarie a la que los terroristas nos querían someter.

Héctor Ricardo Leis, ex integrante de Montoneros, la supo sintetizar: “El potencial terrorista de los Montoneros era imposible de prever. Existía un cálculo inconfeso de medio millón de víctimas –entre prisiones y fusilamientos- que serían necesarias luego de tomar el poder para que el socialismo pudiera sobrevivir”.

No debemos quedarnos estancados en el pasado, pero un pueblo que no recuerda con respeto y gratitud a quienes ofrendaron su vida por él se encuentra destinado al fracaso y a la repetición de sus tragedias.

A 44 años de aquella trágica jornada puedo afirmar que todos los familiares de los soldados caídos ese día estamos muy orgullosos del legado que nos dejaron con su sangre. Entraron en la historia grande del país y forman fila al lado de los mejores soldados que lucharon por nuestra la libertad, los de San Martín, de Belgrano y de Güemes.

Sepa, señor González, que el grito de mi hermano va a terminar escuchándose en toda la Argentina que quiere vivir en paz, libertad y democracia, si los violentos, como usted parece proponer, vuelven a amenazar nuestra existencia.

Confío en que, con la ayuda de Nuestro Señor, en la Argentina de 2019 se ignore su descabellado pedido.

Invito a todo argentino de buena voluntad a que, comprometidos con la verdad, la justicia y la paz, evitemos seguir sembrando nuevos odios.