Tras el intento de asesinato sufrido días atrás por el diputado y capitán retirado del Ejército Jair Bolsonaro, muchas miradas se orientaron en las horas más críticas de su estado de salud a su candidato a vicepresidente, el general recientemente retirado Hamilton Mourão. ¿Quién es este hombre? Ambos se formaron como oficiales en la Escuela Militar Águilas Negras, de la cual años después fue instructor. En sus casi 50 años como militar tuvo a su cargo áreas claves como el Comando Militar Sur, el más poderoso del Brasil y fronterizo a la Argentina, Paraguay y Uruguay así como también agregado militar en Venezuela. País que, por ende, conoce bien y al que hace referencia seguido dado su colapso económico, social y humanitario. En su visión, ello se debe a la combinación de corrupción y comunismo trasnochado y autoritario.

También tuvo a su cargo la dirección de Economía y Finanzas del Ejército. En su carrera, se caracterizó como un hombre duro, frontal y con fuerte predicamento sobre la tropa. En los últimos años como oficial y en plena crisis política y económica en su país, no dudó en plantear mensajes claros y directos al poder político. Lo cual derivó finalmente en su reciente salida del servicio activo. El traslado de su pensamiento e ideario a plataforma política tuvo su bautismo de fuego en una prolongada conferencia organizada por una de los bancos más importantes del Brasil y del mundo. Estos son algunos de los conceptos allí vertidos y que despertaron aplausos y respaldos en un amplio e influyente auditorio:

-Sudamérica es una zona marginal de los principales temas de geopolítica mundial. Pero no siempre será así, dado que a futuro fenómenos como el cambio ambiental y su impacto podrían modificar fuertemente este panorama.

-Brasil tiene como vecinos a los tres principales productores de cocaína del mundo. Incluyendo Bolivia, que es presidida por un líder sindical de los cocaleros. El narcotráfico ha penetrado a fondo en las grandes ciudades del Brasil, creando mafias armadas y altamente financiadas que desarrollan verdaderas lógicas de guerrilla y terrorismo para lograr sus objetivos. El nivel de violencia es tal que los gobiernos civiles de las últimas décadas, particularmente los dos últimos gobiernos del PT y el actual de Temer, han tenido que recurrir a las Fuerzas Armadas para intentar contener en parte esta sangría (más de sesenta mil muertos al año, una verdadera guerra civil no declarada).

-Somos una región con serios desafíos, empezando por la pobreza, los desequilibrios económicos y la ausencia de fuertes liderazgos políticos y proyectos de mediano y largo plazo. Un país como Brasil ya lleva 5 años seguidos de fuertes déficit presupuestarios.

El Estado brasileño no llega ni en el campo de la seguridad, de la salud y ni de la infraestructura a amplias zonas del país. Esos vacíos son ocupados por las mafias y los narcotraficantes (algunos de ellos provistos con retóricas políticas radicalizadas y supuestamente justicieras, que utilizan como ropaje para su interés central que son los negocios ilícitos), que terminan controlando desde la instalación de televisión por cable hasta las garrafas de gas y comercialización de bebidas y alimentos. En otras palabras, la vida cotidiana de cientos de miles de personas.

-Brasil y sus vecinos son países con una muy fuerte dependencia tecnológica. Tanto a nivel estatal como en empresas y particulares.

-Diversas ONG y medios de prensa, en algunos casos con mala y en otras con buena intención, tienden a atar las manos de las Fuerzas de Seguridad y de las Fuerzas Armadas en la lucha contra los delincuentes y las guerrillas narcotraficantes que operan en el país, y en especial en sus grandes ciudades.

Es fundamental que el gobierno que asuma en Brasil en los próximos meses lleve adelante un plan económico racional y realista en materia macroeconómica. Deberá tener como algunos de sus principales componentes la disciplina fiscal, el aliento sin temor y prejuicios a las inversiones extranjeras, privatizaciones, desregulación, defensa de la propiedad intelectual y una profunda reforma previsional, así como un nuevo pacto fiscal entre el gobierno federal y los estados de la federación. El Estado debe avanzar hacia menores niveles de burocracia, más austeridad y un uso intensivo de las nuevas tecnologías. Como algunos de los ejemplos, el Brasil en estos momentos tiene unas noventa mil antenas para telefonía celular. En tanto que China ya cuenta con más de un millón.

-Entre las tareas que el candidato a vicepresidente ve como más próximas y prioritarias para Brasil y la región está una masiva y bien organizada misión de Cascos Azules para ayudar a millones de venezolanos cuando colapse el gobierno pro cubano.

Pocos días después de esta conferencia, diversos medios de prensa del Brasil dieron a conocer algunos de los lineamientos que el equipo Bolsonaro-Mourao se propone impulsar en el caso de vencer en octubre, sea en primera o en segunda vuelta electoral. El primer punto, y muy pocas veces visto desde comienzos de la década de los 70, es una referencia abierta y contundente a una firme alianza política y estratégica con los Estados Unidos. Con claros elogios a los valores la superpotencia americana y al Occidente que ellos lideran. Así como también a la personalidad y las políticas de Donald Trump. No casualmente en muchas de las redes sociales que se constituyen en la columna vertebral de la campaña publicitaria de esta dupla son constantes los paralelismos entre Bolsonaro y Trump, así como a las banderas de ambos países, y duras críticas al pasado y presente del ideario comunista. Asimismo, referencias escépticas sobre China; destacando la necesidad de tener negociaciones fuertes y sin concesiones con la potencia asiática en los planos económicos y comerciales.

En las próximas horas y días tendremos más claro el impacto electoral que ha tenido el intento de asesinato a Bolsonaro. A primera vista, todo indica que será beneficioso para su candidatura y de su vice. Será difícil acusar de violento e intolerante a alguien que fue atacado de manera tan brutal y que durante las próximas dos o tres semanas se comunicará desde una cama en un sanatorio en San Pablo. Al general Mourao le tocará la tarea de seguir con los actos y la recorridas en público, con medidas de seguridad seguramente muy mejoradas y reforzadas con respecto a lo visto hasta ahora. Previo a todo ello, lideraban todas las encuestas con porcentajes que iban de un máximo de 28% a un mínimo de 22 por ciento. Con márgenes de diferencia de 10 a 14 puntos con respecto al segundo.

Sin duda, con el correr de los días, se irán agudizando en la región en general, y en la siempre politizada Argentina en particular, las críticas y el alarmismo de la denominada progresía regional, analistas políticos mediáticos, y supuestamente políticamente correctos, y desde ya la izquierda champagne argentina, sobre los riesgos que constituye Bolsonaro y su compañero de fórmula. No faltará el acróbata semántico que los acuse de golpistas, pese a ganar eventualmente las elecciones y uno de ellos haber sobrevivido de milagro a un atentado. Todo este purismo republicano no dejará de sonar paradójico y bastante cínico con las cosas que dijeron desde nuestro círculo rojo frente a la corrida financiera y su consiguiente impacto en el gobierno. Tal como ha escrito recientemente el politólogo Ignacio Labaqui: En resumen, no hay posibilidad de fijar de manera antojadiza la fecha de las próximas elecciones presidenciales, hecho que algunos analistas y dirigentes parecen desconocer. Solo ante una situación sumamente grave como la acefalía —que incluso ante un contexto de crisis económica como el actual parece poco probable— se abriría la posibilidad de que el Congreso anticipe la fecha de las próximas elecciones. Los dirigentes o analistas que coquetean con la idea de anticipar los próximos comicios presidenciales o bien desconocen nuestro ordenamiento legal o bien los mueve un claro ánimo destituyente…

Vaya uno saber si estos militares retirados de Brasil que han optado por dedicarse a la vida política y electoral, y buscar el acceso al poder mediante elecciones libres y transparentes y dentro de los plazos previstos por la Constitución brasileña, no tendrían más motivos para mirar con desconfianza a sectores de nuestro círculo rojo y aun a sectores de izquierda argentinos, que nacieron a la vida política en los años 80 con la bandera de no más dictaduras ni golpes de Estado, al momento de medir el nivel de apego a las leyes y un visión constructiva de país y sin pulsión suicida.