
Todavía no me acostumbro a la facilidad con la que las chicas se llaman a sí mismas feministas; me sorprende cuando se definen de ese modo con tanta naturalidad y también me sorprende, y mucho, que nadie les ladre, además, cuando declaran su credo de base. Cuando digo "las chicas" hablo de mujeres jóvenes -y hasta muy jóvenes- que conciben el feminismo como una bandera de lucha cotidiana que va desde la exigencia de un tratamiento de pares a los varones, al reclamo por un mundo que les sea menos hostil y violento por el solo hecho de ser mujeres.
Por esa dificultad para familiarizarme con la idea, entendí y hasta me identifiqué con lo que dijo Beatriz Sarlo durante una entrevista esta semana, cuando explicó que, aunque comparte absolutamente todas las reivindicaciones, le hace ruido llamarse feminista sin haber militado en el feminismo. Y es que, recordemos: hasta hace apenas unos años, ser feminista era efectivamente una militancia y, para el lugar común, la idea o la representación de una mujer feminista recorría el arco que iba desde la demente que odiaba a los hombres y gritaba consignas contra el patriarcado hasta descalificaciones y groserías de todo orden vinculadas a sus supuestas elecciones sexuales. Mamá no podía ser feminista; la abuela tampoco. Las fotos de estos días nos deja a todos en claro que esa condición mutó.
Ya no son un puñado de mujeres comprometidas portando estandartes frente a las autoridades y tratando de generar conciencia como misioneras de la causa: son cientos de miles y de todas las edades y formaciones las que reproducen esos argumentos y mastican la letra teórica de las intelectuales que acuñaron conceptos e ideas que hoy todos reproducimos sin siquiera saber su origen.

La calle este jueves fue una fiesta vibrante de reclamos y de orgullo. Y aunque me provoca real emoción ver a mujeres grandes y conmovidas portando el pañuelo verde que reclama el aborto legal, seguro, y gratuito luego de tantas décadas de haber esperado el tratamiento de una ley imprescindible, el verdadero terremoto de esperanza son ellas, las chiquitas, las que encabezan una revolución imparable, las que se pintan de verde y violeta, muestran sus cuerpos sin pudor y se llaman feministas sin vergüenza porque entienden que es en esa palabra, "feministas", donde se aloja la clave de un futuro mejor y más justo para sus deseos, sus talentos y sus vidas.
SEGUÍ LEYENDO:
Últimas Noticias
César Hinostroza: PJ rechaza definitivamente su intento para ya no ser procesado por organización criminal con ley del Congreso
Prófugo exjuez supremo intentó beneficiarse con la ley del anterior Congreso que elevaron los requisitos para que se configure este delito. Sin embargo, la Sala Suprema concluyó que, incluso con dichas reformas, la imputación sigue sólida

Tras la derrota en el clásico, Gimnasia La Plata enfrenta a Riestra en busca de la clasificación a los cuartos de la Copa Argentina
El Lobo juega contra el Malevo en Florencio Varela, mientras que Banfield se mide a Midland a las 21:15. Los ganadores se cruzarán en la próxima fase

Por qué algunas personas se sienten agotadas aunque hayan tenido vacaciones
La revisión de tres décadas de estudios sobre pausas, fines de semana y descanso muestra que la recuperación depende menos del tiempo libre y más de la desconexión mental

Kenia Os y Xavi lanzan adelanto de su próxima colaboración con reto viral para sus seguidores
El anuncio se activó con un adelanto donde ella aparece bailando y con una publicación del artista que fija la meta: 7 mil contenidos en la plataforma para desbloquear información del lanzamiento

Sinaloa volverá a tener festejos por el Día de la Independencia tras dos años de cancelaciones por guerra entre Mayos y Chapos
La gobernadora interina Yeraldine Bonilla confirmó que habrá actividades en el Palacio de Gobierno de Culiacán; aún no se revelan los artistas que participarán en el concierto



