Hay bastante consenso entre analistas de que se avecina una mayor apreciación del dólar. La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y su apuesta a una política fiscal basada en menos impuestos (especialmente para las empresas) y mayor gasto (especialmente en infraestructura y defensa) anticipan mayor déficit fiscal, lo que implica más absorción de deuda y mayores niveles en las tasas de interés. Este escenario no es favorable para la región y tampoco para la Argentina.
Si atendemos a lo que ha ocurrido en la historia de los últimos 40 años, podemos evidenciar ciclos de depreciación y apreciación que, sin lugar a dudas, han acelerado y desacelerado el crecimiento en las economías emergentes. Veamos este proceso histórico:
-Depreciación del dólar en los años 1970-1978: la política monetaria laxa de los años setenta fue acompañada de bajas tasas de interés para enfrentar la estanflación y las dos recesiones norteamericanas, lo que fue acompañado con un crecimiento que superó el 6% promedio en América Latina.
-Apreciación del dólar en los años 1979-1985: la política de Paul Volcker de desinflación hizo subir la tasa de interés al 8%, contrajo el crédito y América Latina tuvo su década perdida.
-Década de 1990: Bill Clinton asumió en 1992 y abandonó una política de depreciación que había iniciado en 1986. Sin embargo, hasta 1996 no se observa una política de apreciación del dólar. Sí se la puede ver al partir del segundo mandato de Clinton, entre 1996 y 2000. Mientras Estados Unidos disfrutó de una década fuerte de crecimiento, América Latina tuvo una primera mitad de la década de alto crecimiento y una segunda mitad con dificultades.
-Depreciación del dólar en los años 2002-2011: con Alan Greenspan tratando de evitar los efectos sobre el empleo de la crisis de 2001, volvió una política monetaria laxa, con bajas tasas de interés (too low, too long). La depreciación del dólar fue acompañada por altos precios de commodities que impulsaron un mayor ritmo de crecimiento en las economías emergentes (más del 4% promedio en la región hasta la crisis de 2008-2009).
-Apreciación del dólar en los años 2012-2016: la apreciación del dólar regresó y con ello se deprimieron los precios de los commodities, lo que inició un proceso de complicaciones para las economías emergentes. Los analistas pronostican una pronta suba de tasas de interés que atraerá capitales a Estados Unidos, lo que fortalecerá aún más la apreciación, mantendrá deprimidos los precios de los commodities y anticipa que la tasa de crecimiento en la región será baja.
Al margen de la relación ineludible entre el escenario global y la performance de las economías emergentes, debería quedar claro que hay mucho para hacer en la economía local. Independientemente de los promedios de crecimiento de los países de la región que recién comentamos, los últimos 40 años han mostrado dinámicas muy diferentes en los países del Mercosur, por un lado, y los países que hoy constituyen la Alianza del Pacífico, por el otro.
Argentina no puede seguir subestimando este posible cambio en el escenario global, pero más importante aún es que se plantee una visión de largo plazo que resuelva los problemas estructurales de la economía, empezando por el déficit fiscal.
La estrategia gradualista enfrenta el riesgo de un escenario de apreciación en Estados Unidos que incrementará los costos de endeudamiento y hará urgente (aunque ya lo es hoy) la reforma fiscal.
Cabe admitir también que, a contramano de este escenario, todavía se puede contar con el rebote regional que tras dos años de recesión contribuirá a empujar a la Argentina a una esporádica salida del estancamiento. Por otro lado, cada vez hay más consenso sobre el éxito del blanqueo. Se espera un mínimo de 60 mil millones de dólares que alimentarán las arcas fiscales y darán un respiro a la economía argentina.
José Luis Espert ha cuestionado el consenso entre los economistas acerca de un crecimiento económico prácticamente seguro para Argentina en 2017. Pero pienso que Argentina sí crecerá entre un 2% y un 4% sobre la base de los cuatro motores del programa 2017: reparación histórica a jubilados y pensionados decidida por la Justicia y que alimenta el consumo; rebote de Brasil como uno de los principales socios comerciales; política fiscal en obra pública que inició su expansión en el segundo semestre de 2016 y que alimentará la demanda agregada en el corto plazo; efecto del blanqueo y su impacto sobre la inversión y la recaudación fiscal.
Efectivamente, 2017 será un año de crecimiento o más bien rebote. ¿Pero después qué? Argentina continúa presentando un peligroso déficit fiscal que ahora dejará de monetizar, pero la sustitución de fuentes de financiamiento la llevará a un peligroso sendero de endeudamiento. Necesitamos convertir el rebote en crecimiento, y esto es difícil de sostener sin un cambio real en la política económica.
Últimas Noticias
Italia pone en juego su historia y define su clasificación al Mundial 2026 ante Irlanda del Norte: hora y TV
La Azzurra disputará las semifinales de los playoffs. Debe ganar sí o sí en Bérgamo para aspirar a jugar la Copa del Mundo

Tiny Metal 2 retrasa su lanzamiento hasta 2027 y anuncia una prueba cerrada
El esperado regreso de la guerra táctica por turnos suma funciones cooperativas y combates navales por primera vez

Maluma confesó cuántos hijos quiere tener: “Me da pena con mi mujer”
El cantante colombiano sorprendió a sus seguidores al compartir su deseo de tener más hijos junto a Susana Gómez. El artista habló sobre la transformación que ha significado la paternidad y señaló que sueña con una familia numerosa

Un tribunal ruso prohibióel documental ganador del Oscar “Mr Nobody Against Putin”
La sentencia prohíbe la exhibición de la película en tres plataformas por supuestamente incitar a opiniones contrarias al Gobierno y mostrar símbolos catalogados como extremistas según autoridades de la región de Cheliábinsk

Estados Unidos ofreció 3 millones de dólares por información sobre el financiamiento de las bandas en Haití
Washington acusa a estas organizaciones de “recurrir a la violencia y al terror para mantener sus filas y financiar sus brutales operaciones”

