Protagonistas de la independencia

Por Juan Pablo LImodio

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Cada año, al conmemorar un nuevo aniversario de aquel histórico momento, es mucho lo que se habla de la declaración o de la independencia en sí, pero poco lo que se repara en aquellos que verdaderamente fueron los protagonistas.

Excusas para justificar el desvío en la falta de conocimiento pueden encontrarse sin dificultad, y que nos perdonen los congresistas. Pero no es tiempo de excusas, por lo que más vale indagar en lo que esto nos deja como oportunidad: que cada uno pueda hacerse cargo día a día de aquella acta de independencia, al grabar simbólicamente su nombre al lado de quienes la declararon por primera vez, y debajo de los valores que en ella se profesan, haciéndolos propios.

El pseudoanonimato que de alguna manera le hemos dado a la declaración hace que nos incluya a todos, como un llamado a que cada 9 de julio podamos todos reafirmar la libertad de la patria, que es la nuestra.

Los que asumieron este compromiso pusieron, junto con su firma, la garantía de su fama, sus haberes y su vida. Félix Luna supo escribir: "La declaración de la independencia fue, básicamente, un acto de coraje, una especie de gran compadrada en el peor momento de la emancipación americana […] En el norte del continente, Bolívar había sido derrotado. Chile estaba nuevamente en manos de los realistas. Los españoles amenazaban Salta y Jujuy y apenas si eran contenidos por las guerrillas de Güemes. Para empeorarlo todo, Fernando VII había recuperado el trono de España y se preparaba una gran expedición cuyo destino sería el Río de la Plata. En ese momento crítico los argentinos decidimos declararnos independientes. Fue un gran compromiso, el rechazo valiente de una realidad adversa. Era empezar la primera navegación de un país independiente, sin atender las borrascas ni los riesgos. Un acto de coraje".

¿Nosotros hubiéramos estado dispuestos a tanto? ¿Estamos hoy dispuestos a jugarnos nuestras fama, riquezas y hasta la propia vida por nuestra patria? Muchos de los congresistas terminaron pobres o al menos lejos de la opulencia que pudieron haber ostentado, rechazados por amigos y familiares con afinidad a la Corona, y hasta algunos entregaron su vida en batalla.

Hoy hay doscientos años de camino recorrido y, gracias a Dios, las consecuencias son otras, pero el compromiso debe ser el mismo. Este gran momento nos sitúa frente a la historia, a nuestra historia, y nos interpela por nuestro futuro, hacia dónde queremos ir, a construir una patria más justa y solidaria para las futuras generaciones. Tenemos el desafío de soñar y trabajar, como estos hombres, en proyectos que penetren en toda la Argentina al declarar cada 9 de julio nuestra propia libertad y la voluntad de darle a nuestra patria el alto carácter de una nación libre e independiente.

 

@jplimodio

El autor es abogado, profesor y se desempeña como subsecretario de Ciudad Inteligente en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires