“Es inhumano”: Familia de piloto nicaragüense clama por el rescate de sus restos tras fatal accidente en Guyana

Entre el espeso verdor de la selva de Guyana y el hermetismo de las autoridades locales, la familia de Rider Alberto Castillo Aburto vive una pesadilla que trasciende la muerte

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Imagen aérea que muestra los restos de la avioneta pilotada por Rider Castillo Aburto, incrustada en una zona de densa vegetación y terreno escarpado en la selva de Guyana (Foto cortesía Guyana Civil Aviation Authority).
Imagen aérea que muestra los restos de la avioneta pilotada por Rider Castillo Aburto, incrustada en una zona de densa vegetación y terreno escarpado en la selva de Guyana (Foto cortesía Guyana Civil Aviation Authority).

La densa y escarpada selva de Guyana, ese mar verde que no perdona errores ni demoras, se ha convertido en el escenario de una tragedia que mantiene en vilo a una familia en Ciudad Sandino, Nicaragua. Rider Alberto Castillo Aburto, un piloto nicaragüense de 54 años, con ocho de experiencia en la empresa Air Services Limited, perdió la vida el pasado viernes 10 de abril, tras accidentarse la aeronave que tripulaba.

Lo que comenzó como un reporte de desaparición se ha transformado, con el paso de los días, en una denuncia de negligencia y falta de humanidad. El viernes todo parecía transcurrir bajo la rutina del profesionalismo que caracterizaba a Rider. Descrito por sus familiares como un hombre disciplinado, un “estudioso del aire” que pasaba horas en simuladores y que no tenía vicios, despegó para un vuelo interno en Guyana. Poco después, el contacto se perdió.

La zozobra no tardó en cruzar fronteras. Sin embargo, la noticia no llegó a su esposa, Rocío Valeria Alfaro Flores, por los canales oficiales. Fue la solidaridad del gremio aeronáutico la que rompió el silencio: un compañero piloto en Nicaragua le avisó tras ver publicaciones en redes sociales. Fue hasta que ella misma contactó a la empresa que la desaparición fue confirmada.

Las labores de rescate, coordinadas por la Guyana Civil Aviation Authority y la Fuerza de Defensa de Guyana, localizaron inicialmente la avioneta en una zona de difícil acceso: una cresta montañosa con una inclinación peligrosa. La primera contradicción que golpeó a la familia fue el reporte inicial de que la nave estaba vacía, sugiriendo una posible supervivencia del piloto.

Rider Castillo Aburto en una fotografía junto a una de las aeronaves que tripulaba (Foto cortesía Cesar Zamb).
Rider Castillo Aburto en una fotografía junto a una de las aeronaves que tripulaba (Foto cortesía Cesar Zamb).

No obstante, 36 horas después, la versión cambió drásticamente. El cuerpo de Castillo fue localizado en el sitio del impacto, pero en un avanzado estado de descomposición. Según las autoridades, la muerte fue instantánea, una afirmación que busca cerrar la herida de la agonía, pero que abre las dudas sobre la celeridad del hallazgo inicial.

El reclamo de una familia en el abandono

En Managua, el dolor de la pérdida se mezcla con la indignación. La hermana del piloto, María Elena Castillo, y su esposa Rocío, han denunciado una gestión deficiente de la información. Para ellas, las autoridades de Guyana han sido poco claras sobre la posición exacta del cuerpo y las razones por las cuales, hasta el 13 de abril, no se había podido realizar la extracción.

“Es inhumano que pretendan dejarlo ahí. Él era un trabajador de ellos, son responsables de su humanidad”, expresó Rocío Valeria en una entrevista, con Infobae, ante la sugerencia de que el terreno dificultaría la recuperación de los restos.

La familia exige pruebas de identidad fehacientes y una investigación profunda sobre el mantenimiento de la aeronave asignada. No aceptan la narrativa de la “fatalidad geográfica” como excusa para el abandono.

La familia de Rider Castillo se aferra a su fe cristiana mientras enfrenta el calvario de los trámites legales en Guyana (Foto cortesía Air Services Limited).
La familia de Rider Castillo se aferra a su fe cristiana mientras enfrenta el calvario de los trámites legales en Guyana (Foto cortesía Air Services Limited).

Rider no era solo un piloto; era el eje de una estructura familiar compleja. En Nicaragua deja a su madre, María Aburto, de más de 80 años, quien dependía de él para sus medicinas. Deja también a tres hijos menores de edad (de 18, 13 y 5 años), uno de ellos con condición de autismo, quienes hoy enfrentan un futuro incierto sin su principal sustento.

A pesar de los rumores sobre agotamiento físico, la familia es tajante: Rider era un hombre sano que hablaba con ellos cada noche. Su regreso tras las vacaciones de Semana Santa fue normal, y su compromiso con la seguridad aérea era innegable, forjado tras años de trabajo en la terminal de La Costeña en Nicaragua.

Un llamado a la solidaridad

Ante la magnitud de los gastos de repatriación y los trámites legales que se avecinan para acceder al seguro de vida del piloto, documentación que la empresa aún no ha facilitad, el gremio aeronáutico y su familia han iniciado una campaña de recaudación.

Colegas y amigos del Capitán Rider Castillo han iniciado una colecta para apoyar a su viuda, Rocío Valeria Alfaro Flores, con los gastos de repatriación y el sustento de sus tres hijos menores de edad.
Colegas y amigos del Capitán Rider Castillo han iniciado una colecta para apoyar a su viuda, Rocío Valeria Alfaro Flores, con los gastos de repatriación y el sustento de sus tres hijos menores de edad.

El objetivo es claro: traer a Rider de vuelta a su tierra para brindarle cristiana sepultura. Mientras tanto, en la selva de Guyana, el equipo de Fuerzas Especiales aguarda la “primera luz” para un nuevo intento de extracción, bajo la presión de una familia que no permitirá que su ser querido se convierta en una estadística más de la selva suramericana.

La historia de Rider Castillo es la de un hombre que voló alto buscando un sueño —alguna vez pilotear grandes aviones comerciales y terminó atrapado en el hermetismo de una burocracia extranjera que hoy su familia intenta derribar con el único poder que les queda: su voz.