
La antesala de una nueva campaña de cosecha gruesa en Argentina vuelve a poner en primer plano la coordinación operativa en los puertos. En este contexto, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) impulsó un espacio de trabajo conjunto con actores del comercio exterior para fortalecer la integración entre organismos públicos y operadores privados, con impacto directo en la eficiencia logística de las exportaciones.
El encuentro reunió a entidades vinculadas a la operatoria de granos en los principales nodos portuarios del país (ubicados en Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos) con el objetivo de revisar procesos, detectar cuellos de botella y avanzar en una dinámica más ágil dentro de la cadena de suministro agroexportadora.
Integración operativa y foco en la eficiencia portuaria
Uno de los ejes centrales del intercambio estuvo puesto en la necesidad de mejorar la articulación entre los distintos actores que intervienen en la operatoria portuaria. En particular, se analizaron los procesos asociados al control de aptitud de carga, la supervisión de buques y la gestión de requisitos sanitarios, todos factores que inciden directamente en los tiempos de permanencia y rotación de embarcaciones.
Desde el organismo se destacó la intención de mantener los estándares técnicos vinculados a la sanidad e inocuidad, pero al mismo tiempo avanzar en la identificación de instancias que generan demoras innecesarias. El objetivo es evolucionar hacia un esquema donde los controles convivan con una operatoria más dinámica, reduciendo fricciones en la logística portuaria.
En este sentido, se trabajó sobre herramientas como el Sistema de Gestión de Bodegas, el Programa de Residuos Regulados y las normativas aplicables a terminales, con foco en su simplificación y en la mejora de su aplicación práctica dentro del circuito exportador.

Datos operativos y gestión basada en riesgo
Durante la jornada también se compartieron indicadores que reflejan la magnitud de la operatoria. En el primer trimestre de 2026, el sistema de gestión registró el ingreso de 630 buques en 18 puertos y 41 terminales, junto con la realización de 912 inspecciones por parte de entidades certificadoras.
Estos datos no solo evidencian el volumen de actividad, sino también la importancia de contar con procesos eficientes para evitar congestiones y sobrecostos en la cadena. En este marco, uno de los puntos abordados fue la actualización de la matriz de riesgo, herramienta clave para definir el nivel de supervisión requerido en cada operación.
El enfoque apunta a consolidar un esquema de controles más inteligentes, donde la evaluación previa permita optimizar recursos y reducir intervenciones innecesarias, sin comprometer los estándares sanitarios. Esta lógica se alinea con tendencias globales en gestión portuaria, donde la digitalización y el uso de datos permiten mejorar la toma de decisiones.
Simplificación normativa y trazabilidad
Otro de los temas relevantes fue la necesidad de avanzar en la simplificación de normativas vinculadas a la operatoria portuaria, en particular aquellas relacionadas con terminales de carga. La revisión de estos marcos regulatorios busca reducir complejidades administrativas que impactan en los tiempos logísticos.
A su vez, se discutieron mejoras en la calidad y disponibilidad de la información, incluyendo la ampliación de datos sobre características de bodegas inspeccionadas y el fortalecimiento de los sistemas estadísticos. Este punto resulta clave para mejorar la trazabilidad y la planificación dentro de la cadena exportadora.
También se propuso extender la vigencia de ciertos certificados a cinco días, una medida que podría contribuir a reducir tiempos operativos sin afectar los controles, generando mayor previsibilidad para los distintos actores involucrados.
Un enfoque colaborativo en la cadena de suministro
La participación de cámaras empresarias, agencias marítimas, certificadoras y actores internacionales refleja la necesidad de abordar los desafíos logísticos desde una mirada integral. La operatoria portuaria, especialmente en el segmento agroexportador, depende de una coordinación precisa entre múltiples eslabones.
En este sentido, el encuentro puso en evidencia que la mejora de la competitividad exportadora no depende únicamente de infraestructura o volumen, sino también de la capacidad de integrar procesos, compartir información y alinear criterios operativos.
De cara a la próxima campaña, el desafío será trasladar estos consensos a la práctica, consolidando una operatoria más eficiente, previsible y alineada con las exigencias del comercio internacional.
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