
La gestión de abastecimiento tiene hoy un rol central en industrias donde cada desvío impacta en costos, tiempos y producción. En ese contexto, Rodrigo advierte que “los protocolos de emergencia existen, pero son costosos y hay que evitarlos”, y pone el foco en la planificación como herramienta clave.
¿Cómo describís el contexto actual de la industria y del área de compras?
Hoy veo un escenario con bastante incertidumbre. Hay factores globales, como conflictos internacionales, pero también cuestiones locales que impactan directamente en la industria. Falta una visión más clara hacia dónde se quiere ir, sobre todo en sectores como el metalúrgico.
A eso se suma una carga impositiva importante que condiciona la actividad. En ese contexto, las empresas se ven obligadas a replantear su forma de trabajar. Antes, muchas veces los costos se acomodaban con la inflación, pero hoy eso ya no pasa. Hay que ser más eficientes y repensar procesos para mejorar la rentabilidad.
¿Qué rol ocupa hoy el área de compras dentro de una empresa?
El área de compras hoy es clave. Tiene que estar atenta todo el tiempo a lo que pasa en el mercado, tanto a nivel local como internacional. En industrias donde la competencia es fuerte, comprar mejor puede definir la diferencia.
Para mí, el sector dejó de ser visto solo como un centro de ahorro. Es un área que genera rentabilidad. No se trata solo de conseguir un mejor precio, sino de asegurar calidad, cumplimiento en los tiempos y relaciones sostenibles con proveedores. Todo eso impacta directamente en la operación. Una compra bien gestionada posiciona mejor a la empresa frente a un mercado competitivo.
¿Cuál es la clave al momento de seleccionar un proveedor?
La clave está en construir relaciones a largo plazo. No todo pasa por el precio. Muchas veces elegir un proveedor más barato puede salir más caro si después no cumple. Desabastecer una línea productiva es mucho más costoso que pagar un poco más por un proveedor confiable. Por eso, lo importante es trabajar con estándares claros, negociar condiciones que sirvan para ambas partes y asegurar previsibilidad desde el inicio. También es fundamental entender que el proveedor es parte del negocio. Si la relación funciona bien, eso se traduce en estabilidad y mejores resultados.
¿Qué particularidades tiene la industria metalúrgica desde el abastecimiento?
Es una industria muy diversa. Tenés que manejar distintos tipos de insumos, desde metales hasta resinas o caucho, y cada uno tiene sus tiempos y dinámicas. Eso exige una adaptación constante.

En mi caso, viniendo de otros rubros, implicó aprender mucho de la parte técnica. Pero también entender que un faltante, por más chico que sea, puede frenar toda la producción. Y ese es el mayor riesgo: tener la planta parada. Es uno de los costos más altos que puede tener una empresa industrial.
¿Cómo se trabaja para evitar ese tipo de situaciones?
Lo principal es anticiparse. Los protocolos de emergencia existen, pero son costosos y hay que evitarlos. Comprar de urgencia siempre implica pagar más. Por eso es clave trabajar de forma coordinada con producción, logística y depósito. La planificación es fundamental, pero también la comunicación entre las áreas. Puede haber imprevistos, pero cuanto más alineado esté el equipo, menor es el riesgo de que la operación se detenga.
¿Cómo ves la evolución del área de compras?
Creo que el sector se va a profesionalizar cada vez más. Ya no alcanza con buscar precio. Hay muchas variables que entran en juego: calidad, tiempos, logística, relación con proveedores. Todo eso hace que el área tenga un impacto directo en la eficiencia de la empresa. Cuanto más profesional sea la gestión, mejores resultados va a generar.
¿Qué expectativas tenés hacia adelante?
Creo que estamos en un momento de cambio. Las empresas que se adapten y puedan generar procesos más dinámicos van a ser las que se destaquen. Hoy hay herramientas, como la inteligencia artificial, que empiezan a jugar un rol importante en la gestión. Incorporarlas puede mejorar procesos, análisis y toma de decisiones. El desafío es adaptarse a un entorno más exigente y ser cada vez más profesionales en la forma de trabajar.
¿Qué reflexión final te gustaría dejar?
Creo que es clave avanzar hacia un mercado más previsible. Eso implica revisar la estructura impositiva y generar condiciones que permitan a las empresas desarrollarse. También es importante facilitar el acceso a financiamiento y generar un entorno más estable. Eso ayudaría a que la industria tenga más recursos y pueda crecer de forma sostenida.
Últimas Noticias
La volatilidad global impacta de lleno en la logística europea y eleva los riesgos operativos
El indicador ESCRI muestra que la combinación de costos, regulaciones y tensiones geopolíticas sostiene un escenario de alta incertidumbre en la logística, que condiciona la toma de decisiones

Operación y tecnología: el rol del comercio exterior y la logística
Martín Monte, gerente de operaciones en la industria de soluciones tecnológicas, analiza el rol del comercio exterior y la logística en la integración de tecnología en las operaciones

Entre lo público y lo privado: una mirada sobre los desafíos del transporte argentino
Guillermo Dietrich, economista con vocación en lo público y empresario, analiza la falta de integración entre modos, el deterioro de la infraestructura y los sobrecostos que condicionan la competitividad del transporte

Bolivia impulsa acuerdos aéreos que eliminan restricciones y amplían la carga
Bolivia firmó acuerdos con Paraguay y Panamá que eliminan restricciones operativas y amplían libertades aéreas, en un movimiento que puede redefinir la logística aérea regional

Operaciones bajo presión, liderazgo y costos invisibles en el retail textil
María Insua, especialista en operaciones, logística y retail, advierte sobre el impacto real de las decisiones directivas en la cadena operativa y los costos que el sector todavía no ve



