El transporte de granos suma una tarifa orientativa para ganar previsibilidad

Elaborada por FADEEAC junto a cámaras regionales y validada por la UBA, la herramienta apunta a mejorar la transparencia de costos en un segmento clave para la logística agroindustrial

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El modelo se basa en una ingeniería de costos que combina información de mercado con herramientas técnicas. En total, contempla 50 estructuras distintas según tipo de operación y distancia (Foto: Shutterstock)
El modelo se basa en una ingeniería de costos que combina información de mercado con herramientas técnicas. En total, contempla 50 estructuras distintas según tipo de operación y distancia (Foto: Shutterstock)

En un contexto donde el costo logístico sigue siendo una variable crítica para el agro, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) presentó una nueva tarifa orientativa para el transporte de granos, vigente desde marzo de 2026.

La iniciativa busca aportar previsibilidad y ordenar un mercado atravesado por alta volatilidad y fuertes asimetrías en la negociación.

“El año pasado decidimos salir de la Mesa que analizaba una tarifa nacional de referencia para el agro porque era una instancia en la que la discusión se centraba en ver quién era el que pagaba menos. Más allá de que se firmaba algo que todos sabían que luego no se cumpliría, no se hablaba sobre la calidad del transporte y las condiciones laborales de los trabajadores, sobre cómo mejorar la seguridad vial y reducir el impacto ambiental de la actividad”, explicó Cristian Sanz, presidente de FADEEAC.

Una matriz construida sobre datos reales

La nueva estructura tarifaria fue desarrollada por el Departamento de Estudios Económicos y Costos de FADEEAC en conjunto con cámaras de distintas regiones del país, incluyendo Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, NEA y NOA. El proceso fue auditado y validado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, lo que refuerza su consistencia metodológica.

El modelo se basa en una ingeniería de costos que combina información de mercado con herramientas técnicas. En total, contempla 50 estructuras distintas según tipo de operación y distancia, desde recorridos cortos hasta trayectos de 1.500 kilómetros, expresados en valores por tonelada transportada.

Uno de los ejes centrales es la diferenciación entre costos fijos (como salarios, seguros y patentes) y costos variables, donde el combustible y los neumáticos tienen un peso determinante.

“Si la estructura de costos no refleja la realidad, el resultado tampoco será representativo. Por eso se hizo una revisión integral del modelo, donde el combustible pasa a ser el componente más sensible dentro de los costos variables y el que explica gran parte de la presión sobre la tarifa”, señaló Melina Berger, quien participó en el diseño junto a Emilio Felcman.

Los especialistas del sector destacan que el transporte de granos presenta menores niveles de control en comparación con otras actividades, lo que genera distorsiones competitivas (Foto: Shutterstock)
Los especialistas del sector destacan que el transporte de granos presenta menores niveles de control en comparación con otras actividades, lo que genera distorsiones competitivas (Foto: Shutterstock)

Estacionalidad y dinámica operativa

La metodología también incorpora un factor clave del transporte de granos: la estacionalidad. En la zona núcleo, la actividad se concentra en los meses posteriores a la cosecha, con picos de alta demanda durante cuatro meses y períodos más extensos de menor movimiento.

En contraste, los viajes de larga distancia presentan un comportamiento más uniforme a lo largo del año, influenciados por la logística de almacenamiento, como el uso creciente de silo bolsa, y por la distancia a los puertos, que permite distribuir los envíos en el tiempo.

Este enfoque permite reflejar con mayor precisión las condiciones reales de operación, evitando distorsiones en la formación de tarifas y facilitando la planificación logística en toda la cadena agroindustrial.

Brecha entre referencia y mercado

Uno de los puntos más críticos que señala FADEEAC es la distancia entre los valores de referencia y los que efectivamente se pagan en el mercado.

“Hoy los transportistas están en una posición muy débil para negociar. En muchos casos, los valores que se terminan pagando están muy por debajo de la referencia: los dadores de carga terminan convalidando tarifas que rondan el 70% en función de la demanda”, advirtió Sanz.

A esto se suma un problema estructural: la informalidad. Según el sector, el transporte de granos presenta menores niveles de control en comparación con otras actividades, lo que genera distorsiones competitivas.

“Es muy difícil dimensionar cuánto del transporte opera en la informalidad, pero está claro que el de los granos es uno de los segmentos con menores controles. Eso genera una distorsión muy fuerte y termina afectando a quienes trabajan dentro del sistema”, agregó el presidente de FADEEAC.

Valores de referencia y variables críticas

La nueva tabla tarifaria muestra la evolución de los valores según la distancia recorrida. Para trayectos cortos, un viaje de 100 km se ubica en torno a los $25.389 por tonelada, mientras que para 500 km supera los $77.700. En recorridos largos, como 1.500 km, la referencia alcanza aproximadamente los $148.417 por tonelada.

El esquema también incorpora la estadía, fijada en $223.180 por día, un componente relevante cuando se registran demoras en carga o descarga, con impacto directo en los costos operativos.

Más allá de los valores puntuales, desde el sector destacan que la herramienta busca aportar previsibilidad y servir como base para la negociación entre transportistas y dadores de carga, en un contexto marcado por la volatilidad económica y la dispersión de costos.

En definitiva, la nueva matriz no solo actualiza números: intenta ordenar un segmento clave del transporte argentino, donde la logística tiene un rol determinante en la competitividad del negocio agrícola.