
Al referirse a la dinámica operativa dentro de una obra, Fernando señala que “no se trata de volumen, se trata de precisión”. En esta entrevista, comparte su mirada sobre el presente del sector, la interacción con los desarrollos constructivos y la importancia de la sincronización en cada instancia.
¿Cómo describís la actualidad del sector hoy?
Hoy el rubro sanitario está un poco golpeado. Viene de una recesión fuerte, muy ligada a lo que pasó con la construcción en general. Cuando la construcción se frena, automáticamente impacta en la venta y eso nos pega directo a nosotros.
Ahora, también es cierto que empieza a verse un leve repunte. No es algo explosivo, pero hay señales. Se están retomando algunas obras públicas y hay desarrolladores que vuelven a animarse. Y eso se empieza a notar en la operación diaria.
La construcción es clave porque marca el inicio de todo. Antes de pensar en terminaciones o en otros aspectos, primero está la instalación, y ahí es donde nuestro rubro tiene un rol central.
¿Qué lugar ocupa la logística dentro de ese proceso?
Hoy la logística en este sector es fundamental, sobre todo porque está directamente conectada con la obra. No hay margen de error. Si llegás antes, generás un problema. Si llegás después, frenás todo.
Un retraso mínimo o un error en una referencia puede parar una obra completa, y eso genera costos muy altos. Por eso la logística acá no es solo operativa, es estratégica. Tiene que estar perfectamente coordinada con cada etapa del proyecto.
¿Cómo es esa coordinación con la obra en la práctica?
Es un proceso que empieza mucho antes de que la mercadería se mueva. Primero está la venta. El vendedor recibe un pedido, analiza un proyecto y propone soluciones. Ahí ya tiene que entender medidas, capacidades, qué tipo de productos corresponden. Si esa etapa falla, todo lo que viene después se complica.
Una vez que se cierra la operación, pasa a compras. Y después entra logística. Pero no es simplemente recibir todo y despachar, hay que planificar. Por ejemplo, si un constructor compra todo un edificio completo, nosotros no podemos recibir todo junto. No tiene sentido.
Entonces lo que hacemos es trabajar por etapas. Empezamos con lo que es instalación, y dejamos para más adelante lo que se va a usar en fases posteriores. Eso nos permite optimizar espacio, reducir costos y acompañar el ritmo real de la obra.
¿Qué pasa cuando esa planificación falla?
Pueden pasar muchas cosas. Te doy un ejemplo simple: podés mandar todos los caños que necesita una obra, pero si no mandaste una conexión o una pieza clave, la obra se frena igual. Entonces no se trata de volumen, se trata de precisión. Hay que entender cómo trabaja el cliente, qué necesita en cada momento y cómo lo va a utilizar. Eso requiere conocimiento, experiencia y mucha comunicación.
¿Qué tan compleja es la operación logística en este rubro?
Es bastante compleja. Tenés desde la logística pesada, como el transporte de hierro en obra, hasta entregas más específicas donde cada producto tiene un uso puntual. Muchas veces hay que coordinar descargas en lugares complicados, como el microcentro, donde no hay espacio para estacionar. También hay que definir si se descarga a granel, en vereda o dentro de la obra. Todo eso forma parte de la operación diaria y además hay que sumarle la logística inversa, porque siempre hay ajustes, devoluciones o productos con detalles.
¿Qué rol juega la tecnología?
Hoy es un punto pendiente. Es un rubro que quedó un poco atrás en términos tecnológicos. Hay muchos productos que no vienen identificados correctamente desde origen, no tienen sistemas de trazabilidad, no están preparados para integrarse a un sistema de gestión. Entonces el trabajo interno es más complejo. Desde nuestro lado tratamos de incorporar herramientas, pero también de capacitar al equipo.

¿Qué importancia tiene la capacitación del recurso?
Es clave. Yo trabajo mucho en la formación del equipo, porque no es lo mismo un operario sin conocimiento que alguien que entiende el producto. Acá se manejan válvulas, bombas, sistemas de gas e instalaciones contra incendio. No es algo básico.
Entonces capacitamos para que el recurso no solo haga su tarea, sino que entienda lo que está manejando. Y eso también genera valor, porque le da al equipo una salida laboral más amplia.
¿Cómo impacta la logística en los costos del sector?
Muchísimo. Hoy las empresas buscan reducir costos, y uno de los primeros lugares donde miran es la logística. Pero hay que entender que no es solo un gasto, también puede generar eficiencia. Si está bien gestionada, puede optimizar recursos, mejorar tiempos y hasta abrir nuevas oportunidades de negocio. El desafío es demostrar eso internamente.
¿Qué falta para mejorar la eficiencia del sector?
Principalmente integración. Hay que trabajar más con proveedores, no solo internamente. Muchas veces se puede tratar de ordenar procesos dentro de una empresa, pero si desde el origen no viene bien estructurado, se complica. Entonces es necesario que toda la cadena evolucione, que se incorporen sistemas de gestión, que haya mayor estandarización.
¿Qué perspectivas ves hacia adelante?
Hay expectativas de crecimiento, moderadas pero positivas. Se habla de un crecimiento en la construcción de entre un 7% y un 10%, y eso debería impactar en nuestro sector. Con eso, seguramente también va a venir una mayor inversión en tecnología y en procesos.
Para cerrar, ¿qué reflexión te gustaría dejar?
Creo que la logística en este rubro tiene muchísimo potencial. Es un área que todavía tiene margen para mejorar, para profesionalizarse y para aportar valor real al negocio. Pero eso requiere trabajo conjunto. No es solo interno, es de toda la cadena.
Si logramos integrar mejor los procesos, incorporar tecnología y seguir formando equipos, el crecimiento va a ser natural. Oportunidades hay muchas. Ahora el desafío es aprovecharlas.
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