El potencial exportador de la carne porcina frente al desafío de la competitividad

Ornella Giacosa, jefa de exportaciones en una empresa de subproductos de cerdo, analiza el crecimiento del sector, el peso de los costos logísticos y las variables que hoy condicionan la competitividad argentina

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Ornella Giacosa es jefa de
Ornella Giacosa es jefa de exportaciones en una empresa de subproductos de cerdo (Foto: Movant Connection)

“Los subproductos que acá no consumimos, en otros mercados se consumen como manjares”. Así lo explica Ornella, al analizar el potencial del sector porcino argentino, marcado por el crecimiento productivo, la demanda internacional y los desafíos de competitividad que enfrenta el comercio exterior.

¿Cómo describirías la actualidad del sector de carnes y subproductos de cerdo en Argentina?

En los últimos años el sector de la carne de cerdo y sus subproductos viene creciendo bastante y presenta mucho potencial. Está integrado por varios frigoríficos y productores porcinos distribuidos a lo largo del país, especialmente en provincias como Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. En los últimos cinco años aparecieron nuevos productores y granjas, y se incrementó la producción.

A partir de 2019 empezó a tomar fuerza la exportación como algo que realmente comenzó a explotarse como debía hacerse. Antes, el comercio exterior se veía más como una salida para colocar productos que no tenían consumo interno. Con la apertura de mercados y el desarrollo del comercio exterior, hoy es un sector que genera atracción para la inversión y el crecimiento.

En términos de comercio exterior, ¿qué lugar ocupa Argentina en el escenario internacional?

Argentina es un jugador importante que está apareciendo a nivel internacional. Durante mucho tiempo la exportación de carne de cerdo y subproductos se tomó como una actividad secundaria, casi residual. En 2019 aparece un gran jugador que es China, que si bien es el mayor productor de carne de cerdo del mundo, también es el mayor consumidor.

Ese año, China sufrió la peste porcina africana y perdió gran parte de su producción, por lo que tuvo que salir a buscar producto al mundo. Eso le dio a Argentina la posibilidad de habilitar ese destino y comenzar a exportar fuerte. China tardó alrededor de un año y medio o dos en recuperarse, y en ese período Argentina aprovechó esa oportunidad.

Cuando China se recupera, el volumen baja, pero queda instalada la idea de que ya no se exporta solo lo que no se consume internamente, sino que existe un mercado internacional muy potente esperando productos de calidad. Hay una demanda muy grande en países asiáticos y africanos, y Argentina tiene productos de excelente calidad y trazabilidad. El desafío está en ser más competitivos.

"Existe un mercado internacional muy
"Existe un mercado internacional muy potente esperando productos de calidad", destaca Oriana sobre la demanda internacional de subproductos de cerdo (Foto: Shutterstock)

¿Qué creés que falta para mejorar la competitividad del sector?

Para ser más competitivos tenemos que ser más eficientes en los costos. Si comparamos a Argentina con otros grandes productores, el costo de producción del cerdo no es alto, incluso es más bajo que el de países como Brasil o España. El problema no está en la producción, sino en todo lo que viene después.

Hay costos que no dependen directamente de la empresa, como las cargas impositivas, las cargas sociales, los sueldos y los costos logísticos. Uno de los costos que más incide es el frío. Hoy Argentina no tiene muchas alternativas para congelar y mantener mercadería, y eso para los frigoríficos representa una inversión muy alta. Muchas veces se depende de depósitos externos, lo que suma costos.

Salimos de la producción con un precio bajo, pero después se agregan cargas que no suman valor al producto, sino costo, y eso nos deja fuera de competencia. Brasil, por ejemplo, tiene costos de producción más altos, pero costos logísticos y estructurales más bajos, lo que le permite ofrecer precios que nosotros no podemos igualar.

¿Qué rol juega la logística dentro de este esquema?

La logística es fundamental. Es la base para que el producto salga de la granja y llegue a destino. Todo el proceso es una cadena larga con distintos engranajes, y la logística tiene un impacto muy grande en el costo.

El traslado desde la granja a la planta, de la planta al depósito, del depósito a Aduana, de Aduana al puerto y luego al destino final incide muchísimo. Muchas empresas están en el interior del país, lo que hace que el flete y el traslado sean aún más costosos.

Es indispensable estar muy involucrado, saber con quién se trabaja, ser serio y responsable. La logística es necesaria porque es lo que nos permite llegar a destino, pero también es uno de los puntos donde hay que buscar eficiencia porque tiene una incidencia muy alta en el costo final.

¿Cómo funciona la estacionalidad en este tipo de productos?

Es un mercado muy cambiante y dinámico. A veces tenés stocks altísimos porque la producción sigue, pero la salida se frena. Almacenar y stockear tiene un costo muy alto, sobre todo por el frío, que es lo que más incide.

Podés tener tres, diez o treinta cargas almacenadas y, de un día para otro, ese stock desaparece. No hay un momento específico ni un producto fijo que siempre salga primero. Hoy pueden salir ciertos cortes, mañana otros subproductos. Hay que estar presente, trabajarlo y conocer el mercado.

En los mercados asiáticos influye el Año Nuevo chino, cuando se stockean para las fiestas. Después de ese período, la demanda vuelve a aparecer. La demanda existe y es constante. El desafío vuelve a ser el precio y la competitividad.

¿Qué tendencias ves en el consumo argentino?

En los últimos años hubo un cambio muy grande en el consumo. Hace ocho o nueve años el consumo per cápita estaba en torno a los ocho o nueve kilos anuales y hoy ya estamos cerca del promedio mundial, que ronda los 18 kilos.

Antes el consumo estaba más asociado a fiambres y productos elaborados. Hoy el consumidor se está volcando más a la proteína. Está entendiendo que la carne de cerdo es magra, saludable y adecuada para la dieta. También influye el precio, ya que se ubica entre el pollo y la carne vacuna.

El consumidor argentino está incorporando la carne de cerdo a su dieta habitual. La picada sigue siendo infaltable en reuniones y eventos, y Argentina produce productos de excelente calidad, con estándares comparables a los mejores del mundo. Creo que todavía falta trabajar más en comunicar la trazabilidad y mostrar que Argentina no es solo carne vacuna, sino también carne de cerdo y productos elaborados de altísimo nivel.