La trastienda logística del transporte sobredimensionado en Argentina

Ezequiel Barrionuevo, jefe de transporte en el rubro de equipamiento para manipulación de cargas pesadas, comparte su experiencia en un sector donde el peso, las dimensiones y el clima son factores críticos

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Ezequiel Barrionuevo es jefe de
Ezequiel Barrionuevo es jefe de transporte en el rubro de equipamiento para manipulación de cargas pesadas (Foto: Movant Connection)

En el transporte de cargas sobredimensionadas, cada decisión se toma con margen mínimo de error. Permisos, planificación y condiciones operativas definen una logística que debe adaptarse constantemente al territorio. Desde su experiencia en el sector, Ezequiel lo resume con claridad: “La logística sobredimensionada es una logística muy excedida para lo que son las rutas argentinas”. A partir de esa mirada, analiza los principales desafíos de una actividad donde la planificación es clave.

¿Cómo describís la actividad logística en la que te especializás y cuáles son los principales desafíos?

El sector en el que trabajo se dedica al transporte pesado, más específicamente a cargas sobredimensionadas, para lo que usamos camiones y módulos que no circulan comúnmente, capaces de soportar más de 100 toneladas. Es una logística muy particular, porque todo lo que movemos está excedido para las rutas argentinas. Los desafíos están en todos lados, desde el clima, que en el sur es determinante, hasta los factores legales que regulan los permisos de circulación. Hay que planificar muchísimo porque no podés fallar. Siempre hay que tener un plan B, o incluso C. Las unidades sufren mucho, y si algo se rompe en el itinerario, todo se complica.

¿Qué tan fácil es encontrar proveedores adecuados para este tipo de transporte y cómo influye eso en la planificación?

No es nada fácil. Hoy hay muchos proveedores que no cumplen con la documentación necesaria para acceder a determinados sitios o para cumplir con las exigencias de los proyectos. La flota tiene que estar asegurada, los choferes con ART, hay que cumplir requisitos que varían cliente a cliente, y eso complica muchísimo. Además, la planificación es muy compleja.

Hay tres grandes ramas: los permisos viales, que involucran a Vialidad Nacional y provincial; la flota, que está distribuida en varios proyectos a la vez; y el clima, que puede frenar todo en cualquier momento.

¿Qué impacto tiene el clima en este tipo de operaciones?

Muchísimo. Me ha pasado estar en medio de un armado y tener que suspender todo por el viento, el clima no perdona. Y no solo eso, los gastos se duplican, los tiempos no alcanzan, y lo que iba a ser una entrega encadenada con otro destino se rompe. Tenés que volver a armar todo el esquema. Planificás todo otra vez desde cero.

"Es una logística muy particular,
"Es una logística muy particular, porque todo lo que movemos está excedido para las rutas argentinas", destaca Ezequiel sobre tu trabajo diario (Foto: Shutterstock)

¿Te tocó improvisar alguna vez ante una situación imprevista?

Sí, muchas. Me pasó estar en ruta y encontrar un puente con altura insuficiente o un peso máximo que no podíamos cruzar. En ese momento llamás, buscás un desvío, pedís ayuda. Todo cambia en minutos, y nos ha pasado en rutas de todo el país.

¿Cómo ves el mapa federal de distribución en Argentina?

Muy amplio y también muy desigual. A mí me tocó abastecer de Jujuy a Santa Cruz, y muchas veces te metés por ripio o caminos de mina, cada zona tiene sus particularidades, y eso obliga a anticiparse. No hay lugar para la improvisación sin respaldo. A quienes recién empiezan, les diría que se empapen de todas las variables, porque cuando entendés las causas y consecuencias de cada decisión, podés planificar mejor. Hay que investigar y anticiparse. La planificación no evita los imprevistos, pero te da margen para reaccionar.

¿Qué valorás de un buen operador logístico o transportista, y qué rol ocupa la logística en estos proyectos?

Valoro que haya feedback constante, porque la logística es minuto a minuto. Todo el equipo tiene que estar conectado: ingeniería, coordinación, operaciones. Si no está bien pulido desde el inicio, se pierde eficiencia. Muchas veces somos los que habilitamos la operación, llevamos las partes, movilizamos grúas que después se usan para descargar equipos, somos una pata fundamental del negocio.

¿Recordás alguna operación que te haya marcado especialmente?

Sí, una en Piedra del Águila, Neuquén. Estábamos armando y el clima cambió radicalmente, con vientos constantes que nos impedían trabajar. Quedamos parados en el medio del desarme, todo se demoró y tuve que rearmar la planificación completa.

¿Cómo se vive la logística de este tipo de operaciones en el día a día?

No dormís, literal. Te quedás maquinando a la noche, chequeando con los choferes, viendo qué hacer mañana. A veces sos el teléfono de emergencia 24 horas, es intenso.

¿Qué desafíos profesionales te planteás para este año y qué cambiarías para que tu trabajo fuera más ágil?

Quiero mejorar los procesos internos. Ya me adapté, ahora veo cosas que pueden hacerse distintas, con más planificación y menos urgencia. También pienso en reforzar el equipo, sobre todo alguien dedicado a contrataciones y mercado externo, para tener otra visión. Me gustaría reorganizar la flota en base a la demanda real, anticipando mejor cada necesidad.