Logística fluvial: avanzan las tareas de dragado en el río Uruguay

Las tareas de mantenimiento del canal navegable frente a Concepción del Uruguay buscan asegurar calado, previsibilidad operativa y menores costos logísticos en una vía fluvial estratégica para la región

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El dragado del río Uruguay
El dragado del río Uruguay mantiene operativo el corredor fluvial y sostiene la logística regional (Foto: Shutterstock)

La logística fluvial del litoral vuelve a quedar en el centro de la escena con el avance de las tareas de mantenimiento del dragado en el río Uruguay, una intervención técnica fundamental para garantizar la navegación segura y la continuidad de la operatoria portuaria.

Los trabajos son coordinados por la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y se desarrollan frente a las costas de Concepción del Uruguay, uno de los puntos clave del sistema portuario sobre esta vía navegable.

En los últimos días se pudo observar el despliegue de la draga Niña, que ejecuta los recorridos previstos dentro del proyecto de dragado. El objetivo central es mantener la profundidad del canal navegable, incluyendo el acceso al puerto local, para asegurar condiciones operativas estables a lo largo del año y evitar restricciones que afecten al transporte fluvial y al comercio regional.

Garantizar calado para sostener la operatoria portuaria

Desde una mirada logística, el dragado de mantenimiento cumple un rol estratégico: preservar el calado necesario para la navegación comercial. En el tramo que incluye el canal de acceso al Puerto de Concepción del Uruguay, las tareas apuntan a sostener 23 pies de navegación, equivalentes a 25 pies de profundidad.

Este nivel de calado es determinante para que los buques puedan ingresar, maniobrar y operar sin condicionamientos, reduciendo riesgos de varaduras, demoras en las maniobras y costos asociados a ventanas operativas limitadas.

En un escenario donde la previsibilidad es clave para las cadenas de suministro, la estabilidad de la vía fluvial se convierte en un factor central de competitividad logística.

Intervenciones en zonas críticas del sistema portuario

Las tareas no se concentran únicamente en el canal principal. El dragado también abarca los muelles operativos y las zonas de maniobra, sectores donde los buques realizan los giros necesarios para amarrar en los distintos sitios de atraque de la terminal portuaria.

Estas áreas son especialmente sensibles desde el punto de vista operativo. Un mantenimiento insuficiente puede generar restricciones en la capacidad de maniobra, afectar los tiempos de operación y generar cuellos de botella que impactan en toda la cadena logística.

Por eso, el dragado en estas zonas resulta clave para sostener una operatoria fluida y segura.

En un escenario donde la
En un escenario donde la previsibilidad es clave para las cadenas de suministro, la estabilidad de la vía fluvial se convierte en un factor central de competitividad logística. (Foto: Shutterstock)

Un esquema de mantenimiento sostenido en el tiempo

El dragado del río Uruguay no responde a una acción puntual, sino a un esquema de mantenimiento continuo que se desarrolla desde 2018. A partir de un convenio suscripto por la CARU, se ejecutó inicialmente el dragado de apertura del canal y, posteriormente, se avanzó con distintas etapas de dragado de mantenimiento.

Este enfoque de largo plazo permite contrarrestar los efectos naturales de la sedimentación, un fenómeno propio de los ríos de llanura, y sostener condiciones de navegación previsibles. La continuidad de las obras resulta fundamental para consolidar al río Uruguay como un corredor fluvial confiable dentro del entramado logístico regional.

Las tareas actuales comprenden dos tramos estratégicos del río Uruguay. El primero se extiende desde el kilómetro 0 hasta el kilómetro 187,1, donde se mantiene una profundidad de 23 pies de navegación, incluyendo el acceso al Puerto de Concepción del Uruguay.

El segundo tramo abarca desde el kilómetro 187,1 hasta el kilómetro 207,8, correspondiente al área del Puerto de Paysandú, donde el mantenimiento se realiza a 17 pies de navegación, equivalentes a 19 pies de profundidad. Esta diferenciación responde a las características operativas de cada sector y a las necesidades específicas de las terminales portuarias involucradas.

Impacto logístico, productivo y económico

El dragado y balizamiento del río Uruguay tienen un impacto directo en la logística regional. Mantener condiciones de navegación estables permite reducir costos de transporte, mejorar la planificación de las operaciones y evitar sobrecostos derivados de desvíos, restricciones de carga o interrupciones en la operatoria.

Además, la actividad portuaria asociada al dragado impulsa la generación de empleo, tanto de manera directa como indirecta, fortaleciendo el entramado productivo vinculado a los servicios portuarios y logísticos. En este sentido, la infraestructura fluvial actúa como un habilitador clave del desarrollo regional.

Infraestructura fluvial como ventaja competitiva

En un contexto donde las cadenas de suministro buscan mayor resiliencia y eficiencia, la infraestructura logística adquiere un rol cada vez más estratégico. El mantenimiento del dragado del río Uruguay contribuye a mejorar la competitividad de los puertos, integrar de manera más eficiente los distintos modos de transporte y consolidar un corredor fluvial con capacidad de respuesta ante escenarios cambiantes.

Lejos de ser una obra visible, el dragado funciona como una infraestructura silenciosa, pero indispensable. Su continuidad no solo garantiza la navegación segura, sino que refuerza el papel del río Uruguay como eje logístico clave para el comercio regional, sosteniendo la actividad portuaria y la planificación logística de largo plazo.