
Desde una mirada que vincula educación, productividad y trabajo genuino, Hernán Sánchez, presidente de la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (CEDOL), reflexiona sobre el rol del sector como formador de empleo y sobre la necesidad de atacar déficits estructurales para crecer de manera sostenible: “La logística hoy está en la agenda económica de la Argentina y de las empresas.”
En base a tu amplia experiencia en el sector, ¿sentís que, tanto desde lo político como desde lo social, hay una revalorización de la actividad logística?
Sí, pero eso tiene que ver con que la logística cobró importancia en la vida cotidiana de la gente, básicamente por un cambio en el comportamiento de las personas, donde se valorizó mucho el tiempo. La logística bien utilizada lo que te genera es tiempo, tiempo que antes se perdía, entre comillas.
Antes se perdía tiempo yendo al supermercado, yendo a un comercio, esperando en una compra fallida, yendo a buscar algo que no encontrabas. Todo eso, en los inicios de mi actividad comercial, te diría desde los 90, existía. La logística lo fue corrigiendo y las personas somos seres que nos adaptamos rápidamente a los cambios beneficiosos. Cuando notás que algo es mejor, que te posibilita hacer más cosas, lo tomás.
Eso pasó desde la comodidad de usar un transporte público bien estructurado hasta una compra por e-commerce con entrega domiciliaria. Eso generó un crecimiento importantísimo de la logística comercial, que es en lo que yo más me especializo. Estamos en un boom que, si preguntabas hace 15 años, era impensado. Y eso atraviesa a toda la actividad económica: empresas, personas y países.
Argentina está en un cambio de modelo y la actividad logística es central en ese cambio. Hoy escuchás a muchos políticos hablar de logística cuando buscan productividad o competitividad, la logística hoy está en la agenda económica de la Argentina y de las empresas.
Muchas veces, cuando se habla del “costo argentino”, la logística aparece en primer plano. ¿Qué impacto considerás que tiene realmente la actividad?
Lo que pasa es que, como la logística es tan importante para la vida de las personas y de los países, muchas veces se la usa para explicar temas a nivel masivo sin hacer el “doble clic” que necesitan. Queda bien usarla como ejemplo.
Un caso típico es cuando se dice: “Sale más caro traer un contenedor del norte al puerto que llevarlo desde Buenos Aires a Shanghái”. Sí, sale más caro. En Argentina y en cualquier parte del mundo. De Almería al puerto de Barcelona sale más caro que de Barcelona a Shanghái. ¿Por qué? Porque un barco lleva 8.000 contenedores y un camión lleva uno.
Eso, para quien no entiende, suena a una distorsión argentina, pero no lo es. Después aparecen frases como “nos faltan trenes”. ¿Nos faltan trenes? Podríamos tener una red ferroviaria más desarrollada, sí. Pero por la geografía y la demografía argentina es muy difícil competir con el camión.
Argentina es el octavo país del mundo en extensión territorial y está alrededor del puesto cuarenta en población, con una enorme concentración en Capital y Gran Buenos Aires. El 75 u 80% de la población está en un radio de 700 u 800 kilómetros del puerto de Buenos Aires, con un consumo per cápita bajo. Eso hace que no tengas volumen para competir contra el camión.
En Estados Unidos el tren entra a la industria, se carga ahí y va directo al puerto. Acá muchas veces tenés que usar un camión corto, llevar la carga a un centro de consolidación, subirla al tren, traerla a Buenos Aires, volver a bajar y otra vez camión. Los trenes no entran a los retail. Cuando sumás todo eso, el camión directo termina siendo más competitivo. Pero se simplifica el discurso diciendo “no tenemos trenes”.
Yo concuerdo con la teoría de que el mercado ajusta. El mercado no es tonto. Si el camión se usa en la Argentina es porque funciona. Si no, se usaría el tren.
Es como la bicicleta en la Ciudad de Buenos Aires. ¿Es mala la bicicleta? No. Pero no terminaron de generarse las condiciones para que funcione como en otras ciudades. Esto es lo mismo.
Argentina tiene deficiencias de infraestructura logística, claro que las tiene, y está en un proceso de reconversión. Si yo tuviera que poner el foco en algo, sería en mejorar las rutas para camiones de mayor porte, tener centros de consolidación y ruptura de carga en grandes urbes. Eso genera eficiencia y mejora tiempos.
Argentina es el país de la rotonda, donde el mundo construye puentes. No es lo mismo. La infraestructura vial impacta directamente en la productividad, pero muchas veces no se mira y se reduce todo a “faltan trenes”.

Estamos en tiempos de balance y perspectivas, ¿qué te dejó el 2025 y cómo ven desde CEDOL el año que inicia?
El balance de 2025 es complejo, pero termina siendo positivo en muchas verticales. La principal es la consolidación de la baja de la inflación. Eso permite salir de lo financiero, que ocupaba muchísimo tiempo improductivo, y enfocarse en productividad genuina.
Con 200% de inflación anual te dedicás a protegerte. Cuando eso desaparece, te ocupás de hacer más productivos los camiones, de incorporar tecnología, de mejorar procesos. Hubo un período de incertidumbre porque siguen conviviendo dos modelos de país que compiten ideológicamente, y eso genera ruido.
De cara a 2026, la baja de la inflación parece aceptada como algo positivo por todos. Eso es bueno. Ahora necesitamos recuperar volumen de mercado interno y crédito. Sin crédito no hay inversión, ni pública ni privada, ni consumo.
¿Qué percibís sobre la dinámica de la logística en los distintos rubros de la actividad económica?
Es muy heterogéneo. Lo veo también en el contacto permanente con otras entidades. Hay expectativas favorables. El empresariado logístico, local y multinacional, ve una gran oportunidad en Argentina si esto se consolida.
Energía y minería están muy bien, pero falta reactivar el mercado interno. Se vio madurez en 2025, incluso en la relación con sindicatos. Terminamos un año prácticamente sin conflictos, y eso es muy positivo.
También vemos muy bien el acceso a tecnología. Argentina no produce tecnología, pero poder importarla mejora productividad y, en el mediano plazo, genera trabajo. La tecnología genera productividad, la productividad genera trabajo digno.
Tenemos una enorme brecha entre trabajo formal e informal, y el sector logístico no está exento. De ninguna manera defiendo el trabajo informal, pero hay que entender las causas. Las distorsiones del costo laboral generan acuerdos defensivos entre partes. Cuando esos acuerdos se rompen, aparece una industria del juicio laboral que termina desfinanciando el sistema y destruyendo pymes. Eso también hay que corregirlo.
¿Te gustaría dejar un mensaje final?
Tenemos que seguir impulsando productividad y trabajo genuino que derrame en una sociedad más justa. Desde CEDOL siempre decimos que Argentina es un país particular y necesita adaptar las mejores prácticas a su idiosincrasia. No hay modelos mágicos ni copiables.
Argentina no está bien con 30 o 40% de pobreza. Es una locura. Chicos comiendo en la escuela, sin acceso básico a una alimentación adecuada. Eso no se puede aceptar.
La tecnología nos da una oportunidad enorme de pegar un salto de rana. Si la usamos bien, podemos generar empleo de calidad. La tecnología puede corregir déficits estructurales de educación si volvemos a las bases: comprensión de texto y comprensión matemática. Con eso, hoy, la tecnología equipara muchísimo.
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