
A medida que el 2025 llega a su fin, la industria global de los portacontenedores se encuentra en una etapa de transformación que plantea tanto desafíos como oportunidades.
A lo largo de este año, la capacidad de la flota mundial ha continuado creciendo, pero a un ritmo más moderado. Sin embargo, los pedidos de nuevos buques siguen en aumento, lo que augura un futuro incierto pero lleno de potencial para el sector en los próximos años.
Un 2025 de desaceleración y nuevos pedidos
Según las últimas proyecciones, la capacidad de la flota mundial de portacontenedores alcanzará los 32,5 millones de TEU a finales de 2025, lo que representa un aumento del 7% respecto a 2024. Aunque sigue siendo un crecimiento positivo, este incremento es inferior al 10% de 2024 y al 11% de 2023. De cara a 2026, las expectativas son aún más cautas, con una previsión de crecimiento entre el 3,5% y el 4%. Así, tanto 2025 como 2026 se perfilan como años de desaceleración en cuanto a la expansión de la flota mundial de contenedores.
No obstante, el balance del año no sería completo sin mencionar los pedidos récord que se han registrado en 2025. 633 nuevos buques fueron encargados, con una capacidad total de 5,08 millones de TEU, superando los niveles alcanzados en los llamados “años dorados” de la industria. Este repunte refleja una fuerte demanda de nuevas unidades para las principales rutas comerciales, aunque la mayoría de estos portacontenedores no se entregarán hasta 2027 y 2028, lo que podría llevar a un periodo de sobrecapacidad.
El repunte de pedidos y la preocupación por la sobrecapacidad
El aumento en los pedidos de portacontenedores podría parecer una señal de optimismo, pero es importante considerar las implicaciones de la sobrecapacidad. Muchos actores del sector temen que el crecimiento de la flota, sumado a una eventual desaceleración en la demanda de transporte, pueda afectar la rentabilidad de las navieras. Además, la preocupación por los estándares de sostenibilidad y las tensiones geopolíticas continúan siendo factores que inciden en la estabilidad del mercado.
Un aspecto clave que se está considerando es el achatarramiento de buques antiguos, especialmente aquellos que superan los 20 años de antigüedad y no cumplen con los nuevos requisitos de emisiones. Esta medida podría aliviar en parte la presión sobre la capacidad disponible, aunque los efectos sobre las flotas en servicio aún son inciertos.

Desafíos estructurales: geopolítica, congestiones y desequilibrios
El año que está por terminar también ha dejado en evidencia varios desafíos estructurales que afectan al rendimiento de la flota mundial. Las tensiones geopolíticas siguen siendo un factor disruptivo, especialmente en rutas clave que conectan Asia, Europa y América. A esto se suman las congestiones portuarias y los desequilibrios en el balance de carga de los contenedores entre regiones, que continúan afectando la eficiencia operativa y aumentando los costos de flete.
En este contexto, se espera que la reactivación del Canal de Suez y otros puntos clave de la infraestructura mundial, como los puertos del Indo-Pacífico y Sudamérica, contribuyan a aliviar la congestión y ofrecer nuevas oportunidades para las navieras que operan en estos mercados emergentes.
Perspectivas para 2026 y más allá: Un panorama volátil pero con oportunidades
A pesar de los desafíos, algunos mercados están mostrando un crecimiento significativo. Sudamérica, África y el Indo-Pacífico han experimentado incrementos de dos dígitos en su actividad portuaria, lo que sugiere que, aunque el crecimiento de la flota mundial pueda desacelerarse, las oportunidades en mercados emergentes continúan siendo una fuente de optimismo. Además, la mejora en la eficiencia de los sistemas logísticos y una posible reactivación del Canal de Suez podrían ser factores clave para el crecimiento de los próximos años.
El 2025 también ha sido testigo de un renovado interés por la sostenibilidad y la adaptación de flotas a estándares más estrictos de emisiones. La adopción de tecnologías verdes y la transición hacia una flota más moderna y eficiente en términos ambientales serán determinantes para la competitividad de las navieras.
Cerrando el año con una mirada estratégica
En términos generales, 2025 ha sido un año de balance mixto para la industria de los portacontenedores. Aunque el crecimiento de la flota se ha desacelerado, los pedidos de nuevos buques muestran que el sector sigue avanzando, con un enfoque en la sostenibilidad y la optimización de la capacidad. En los próximos años, la sobrecapacidad, las tensiones geopolíticas y las congestiones portuarias seguirán siendo factores a tener en cuenta, pero también lo serán las oportunidades que ofrecen los mercados emergentes y la mejora de la infraestructura global.
A medida que nos adentramos en 2026, la industria deberá seguir adaptándose a un panorama volátil, pero uno que también está lleno de posibilidades para aquellos que logren ajustar sus operaciones a un entorno más exigente y sostenible. El 2025 marca el final de un ciclo de crecimiento acelerado, pero también da paso a una etapa en la que la eficiencia y la estrategia serán más cruciales que nunca.
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