
Argentina inició formalmente la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2025/26, un operativo que combina logística, investigación científica y mantenimiento de infraestructura en el entorno más exigente del planeta. La ceremonia se realizó en el Apostadero Naval Buenos Aires, donde autoridades civiles y militares dieron el visto bueno para la zarpada del ARA “Almirante Irízar”, el eje central de la operación.
La CAV es considerada desde hace décadas la misión logística más compleja del Estado argentino, tanto por la diversidad de tareas que contempla como por la escala de recursos humanos y materiales involucrados.
Este año participan 1.365 efectivos de las Fuerzas Armadas junto con equipos científicos, técnicos y especialistas en soporte operacional. El Irízar —que partió con 313 tripulantes— operará junto a un aviso con 67 personas a bordo para fortalecer la red logística interbases.
Planificación extrema y continuidad anual
La campaña que acaba de comenzar es la número 122, lo que refleja la continuidad de la presencia argentina en el continente blanco. Durante el acto, las autoridades remarcaron que la operación no se limita únicamente al verano: detrás existe un trabajo anual de planificación, almacenes estratégicos, rotación de personal, adquisiciones anticipadas y coordinación entre organismos.
El Jefe del Estado Mayor Conjunto subrayó que se trata de un compromiso que se extiende durante todo el año, incrementándose hacia fin de año con las ventanas meteorológicas más favorables para el cruce y la distribución entre bases.
En una campaña antártica típica, el rompehielos realiza entre tres y cuatro viajes completos hacia el continente, dependiendo de las condiciones del hielo, el clima y las cargas críticas que deban movilizarse.
En general, el esquema operativo suele incluir:
- Primer viaje: traslado inicial de personal y abastecimientos esenciales a las bases permanentes.
- Segundo viaje: distribución de equipamiento científico y materiales para obras.
- Tercero/fourth viaje (según necesidad): rotación final de personal, reabastecimiento complementario y retiro de residuos y equipos que no continuarán operativos.
Este patrón puede variar, ya que cada campaña ajusta sus prioridades según los proyectos activos, las bases que estén operativas y los niveles de infraestructura a intervenir.

Infraestructura, ciencia y logística en simultáneo
Este año, los objetivos centrales apuntan a sostener el ecosistema científico-operativo y avanzar con obras clave:
- Segunda fase del desarrollo de la Base Antártica Conjunta Petrel, una de las obras de infraestructura más importantes en décadas, destinada a recuperar capacidad logística y científica.
- Soporte al proyecto científico–espacial de la CONAE en la Base Belgrano II, que requiere equipamiento especializado y transporte de alta complejidad.
- Reactivación de bases temporarias como Brown, Cámara, Decepción, Melchior y Primavera, lo que implica restablecer suministros, equipamiento y personal.
- Transporte interbases continuo, con movimientos de carga, combustible, materiales y repuestos críticos.
Las operaciones abarcan abastecimiento de larga distancia, traslado de cargas sensibles, mantenimiento de instalaciones, asistencia a laboratorios remotos y evacuaciones programadas, todo bajo condiciones climáticas cambiantes y ventanas operativas muy acotadas.
Un engranaje clave para la presencia argentina en la Antártida
Además de su rol logístico, la campaña sostiene proyectos de alto valor científico que permiten monitorear meteorología, glaciología, biodiversidad, cambios ambientales y sistemas de comunicación en zonas polares.
Los trabajos incluyen desde instalación de antenas especiales hasta ampliación de laboratorios, control de estaciones automáticas y acompañamiento a equipos que desarrollan investigaciones en campo.
La CAV suele mantenerse activa hasta marzo o abril, dependiendo del cierre de actividades y de las condiciones del hielo hacia el final del verano austral. Una vez completados los últimos traslados y retiros de residuos, el rompehielos realiza el cruce final hacia el continente, marcando la finalización formal del operativo anual.
Inicio oficial y proyección operacional
Tras la autorización del Comando Conjunto Antártico, el Irízar inició la singladura rumbo al sur, retomando su rol como plataforma logística central del sistema antártico argentino. Desde ahora se desplegará una cadena de operaciones que será determinante para garantizar abastecimiento, soberanía científica y continuidad operativa en una de las regiones más desafiantes del planeta.
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