
“El mercado exige estar muy atentos, todo el tiempo”, señala Javier. Con una visión integral sobre la industria, destaca la complejidad de operar con productos estacionales, abastecer múltiples rubros y mantener la calidad en un contexto de cambios permanentes.
¿Cómo viste la evolución del sector de productos para camping y aire libre en los últimos años?
La pandemia hizo que la gente se motivara mucho más a salir, disfrutar del aire libre y de las vacaciones. Creo que la pandemia nos cambió a todos. Y en ese contexto, el rubro creció.
El sector del camping, si bien es muy acotado en el tiempo en Argentina —porque se da entre septiembre y marzo, más o menos—, tuvo un crecimiento. No es un rubro de todo el año, pero sí creció porque la gente valora más el contacto con la naturaleza.
¿Qué tipo de insumos se utilizan para la fabricación?
Usamos chapa, caño, cobre y bronce, entre otros. Tenemos matricería propia y, para eso, a veces necesitamos insumos importados. Tenemos dos máquinas láser que también dependen de insumos del exterior, y por eso tenemos stock de esos insumos para estar preparados ante cualquier imprevisto.
Hay maquinaria nacional, pero hoy prácticamente no compite con la importada. Nosotros importamos nuestras máquinas, siguiendo todos los controles de calidad y nunca tuvimos problemas. Es muy difícil competir con la escala de países como China, que tienen capacidad de producción para venderle al mundo.
¿Cómo se gestiona el abastecimiento de insumos para la producción y de los productos importados?
Tenemos un departamento que se encarga de analizar las necesidades de la empresa. Compramos insumos tanto nacionales como importados. Siempre priorizamos la compra nacional, pero a veces el mercado exige comparar y ver qué conviene. También analizamos qué productos importados terminados traer. Nos preocupa mucho la calidad.
No siempre se puede reemplazar un producto importado por uno nacional. Son pocos los casos en los que podemos hacerlo. Para fabricar productos necesitás matrices, tiempo, inversión y no siempre es viable.
Hay insumos que usamos para varios productos. Un caso es la chapa, que puede servir para una hornalla, una herramienta o una garrafa. Lo mismo con el caño, que puede usarse para una carpa o para otro artículo. Entonces consolidamos cargas dependiendo de las cantidades.

¿Cómo se planifica la logística y la producción?
Todos los meses nos reunimos con producción y analizamos qué fabricar en los próximos seis meses. A partir de ahí, hacemos el desglose: tornillos, tuercas, chapa, caño, cobre, bronce, cajas y demás. Analizamos bien todo y después vemos si compramos en el exterior o a proveedores nacionales, según costos y conveniencia.
¿Cómo afectan las políticas de desregulación o flexibilización de importaciones?
Yo siempre digo que hay que bailar al ritmo de la música. Estamos acostumbrados a los cambios. Sabemos que los mismos son constantes y preocupantes. Por eso, siempre tratamos de estar atentos y preparados. No vamos a dejar de ser fabricantes ni de ser importadores, pero entendemos que vivimos en Argentina y hay que adaptarse.
¿Tenés experiencia en exportación?
Sí, pero es una cuenta pendiente. Exportamos a países vecinos, pero el problema fue que cuando aumentaba un 10% el costo, era un 10% en dólares y los clientes se cansaban. Afuera están acostumbrados a precios estables. Así que nos bajamos de ese tren, pero ojalá podamos volver.
¿Cómo se maneja la compra de productos importados que requieren cantidades mínimas?
Ahí tenemos problemas financieros. Para importar un producto, te exigen una cantidad mínima, y no todo se vende igual. A veces tenés que tener stock de un producto por un año para que sea viable. Y eso no siempre es posible.
A nivel nacional es distinto. Nosotros entregamos a nuestros clientes en pequeñas cantidades. Y nuestros proveedores, como no somos clientes chicos, nos entregan la cantidad que pedimos.
¿Cuál fue el consejo más valioso que recibiste como emprendedor?
Tengo una anécdota que siempre recuerdo. En 2001, tenía un poco más de veinte años y fui a ver a un cliente muy preocupado. Me preguntó cómo me iba. Le dije que mal, que cheques rebotados y demás problemas. Me preguntó: “¿Qué porcentaje del mercado tenés?” Le dije que no sabía, que tal vez 5%, 10%. Y me respondió: “Bueno, cuando luches por el 100%, vení y hablá conmigo”. Esa frase me marcó. Siempre hay mucho por hacer. Si uno tiene ganas de emprender e ir para adelante, hay mucho por hacer.
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